Raúl Orozco: «La teología, para que pueda estar viva, tiene que escuchar» - Alfa y Omega

Raúl Orozco: «La teología, para que pueda estar viva, tiene que escuchar»

Quería ser misionero ad gentes, pero hoy asume la misión de ser profesor de Teología en San Dámaso. Lo hace en obediencia a lo que un día le pidió el obispo

Luis Miguel Modino
Raúl Orozco Ruano
Foto: Archimadrid / Javier Ramírez.

Raúl Orozco es profesor en la Universidad Eclesiástica San Dámaso. Desde su trabajo en la formación académica, afirma que ser cura en Madrid «es una gran alegría, porque es vivir la vocación santa que he recibido a través del sacramento del Orden, formando parte de una comunidad eclesial muy viva y con mucha riqueza espiritual, marcada también por un gran reto que es la evangelización de una gran ciudad como es Madrid».

Una misión a la que responde «escuchando las cuestiones que el hombre de hoy plantea a la fe» y, «por tanto, también a la teología, que para mí es cómo se concretiza mi ser cura en Madrid». Eso tiene que ver con el intellectus fidei, «que viene a responder a las cuestiones que el hombre de hoy plantea al Evangelio y donde se hace también presente dando esperanza a la Iglesia de que Jesucristo es el Señor ayer, hoy y siempre».

Su camino

Raúl Orozco vivió su fe desde niño en la parroquia Nuestra Señora del Tránsito, en Hortaleza. Fue monaguillo, recibió la comunión y confirmación e hizo las catequesis para entrar en el Camino Neocatecumenal. La vocación surgió en la preparación para la Jornada Mundial de la Juventud en Denver (1993), llamada ya sentida siendo niño.

Es descubrir «cómo hoy la teología puede dar respuesta en una sociedad donde el interés por lo religioso ha pasado a un segundo plano para la mayoría de la sociedad». Subraya que esta disciplina, «para que pueda estar viva, tiene que escuchar y desde la escucha poder responder». Es algo presente en Magnifica humanitas, la reciente encíclica de León XIV, donde responde al reto de la inteligencia artificial. En ese sentido, «la teología tiene que escuchar a estos retos que le presenta el hombre para poder responderlos, sobre todo a través de ser fiel al mensaje de Jesucristo, que es siempre actual».

Según este profesor, «en cada momento histórico los cristianos, en cierto sentido, tuvieron que dar respuesta a lo que es la crisis de la fe», pues «el Evangelio siempre aparece como un escándalo», como «una cierta crisis para la razón, para las costumbres, para la cultura». Resalta que «la teología no es un añadido a la pastoral», sino algo esencial. «Un estudiante de Teología y, sobre todo, un seminarista, debe entender que el tiempo de estudio es tiempo también para la formación pastoral», para la misión.

Es el momento de aprender «una teología que dé respuestas a las cuestiones fundamentales del hombre y, concretamente, de nuestra sociedad». Algo que cree necesario «muy particularmente para sacerdotes que van a ser servidores de Cristo a través de su ministerio en parroquias de la diócesis de Madrid, una gran ciudad en la que se van a encontrar una pluralidad de personas, de situaciones», afirma.

Dice vivir la fraternidad sacerdotal «a través del misterio de la comunión, que es lo que nos une; porque sin duda la catolicidad tiene que ver con esta universalidad que se manifiesta en la pluralidad de carismas y ministerios que Dios, a través del Espíritu Santo, concede a su Iglesia para la construcción de su cuerpo». Ahí subraya la obediencia al obispo, que le ha llevado a ser profesor. Como miembro del Camino Neocatecumenal, su vocación estaba «muy unida a que un día me fueran a enviar a la misión ad gentes». Reconoce que «me hubiera gustado irme a la misión, sin duda; muchísimo. Pero lo que estoy haciendo no deja de ser misión también», pues «en cierto sentido, no estoy donde quiero, sino donde he sido enviado».

Importancia de CONVIVIUM

Una experiencia de comunión la vivió en CONVIVIUM, una ayuda «a que la evangelización sea o responda mejor a los retos que la sociedad madrileña demanda». Fue «un gran presbiterio como es el presbiterio de Madrid, que se une para estar juntos en torno a su obispo», que representa «una concretización de lo que es la teología del presbiterado». Al mismo tiempo, lo considera «un momento de alegría, donde pude ver a hermanos sacerdotes que hacía tiempo que no veía, estar tiempo con ellos y conocer a otros sacerdotes que no conocía. En definitiva, fue una experiencia de encuentro en comunión».

Después de 60 años, recientemente celebrados, señala que el Camino Neocatecumenal, que tiene en Madrid su Iglesia madre, nació para «llevar a la Iglesia del pos-Concilio de una forma muy particular lo que es la iniciación cristiana» y «vivir de una forma más consciente el misterio del Bautismo». Es ahí donde ha vivido su fe y su camino vocacional hasta un día ser ordenado presbítero.