Ni con tres vidas que tuviera, un relato crudo sobre el perdón - Alfa y Omega

Ni con tres vidas que tuviera es una obra de teatro realista desde su concepción. El dramaturgo, José Pascual Abellán, se inspiró en la entrevista que Jordi Évole realizó al terrorista Iñaki Rekarte para escribir una obra de teatro tan veraz que parece que estamos asomándonos por una ventana. Sin duda, a ello también contribuye la sobria puesta en escena de la directora Zara Sobral, quien resuelve de una manera muy efectiva las distintas escenas y quien consigue unas logradas atmósferas durante todo el espectáculo.

Merecen atención especial los actores, Jorge Cabrera, en el papel del terrorista redimido, que crea un personaje frío capaz de relatar las mayores atrocidades y que finalmente consigue la empatía de los espectadores. Definitivamente una muy buena interpretación, con la que hasta es capaz de reproducir el acento del norte de España. Nacho Hevia, en el papel de periodista que se enfrenta al trabajo más duro de su carrera, defiende bien su cometido, y Lucía Esteso, víctima del terrorismo que se enfrenta al asesino de sus padres pidiéndole que le mire a los ojos, logra conmover al espectador con un personaje dentro de la sobriedad y verosimilitud de todo el espectáculo.

Ni con tres vidas que tuviera es una obra de teatro sobre el terrorismo, sí, concretamente sobre ETA, lo que sembró y lo que cosechó (aunque nunca se nombre a la organización ni se dan nombres, una muestra muy hermosa de sensibilidad), pero también es una obra de teatro sobre la redención, y el Perdón en mayúscula, sobre la utilidad de perdonar y de ser perdonado.

Ni con tres vidas que tuviera

★★★★☆

Teatro:

Intemperie Teatro

Dirección:

Calle Velarde, 15

Metro:

Tribunal

Hasta el 14 de octubre