Marc y Joel, dos niños valencianos en Taizé - Alfa y Omega

Marc y Joel, dos niños valencianos en Taizé

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Joel (chaqueta blanca) y Marc (chaqueta gris), con el hermano Alois durante uno de los ratos de oración en Valencia. Foto: V. Gutiérrez/AVAN

Valencia se llenó la semana pasada de 30.000 jóvenes que participaban en el Encuentro Europeo de Jóvenes de Taizé. La comunidad de Taizé está formada por cien religiosos «que intentan unir a todos los tipos de cristianos» (católicos, protestantes y ortodoxos) «para que recen juntos». En Valencia, junto a los jóvenes, había también algunos niños de familias que tienen relación con la comunidad, como Marc y Joel, dos gemelos valencianos de 12 años.

La comunidad de Taizé vive al sur de Francia, y cada año los visitan miles de jóvenes, y también muchas familias. Los padres de Marc y Joel van desde que eran novios, y los chicos fueron allí por primera vez con solo diez meses. Ahora, lo hacen cada dos años.

En Valencia, se turnaban para leer cada tarde la lista de los países representados en el encuentro. Para Joel, fue «una oportunidad de volver a sentarnos con el hermano Alois», como han hecho muchas veces en Taizé. «Nos reconoció, pero se confundió de nombres». Junto a ellos, se sentaban otros niños. «Al principio no los conocíamos, pero ahora sí –explica Marc–. Ellos viven en Taizé con sus familias, que ayudan a los hermanos».

Joel y Marc, en Taizé, con seis años. Foto: Familia Besalduch Krauth

No ha sido su única aportación al encuentro, explica: «Hemos acogido en casa a gente del grupo que preparaba el encuentro: Perpetue, de Togo, y una pareja belga, Marie y Sébastien. También acogimos a un joven polaco, Krzysztof, y a uno ucraniano, Vitaly. Con ellos hablábamos en inglés, y con los demás en francés», la lengua de su madre. Eran tantos que en su casa «no podíamos comer todos juntos. Comíamos nosotros, y luego los adultos».

Cuando están en Taizé –cuenta Joel–, «por la mañana hay una oración, y después de desayunar vamos con otros niños de nuestra edad a hacer actividades», mientras los padres se reúnen por grupos. Como hay niños de muchos países, cada grupo tiene «dos o tres monitores de cada lengua. Luego nos reunimos para la oración de antes de comer. Por la tarde se celebra un teatrillo en el que estamos juntos» hijos y padres. «Después cenamos y vamos a la oración de la tarde. Nosotros empezamos a ir a sentarnos con el hermano Alois con cinco o seis años, y nos gusta». Marc añade que este verano no lo hicieron porque «queríamos dejar a otros niños más pequeños. Pero un día nos dijo que podíamos seguir yendo. Antes de cada oración, nos bendice y nos pregunta cómo estamos».