María Corina visitó la parroquia de Santa Elena - Alfa y Omega

El viernes pasado recibimos en la parroquia de Santa Elena la visita de María Corina Machado. Ella había oído hablar de nuestras actividades en favor de la comunidad venezolana y quiso venir a conocerlas y agradecernos lo que hemos hecho por facilitar la vida, tanto espiritual como materialmente, a quienes contra su voluntad han tenido que salir de Venezuela debido a las violaciones de derechos humanos que se viven en este país.

La relación de la parroquia con esta comunidad empezó cuando abrimos las puertas para que en nuestras instalaciones se almacenaran, clasificaran y enviaran medicinas e insumos médicos al otro lado del Atlántico, incluso con envíos personales de medicación hechos con pilotos de Iberia para atender casos urgentes. Poco después de iniciar este servicio, tras la ola de represión que siguió a las protestas estudiantiles, acogimos en la parroquia a algunas personas que habían pasado por cárceles y sufrido torturas. También a familiares de personas asesinadas en las protestas. Me impactó especialmente cuando siete padres de estudiantes me pidieron un funeral por sus hijos asesinados a balazos mientras se manifestaban. Una de las víctimas era estudiante de Ciencias de la Salud y participaba en las protestas asistiendo a los heridos por gases lacrimógenos, identificándose mediante un casco de obra verde con una cruz blanca encima de la frente hecha con dos tiras de cinta aislante. Los padres trajeron todo aquello al funeral, junto con sus fotos y la carga de su pena. Uno entiende que no puede hacer otra cosa que sufrir con ellos y compartir su dolor, como hizo Jesús con nosotros al redimirnos.

El párroco presenta la Fundación Talento 58.
El párroco presenta la Fundación Talento 58. Foto cedida por Javier Igea.

Poco a poco la comunidad se iba consolidando. Pero el virus asesino de la COVID-19 entró en nuestra sociedad y llegó el confinamiento. A quienes no tenían permiso de trabajo, la pandemia les afectó de modo especial. Así que convertimos la parroquia en una cocina. Los números impresionan: 250 comidas repartidas a diario y más de diez personas trabajando, algunos chefs venezolanos. Este pobre cura también se puso algunos días el delantal. Me impresionó que una de las familias a las que enviamos comida llevaba tres días sin comer en su apartamento.

Al volver a la normalidad pensamos qué hacer para que quienes habían venido a vivir con nosotros tuvieran trabajo digno. Y surgió la idea de la repoblación inspirada por una noticia en La Voz de Galicia de un negocio abierto por una venezolana en La Estrada: algo sencillo pero rompedor, una heladería con cuentacuentos para los niños del pueblo. Nos pusimos en contacto con la Vicepresidencia de Ordenación Territorial de la Junta de Castilla y León, y, tras un viaje a Valladolid, entramos en contacto con alcaldes, quienes nos pusieron en contacto con empresarios locales para hacer lo mismo. De esto surgió la Fundación Talento 58, hecha con la ayuda indispensable de mi hermano Jaime, empresario jubilado y uno de los socios fundadores de Ignis, empresa de más de 500 trabajadores y puntera en tecnología.

El modelo de trabajo consiste en que la fundación crea una pequeña sociedad explotada por trabajadores emigrantes contratados. Algunas en Madrid, otras en el medio rural, y con los beneficios del emprendimiento, se financia la inversión. Al amortizarse esta, los trabajadores se convierten en dueños del 90 % del capital de la empresa. De esta época es el convenio con la Diputación de Zamora, para el desarrollo en el medio rural, lo que justificó que al encuentro con María Corina viniera el presidente.

La venezolana reza ante la imagen de la Divina Pastora. Foto cedida por Javier Igea.

La fundación no solo trabaja mediante emprendimientos. También sirve de puente entre las necesidades de trabajo local y la búsqueda de empleo y selección de personal entre el personal emigrante. De ahí viene el proyecto Mi Pueblo Acoge, para ayudar en la tarea de la repoblación. También mantiene un comedor de niños en una barriada pobre y hemos hecho donativos puntuales para refugiados políticos allí y víctimas de violaciones de derechos humanos. 

Gracias a uno de los sacerdotes que compartió con nosotros vida pastoral en la parroquia, nos convertimos en una parroquia de referencia para la devoción mariana en Madrid. También fue obra comunitaria la construcción de una réplica de la Divina Pastora de Barquisimeto, que todos los años sale en procesión en enero por las calles de nuestro barrio. También María Corina lo sabía, y ella, muy devota de esta advocación, quiso venir a venerarla. 

Conocedora de toda esta actividad, la premio Nobel de la Paz quiso venir a vernos y agradecer a Dios y a nosotros todas esta actividad. Participaron en la visita los miembros de la Fundación Talento 58, Miembros de la Fundación Neos (María San Gil, también víctima por haber presenciado el asesinato de Gregorio Ordóñez). También vinieron colaboradores de la parroquia y parte de su equipo, y el padre Rafael, sacerdote venezolano estudiante en Madrid y miembro muy activo de la parroquia.