Quemados vivos en un horno por blasfemar

Cristina Sánchez Aguilar

«Estamos consternados y preocupados. Los cristianos en Pakistán se preguntan en qué país vivimos. La bárbara ejecución de los esposos cristianos, acusados de blasfemia, es un acto que ofende a la justicia, a los derechos humanos, a la dignidad humana, y a la civilización, y es contrario al Estado de Derecho. Y sobre la ley de blasfemia, pedimos a la ONU que intervenga». Así lo declaró, a la agencia Fides, el padre James Channan, sacerdote dominico y director del Centro de la paz en Lahore, el viernes durante una manifestación.

El martes anterior se había conocido la noticia de que una pareja cristiana, Shahzad y Shama, y su hijo por nacer, fueron quemados hasta la muerte por una turba musulmana llegada desde cinco aldeas al sur de Lahore. Ambos, que trabajaban en una fábrica de arcilla, fueron secuestrados y mantenidos como rehenes durante dos días en el interior de la fábrica. La mañana del martes fueron empujados dentro del horno donde se cuecen los ladrillos.

Según explicó a Fides el abogado que alertó del caso, el episodio que desencadenó la acusación de la supuesta blasfemia fue la muerte reciente del padre de Shahzad. Shama, al limpiar la casa del hombre, cogió algunos artículos personales, documentos y hojas que consideró inútiles, e hizo fuego. Según un hombre musulmán que se presentó como testigo de la escena, en el fuego había páginas de El Corán. El hombre extendió la voz por los pueblos de los alrededores y una multitud de más de 100 personas secuestraron a la pareja y a su bebé.

El padre Channan afirmó estar «convencido de que el matrimonio no había cometido blasfemia. E incluso, si se demostrara que la acusación era real, existen procedimientos que deben seguirse. No podemos permitir que una turba linche o realice una ejecución en masa creyendo estar por encima de la ley. De hecho, «en este tipo de episodios de violencia ocurridos en el pasado -en Gojra, en Shantinagar y otros lugares- no ha sido condenado ninguno de los culpables. La impunidad genera violencia. Pedimos que haya un castigo ejemplar», añadió el sacerdote. Aunque, según las últimas noticias que llegan desde Pakistán, las autoridades arrestaron a 44 personas y, desde el lunes, 4 permanecen en prisión.

El cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, en una entrevista a Radio Vaticano, afirmó sentirse «conmocionado» por este «acto de barbarie». Para el cardenal, «una religión no puede justificar tales actos», y recordó que la Iglesia debe denunciar este tipo de actos violentos públicamente. Además, pidió la colaboración de los musulmanes, «pues son también víctimas de estos actos de violencia, y dan una imagen muy negativa del Islam». Mientras, el Papa, el viernes, durante un encuentro con los obispos amigos del Movimiento de los Focolares, afirmó que, «para responder, como cristianos, de una manera significativa a los muchos problemas y los dramas de nuestro tiempo -entre los que se encuentra, como él mismo dijo, la persecución de los cristianos-, es necesario hablar y actuar como hermanos. Es también una manera de responder a la globalización de la indiferencia con una globalización de la solidaridad y de la fraternidad».

Cristina Sánchez Aguilar