María de la O

Joaquín Martín Abad
Foto: Luis Copado

Aún resuena la canción de Valverde y de León, de los años 20 del siglo XX, para que la cantara la Coque y de la que luego se han realizado distintas versiones. Quedan lejos, con el mismo nombre de María de la O, la zarzuela de Sánchez y Lecuona de 1930 y las películas con la Amaya y la Imperio de 1936 y con Lola Flores de 1958. La desgraciaita gitana que, teniéndolo tó, dejando al suyo por la culpita del maldito parné se fue con el payo, y se veía como castigo de Dió.

Pero a lo que vamos. Porque el nombre de María de la O proviene de la Virgen de la O. En el claustro del real monasterio de la Encarnación, de Madrid, que acaba de cumplir 400 años, entre otros muchos cuadros regalados en 1616 por el cardenal Zapata, en la serie mariana está el de la Virgen de la O, Nuestra Señora de la Esperanza o de la Expectación del Parto.

A la Virgen, de pie y con las manos juntas como Inmaculada, en un alarde pictórico de veladuras se le transparenta, en su seno, el Niño Jesús. Y, alrededor de la imagen siete cartelas en manos de angelitos contienen otros tantos comienzos de las siete antífonas encabezadas por la O, del acróstico de las ferias mayores del Adviento. A la inversa, como una cuenta atrás desde el día 17 al 23 de diciembre, las iniciales conforman las palabras ERO CRAS (estaré mañana): O Sapientia, O Adonái, O Radix, O Clavis, O Oriens, O Rex, O Emmánuel. Y en el 18, también en los cantorales dentro de la O grande del ADONAI Oh, Señor, pintaban una imagen de la Virgen, grávida del Hijo de Dios, y el coro cantaba sostenidamente esa O.

La fiesta de la Expectatio Partus se celebraba en España desde el siglo VII en la liturgia mozárabe. Fue establecida en el Concilio de Toledo del 656 y san Ildefonso, siendo abad de Agali, redactó el canon que fijó la fiesta de la Encarnación del Señor para el 25 de marzo y, como coincidiría durante la Cuaresma, que la fiesta de la maternidad virginal de María se celebrara el 18 de diciembre, ocho días antes del 25, Natividad de Nuestro Señor Jesucristo.

En el día de hoy san Ildefonso nos suena, por los niños de su colegio, con otro cantar. La tonadilla de la suerte. Y del parné. A ver si nos pasa como a la gitanica de la O, que dejamos a Uno por otro y, queriéndolo tó, nos quedamos sin .

Joaquín Martín Abad