Menos recursos y más personas en la calle - Alfa y Omega

Menos recursos y más personas en la calle

Para poner sobre la mesa el derecho a la protección social de las personas sin hogar, Cáritas Española, junto a otras organizaciones de ámbito nacional, ha organizado la Campaña de personas sin hogar 2012, con el lema Son derechos, no regalos. Nadie sin hogar. Doña Rosalía Portela, presidenta de FACIAM (Federación de Entidades y Centros para la Integración y Ayuda de Marginados), afirma que, hoy, el sinhogarismo tiene «un rostro cotidiano»

Cristina Sánchez Aguilar
Instantánea de la concentración, el pasado año en la Plaza de Ópera de Madrid, por los derechos de las personas sin hogar.

La campaña de personas sin hogar cumple, este 2012, la friolera de veinte años.
Veinte años de campaña, y 40 de programa de acompañamiento, en Madrid. Empezó, con Cáritas, en el año 1972, en la época en la que se pusieron en marcha los primeros programas de atención a vagabundos y mendigos, como se los llamaba entonces. Ahora, por fin, hablamos de personas en la calle y personas sin hogar.

¿Ha cambiado algo en dos décadas?
Hay más conciencia, o al menos los ciudadanos tienen una visión menos estereotipada de la persona en la calle. También hay más recursos: hay atención a servicios que antes eran denostados, como la higiene personal, las consignas, los comedores… Lo que no ha cambiado es el no pacto de Estado, ni las políticas de atención a estas personas, ni las rentas básicas, que siguen siendo compartimentos estancos en asuntos sociales, o en las políticas de vivienda.

Empieza la campaña del frío el próximo 26 de noviembre. ¿Escasean los recursos para enfrentarse a ella?
La realidad de la calle en nuestro país es homogénea, pero las respuestas son dispares –hay tantas como comunidades autónomas–. Ninguna es suficiente, pero hay algunas más precarizadas que otras. En Madrid, el Ayuntamiento dice que los recursos se van a incrementar en 100 plazas. Pero la realidad es que, en los albergues, las personas están durmiendo más allá del tiempo establecido. Por ejemplo, en el albergue de San Martín de Porres, hay personas que llevan más de 6 meses durmiendo. O en Cedia 24 horas, que es un recurso de urgencia y no tiene camas, sino butacas, pasan de 14 a 15 días. Pero es que, no renovar la pernoctación a estas personas, implica que pasan de dormir en un lugar caliente a la calle de nuevo, y eso no es admisible.

¿Cómo se podría solucionar?
Con medidas referentes a la vivienda, pero no hay.

Y la crisis, ¿cómo ha impactado en las personas sin hogar?
Por ejemplo, en que el acceso a la renta mínima de inserción está más complicado que hace 2 o 3 años. Hemos ido consiguiendo cosas, pero ahora, con la crisis, no es suficiente lo que hacemos. Por razones de vivienda y empleo, muchas personas se ven ya abocadas a utilizar estos recursos. No vamos a esperar más para confirmar que el panorama del sinhogarismo tiene un rostro cotidiano.

Fotografía de la exposición Otra mirada, vivir en la calle, realizada por los participantes del centro de día El Salvador, de Cáritas de Asidonia-Jerez y las Hijas de la Caridad.

¿Cotidiano?
Los datos que solíamos barajar en Madrid –70 % inmigrantes, 30 % españoles– han cambiado. Ya hay un 52 % de españoles. Y la presencia de mujeres en la calle ya no es una excepción.

Antes, había albergues para mujeres en España
Sí, pero habíamos conseguido que las mujeres y las familias se mantuvieran en su hogar, había protección gracias a los subsidios. Pero ahora, con los recortes y el paro, lo conseguido desaparece. Y ya no hay albergues para mujeres, ni para familias.

Fotografía de la exposición Otra mirada, vivir en la calle.

Datos nuevos, estrategias nuevas…
Muchas personas están en la calle de forma puntual, y requieren una respuesta diferente a las de larga duración. Intentamos que estén el mínimo tiempo, que nadie duerma en la calle o en recursos de emergencia por un período superior al necesario. Si no, el sinhogarismo se cronifica. Hace poco, un chico de 25 años me dijo: «Yo no acabé en la calle. Yo llegué a la calle». El matiz es muy gráfico: se cierran muchas puertas antes de que una persona se quede sin hogar.

¿Hay diferencias por países en los resultados de la Campaña Nadie durmiendo en las calles de Europa en 2015?
No. En Europa no están más avanzados. En los países nórdicos es cierto que, en años anteriores, se ha desarrollado más la política de vivienda, pero ahora hay una involución derivada de los recortes de las subvenciones y los fondos públicos.