Psicóloga de Comillas: «Los sanitarios deben formular lo vivido» - Alfa y Omega

Psicóloga de Comillas: «Los sanitarios deben formular lo vivido»

Tras prestar «un espacio de escucha» durante el Estado de alarma, la Unidad de Intervención Psicosocial de la Universidad Pontificia Comillas ultima grupos de apoyo y sesiones de terapia gratuitos

Rodrigo Pinedo
Personal sanitario con un enfermo de COVID-19 en la UCI del hospital La Paz de Madrid, el pasado mes de abril. Foto: AFP / Pierre-Philippe Marcou

«En el personal sanitario, a nivel fisiológico hemos encontrado dificultad para conciliar el sueño, estado de ánimo de alarma, problemas de apetito, y a nivel cognitivo son muy frecuentes los pensamientos intrusivos, que uno no puede controlar. A nivel emocional hemos visto ansiedad y estrés elevados; también tristeza y rabia…». Lo cuenta Virginia Cagigal, directora de la Unidad de Intervención Psicosocial (UNINPSI) de la Universidad Pontificia Comillas.

Con el apoyo de la Compañía de Jesús, pocos días después de que se decretara el Estado de alarma y anticipándose a la que se avecinaba, pusieron en marcha «un espacio de escucha para personal sanitario». En los peores momentos de la pandemia, profesionales de la psicología, tanto propios como de otras entidades con las que colaboran –entre ellas, la Universidad Pontificia de Salamanca–, dieron «soporte emocional» a médicos, enfermeros, celadores, auxiliares e incluso personas del mundo sociosanitario, como las residencias.

Cagigal explica que es «esperable» que el ser humano «experimente cierto tipo de respuesta a nivel fisiológico-cognitivo cuando las cosas están siendo dramáticas alrededor», porque «hay empatía y conexión con lo que está ocurriendo». En este caso, agrega, «son profesionales en marcha, saludables conocedores de su trabajo, y las reacciones han sido normales», pero también «es cierto que esta crisis ha sido peor para ellos por el riesgo: han estado expuestos tremendamente, sin las protecciones necesarias al principio, y surgen los miedos a contagiar a la familia».

Si estas situaciones se acompañan bien, «las aguas vuelven a su cauce», pero, si no, «puede haber posteriormente y a medio plazo un trastorno de estrés postraumático» u otras complicaciones, advierte la psicóloga. Por ello, a mediados de septiembre arrancarán unos grupos de apoyo gratuitos, con el patrocinio de la banca digital MyInvestor. La idea es que haya un espacio tanto presencial como online para «formular lo vivido y prevenir y anticipar situaciones similares», y también habrá «terapia gratuita a profesionales que hayan estado directamente implicados en la crisis del COVID-19 y a sus familias».

Virginia Cagigal. Foto: Universidad Pontificia Comillas

–Ahora que está habiendo rebrotes, ¿qué pasará con los médicos si estalla una nueva crisis sanitaria?

–Un buen porcentaje de los profesionales nos transmiten algo de calma porque se sabe más de la propia enfermedad y hay, por tanto, más disponibilidad para actuar inmediatamente. Pero es cierto que las personas que ya sumen experiencia dolorosa, crítica o traumática, dependiendo del grado de cómo lo viva cada una, puede disparar cierta sintomatología y cierto malestar. Por eso nos parece tan importante este soporte.

Conscientes de que «la situación actual es muy difícil» porque «está teniendo esta especie de cola de cometa, con efectos posteriores y mucha incertidumbre», y de que «al ser humano le desestabiliza la incertidumbre», el no tener el control y poder anticipar, UNINPSI va a seguir trabajando en distintas propuestas para acompañar ya no solo a profesionales, sino a todo tipo de personas. Se sumarán a otras iniciativas lanzadas durante la pandemia, como el teléfono de escucha para personas solas y los cuestionarios en línea para ayudar a los padres con los problemas de conducta de sus hijos o para que los adultos se conocieran mejor.

¿Cómo combatir la incertidumbre?
  1. Apoyarse en las personas del entorno, con las cautelas sanitarias.
  2. Buscar espacios libres de preocupación y de angustia.
  3. Dedicar tiempo a lo lúdico y a la creatividad, que promueve resiliencia.
  4. Tener una perspectiva de sentido. En la medida de lo posible, confiar en la capacidad de salir adelante del ser humano: volveremos a ver el sol.