Cantalamessa: «Pasemos a Aquel que no pasa» - Alfa y Omega

Cantalamessa: «Pasemos a Aquel que no pasa»

El padre Cantalamessa afirma que «el mal es más absurdo y desesperanzador sin fe en el triunfo del bien al final»

Redacción
Foto: Vatican Media.

Francisco ha presidido la ceremonia de la Pasión del Señor en la basílica de San Pedro en compañía de unos 1.500 fieles que han participado en completo recogimiento en una de las celebraciones más sobrias del calendario litúrgico.

Tras la proclamación del Evangelio de la Pasión según San Juan, el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, ha pronunciado una homilía centrada en el diálogo que Cristo mantiene con Pilato y en la pregunta última que este se hace tras conocer a Jesús: «¿Qué es la verdad?».

«Hoy se va más allá del escepticismo de Pilato. Hay quien piensa que ni siquiera se debe uno plantear la pregunta ¿qué es la verdad? ¡Porque la verdad, simplemente, no existe! ¡Todo es relativo, nada es cierto! ¡Pensar lo contrario es una presunción intolerable! Ya no hay espacio para las grandes narraciones sobre el mundo y la realidad, incluidos aquellos sobre Dios y sobre Cristo», ha lamentado Cantalamessa.

El predicador de la Casa Pontificia ha explicado que, aunque haya quien asegure que «hay demasiado sufrimiento en el mundo como para creer en Dios», es «más absurdo y desesperanzador el mal que nos rodea sin fe en el triunfo del bien al final». Porque lo que garantiza que el mal no tiene la última palabra es «la resurrección de Jesús de entre los muertos».

La guerra también ha estado presente en las palabras del fraile capuchino al recordar que «este año celebramos la Pascua no con el sonido alegre de las campanas, sino con el ruido en nuestros oídos de bombas y explosiones no lejanas de aquí». «Los acontecimientos nos han recordado de repente algo. Los arreglos del mundo cambian de un día para otro. Todo pasa, todo envejece», ha dicho para concluir. Por ello, ha invitado a «pasar a lo que no pasa», es decir, «a Aquel que no pasa».

Tras la adoración de la Santa Cruz, se han sucedido unos minutos de silencio. El Papa solía postrarse en el suelo en señal de penitencia, un gesto que este año no ha podido cumplir debido a las molestias en la rodilla que le hacen cojear y que le impiden, por tanto, arrodillarse o tumbarse.