Polonia reforzará la vigilancia en sus fronteras de cara a la JMJ

El programa del Papa durante la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia, que se anunciará a mediados de junio, incluirá probablemente un encuentro en Czestochowa con el pueblo polaco…

María Martínez López

El programa del Papa durante la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia, que se anunciará a mediados de junio, incluirá probablemente un encuentro en Czestochowa con el pueblo polaco y una visita al campo de exterminio de Auswitchz

El tranvía es uno de los medios de transporte más populares de Cracovia, y por eso el Comité Organizador de la Jornada Mundial de la Juventud (26-31 de julio) quiere que el Papa lo utilice para acudir el jueves al parque Blonia de la ciudad. En este viaje, el Santo Padre no estará solo: le acompañará un grupo de niños y de personas con discapacidad. Así figura, al menos, en el programa que el Comité Organizador ha propuesto a la Santa Sede, y cuya versión definitiva se aprobará y hará pública a mediados de junio.

En la propuesta también se contempla la visita al hospital pediátrico de Prokocim, a 12 kilómetros del centro de la ciudad. Así se lo explicó el gobernador de la región de Polonia Menor –representante del gobierno central–, Jozef Pilch, a una delegación de periodistas europeas.

Basta con el carnet de identidad

A la vez que se trabaja para cerrar el programa, todas las instituciones están trabajando de forma coordinada con el Comité Organizador y la Santa Sede para garantizar la seguridad del Papa y de los peregrinos, que «es nuestra principal prioridad», afirmó el teniente de alcalde de la ciudad, Andrzej Kulig. Por eso, adelantaron él y Pilch, durante todo julio y hasta el 2 de agosto se suspenderá temporalmente el sistema Schengen en las fronteras de Polonia con otros países de la UE. Esta medida coincidirá también con la cumbre de la OTAN que se celebrará en la capital polaca los días 8 y 9 de julio para conmemorar el 25º aniversario del Pacto de Varsovia.

El alcalde puntualizó que esto no significa que los peregrinos europeos vayan a necesitar pasaporte o visado. «Bastará con su carnet de identidad» o tarjeta de residencia, pero habrá controles en las fronteras. En unos días en los que cientos de miles de jóvenes llegarán por carretera a Polonia, este dato puede influir en cómo los grupos organicen sus desplazamientos para evitar largas esperas.

Los peregrinos tendrán ticket restaurante

El alcalde de la ciudad que acogerá la JMJ describió también cómo se desarrollará la estancia de los peregrinos. Tras escuchar a jóvenes que han participado en otras jornadas –explicó– para la alimentación se ha optado por tickets que los peregrinos inscritos podrán usar en diversos restaurantes de la ciudad. Este sistema, que se empleó por primera vez en la JMJ de Madrid 2011, también se aplicó con alguna variación en Río de Janeiro, y parece que se consolida como la opción favorita para gestionar la manutención de los jóvenes.

Pilch añadió que, en cuanto al transporte, «todavía estamos teniendo conversaciones con las autoridades centrales» sobre hasta qué punto se puede financiar. Pero, en cualquier caso, «será gratuito o a un precio reducido». Asimismo, durante esos días se intensificarán los medios de transporte, aunque –matizó– «hay que considerar que en la ciudad hay muchas calles estrechas, de los siglos XVIII y XIX», por lo que inevitablemente habrá zonas de difícil acceso.

Dos millones y medio de personas

Otros datos curiosos sobre los preparativos es que en el Campus Misericordiae, donde se celebrará la vigilia y la Misa de envío, habrá 6.200 cabinas sanitarias; y otras 2.000 a lo largo del recorrido que los peregrinos recorrerán a pie desde la ciudad. Además, «se ha aprobado una ley que nos ha permitido simplificar los requisitos» legales para «poner muchos postes que esperamos que proporcionen a los peregrinos una señal de wifi razonable».

En este momento, 600.000 personas han dado el primer paso para inscribirse en la jornada, de las cuales 200.000 han completado el pago y figuran ya como inscritas definitivamente. «Según la experiencia de jornadas anteriores, el número final de peregrinos duplica o triplica al de inscritos, por lo que para la vigilia final esperamos entre un millón y millón y medio de peregrinos», explicó Pilch. Esto, en una ciudad de 700.000 habitantes fijos, a los que se suman 300.000 que viven en zonas residenciales y trabajan en el centro. A esta cifra se suma cerca de otro millón de personas que, sin participar en la Jornada, se espera que acudan a Czestochowa para participar en el encuentro del Papa con la población polaca, el jueves 28 de julio por la mañana. Al día siguiente, está prevista la visita del Pontífice al campo de exterminio de Auswitchz.

María Martínez López. Cracovia