Ordenado sacerdote poco antes de morir - Alfa y Omega

Ordenado sacerdote poco antes de morir

La leucemia terminal de Livinus le impedía cumplir con los plazos estipulados para llegar a ordenarse sacerdote. Pero escribió al Papa para adelantarlo y este dio su autorización en menos de un día. Falleció el pasado viernes

Victoria Isabel Cardiel C.
En las fotografías varios momentos de la ordenación sacerdotal de Nnamami, presidida por Daniele Libanori, obispo auxiliar de Roma. Foto: Diócesis de Roma

Esta es una historia de entrega, dolor y sacrificio. La historia de una vocación capaz de florecer a pesar de la sombra de la muerte. El nigeriano Livinus Esomchi Nnamami supo desde muy joven que quería seguir las huellas de Jesucristo. Con apenas 20 años entró en la Orden de Clérigos Regulares de la Madre de Dios, fundada en 1574 por san Juan Leonardi, quien fue también cofundador del Colegio de Propaganda Fide para la formación del clero indígena. Una comunidad católica discreta en números, pero cuyas semillas se han extendido de forma fecunda desde Italia hasta Chile, Nigeria e India.

El terrible diagnóstico llegó en los primeros años del discernimiento sacerdotal: Livinus sufría leucemia. Tener cáncer en un país donde el valor de la vida humana es insignificante dejaba poco espacio al futuro. La protección social es muy limitada. El 95 % de la población sobrevive sin seguro médico, y gastarse los ahorros en un diagnóstico tampoco es una garantía. Nigeria dispone de nueve centros oncológicos para una población de 201 millones de personas, y tan solo cuatro equipos de radioterapia. Por eso, la única solución era trasladarlo a Italia. El seminarista llegó a Roma en 2019 y aquí falleció el pasado viernes, 23 de abril, con 31 años. «Era un joven lleno de bondad, con una delicadeza extraordinaria, pero demostró también una fortaleza y un vigor admirables», asegura el sacerdote italiano Davide Carbonaro, párroco de la iglesia de Santa María del Pórtico en Campitelli y superior de la comunidad. «Conocerlo y poder acompañarlo en estos momentos tan difíciles me ha ayudado volver a tomar conciencia de mi propio sacerdocio. Llevo más de 28 años de servicio a la Iglesia y muchas veces he pensado que Livinus no tendría todas las posibilidades y oportunidades que he tenido yo, pero su ejemplo de coraje y resistencia ante la enfermedad es un testimonio de gracia para todos nosotros, que tenemos que enfrentar también fatigas y dificultades en la pastoral», agrega.

Foto: Diócesis de Roma

En estos meses, además de la cura terapéutica, Livinus continuó sus estudios –enmarcados en la preparación para la ordenación sacerdotal–, completando toda la parte relativa a la Teología. Sus notas fueron tan sobresalientes como su obstinación por agarrarse a la vida. Pero en diciembre la enfermedad de Livinus Esomchi Nnamami sacó su lado más cruel. Fue cuando comenzó la espiral interminable de transfusiones. Las primeras, con esperanza. Las últimas, a la desesperada. Las brutales sesiones de quimioterapia. Una semana bien; dos con intensos dolores. Vómitos. Sudores fríos. Llagas en el esófago que persistían en no cicatrizar. Un agotamiento anímico que solo conseguía aliviar con la oración. Hasta que llegó el peor de los diagnósticos para un paciente oncológico: «Los médicos anunciaron que había entrado en una fase irreversible», describe Carbonaro. Desde entonces, estuvo ingresado en el Centro de Cuidados Paliativos Medica Group Casilino de la capital.

Santo crisma del Papa

Pero en su apagado cuerpo resonaba con fuerza el eco de su alma. Un enfermo de cáncer terminal que quería cumplir hasta el final con su vocación sacerdotal. «Mostró su deseo de ser ordenado sacerdote el lunes antes de Pascua», y todos a su alrededor intentaron hacerlo posible. El obispo auxiliar de Roma, Daniele Libanori, sugirió que Livinus escribiera una nota al Papa para que estudiase la cuestión y acortar así los tiempos burocráticos. «Francisco respondió en menos de 24 horas y dio la potestad de ordenarlo ese mismo día». Era Jueves Santo. El Papa ofició por la mañana en la basílica de San Pedro la Misa Crismal a la que asistió el sacerdote Carbonaro, como tantos otros curas de la diócesis de Roma. De esa celebración pudo llevarse un pequeño frasco con parte del santo crisma que había sido bendecido por el Santo Padre y el sí definitivo para la ordenación de Livinus. Unas horas más tarde, en un pasillo del hospital convertido improvisadamente en capilla, Libanori ofició la ordenación en presencia del equipo médico y algunos de los religiosos de su comunidad de Campitelli y de San Giovanni Leonardi en Torre Maura. Fue un encuentro íntimo con el respeto de todas las medidas de seguridad pertinentes.

Foto: Diócesis de Roma

Su familia no pudo estar presente, pero «gracias a internet, toda la comunidad eclesial de Owerri pudo seguirlo en directo». Un momento en comunidad en contraste con la soledad del hospital. «Todos teníamos un nudo en la garganta. Todavía me emociono al recordar a Livinus con los ojos brillantes de felicidad a pesar del tormento. En dos ocasiones tuvimos que parar porque los dolores eran insoportables», señala Carbonaro. Los fieles a los que el padre Livinus dio su primera bendición fueron los médicos y los enfermeros que lo atendieron día a día.

Bio

Livinus Esomchi Nnamami nació en 1990 en una familia católica en Owerri (sureste de Nigeria). Con tan solo 21 años le diagnosticaron leucemia. Acababa de entrar al seminario. El 1 de abril, Jueves Santo, fue ordenado sacerdote en un hospital de cuidados paliativos de Roma. Falleció el 23 de abril.