Mar adentro tras las huellas de Cristo

Rosa Cuervas-Mons
Uno de los frescos del centro de espiritualidad Magdala, inspirados en los hechos de la vida pública de Jesús en el Lago Tiberiades

Un altar en forma de barca y una capilla llamada Duc in altum (rema mar adentro). No podía ser de otra manera, tratándose del centro de acogida a peregrinos de Magdala, el pueblo a orillas del Mar de Galilea que fue testigo directo de la vida pública de Cristo. El Santo Padre bendecirá su sagrario durante la visita a Tierra Santa, en un acto que simboliza el arranque oficial de este lugar único. A pocos kilómetros, en la cercana población de Abu Gosh, continúan las labores de construcción de Saxum, el sueño de san Josemaría para que todos puedan «rezar, arrodillarse y besar la tierra que pisó Jesús»

«Muchachos, ¿no tenéis pescado? Echad la red a la derecha de la barca y lo encontraréis». Estas palabras, y una red llena de peces, fueron la señal que Juan, el discípulo, necesitó para reconocer al Señor en el lago Tiberiades.

Casi dos mil años después, vivió algo parecido otro Juan, el padre Juan Solana, director del Centro Magdala: «La primera vez que estuve en el Lago Tiberiades fue muy especial. Bajé muy temprano, y estaba haciendo mi meditación, cuando llegó un pescador y se puso a echar las redes delante de mí». El padre Juan comenzó entonces a soñar un proyecto que sacara partido a la enorme riqueza evangelizadora de esta tierra de Jesús. Ese sueño es hoy una realidad llamada Centro Magdala, un lugar gestionado por los Legionarios de Cristo -a quienes Juan Pablo II encargó la gestión del Instituto Pontificio Notre Dame, de Jerusalén- y situado en la localidad de Migdal, al norte de Israel.

Lo que iba a ser una casa de espiritualidad y una hospedería se ha convertido ahora en lugar de paso casi obligado para quien quiera descubrir Tierra Santa. La preceptiva búsqueda de restos arqueológicos previa a las obras de construcción, reveló el verdadero valor del terreno: el antiguo pueblo de Magdala, cuna de María Magdalena, se aparecía al mundo con suelos del siglo I intactos y también con los restos de la sinagoga más antigua encontrada hasta ahora en Galilea. «Es la única de tiempos de Jesús, y hay que recordar la frase frecuente en los evangelios: Jesús recorría Galilea enseñando en sus sinagogas», recuerda el padre Juan a Alfa y Omega. Después de cuatro años de trabajo, el antiguo pueblo cuyas calles recorrió Jesús está a la vista de todos y recibe entre 300 y 500 visitas al día.

La mujer, pilar de la Iglesia

Pero Magdala es mucho más: el centro de espiritualidad Duc in altum, con varias capillas y una cripta de marcado carácter ecuménico -«no todos los donantes del proyecto son católicos, y queremos que todos puedan venir aquí a rezar»-, y el futuro centro de la mujer María Magdalena, que quiere impulsar el feminismo cristiano, completan el recorrido del peregrino.

La presencia de la mujer es una constante en este lugar que quiere contribuir con el plan de Dios para la mujer. «Hay una parte de la iglesia con columnas que tienen los nombres de las mujeres que acompañaban a Jesús grabados en ellas, precisamente para recordar que ellas fueron columnas, pilares de la Iglesia».

Si en 2009 era el Papa Benedicto XVI quien bendecía la primera piedra del proyecto, en este 2014 será el Papa Francisco quien bendiga el sagrario que presidirá la iglesia. Ése será el primer paso para la inauguración oficial del templo, que tendrá lugar, el 28 de mayo, con la Misa de dedicación, presidida por el Patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal.

A pocos kilómetros de Magdala, y a sólo 18 de Jerusalén, se encuentra Saxum, otro proyecto que aumenta las posibilidades del peregrino a Tierra Santa, esta vez de la mano del Opus Dei.

Han pasado ya 10 años desde que el prelado Álvaro del Portillo viajó a Jerusalén con motivo de su 80 cumpleaños y sus Bodas de Oro sacerdotales. Cumplía así, señaló después su sucesor, don Javier Echevarría, «un deseo que siempre llevó en el alma san Josemaría: ir a la tierra que santificó Jesús con sus pisadas, donde todavía se toca la realidad de las huellas de Cristo». Tras recorrer los Santos Lugares, don Álvaro regresó a Roma, donde murió pocas horas después. Su última misa había sido en la iglesia del Cenáculo.

Cumplido así el deseo de peregrinación del fundador del Opus Dei, y con el objetivo de acoger a muchos otros peregrinos, nace el Centro Saxum (roca), llamado así en memoria de don Álvaro, a quien san Josemaría se refería con este apelativo. Todavía en construcción, Saxum tiene como objetivo formar y asistir espiritualmente a los peregrinos a Tierra Santa mediante convivencias, retiros y cursos, además de convertirse en un instrumento de paz, con las puertas abiertas a todos en esta región del mundo.

Prevista su apertura para 2016, Saxum aspira a contribuir en ese camino hacia el encuentro personal con Cristo que supone, para muchos cristianos, la visita a Tierra Santa, a la tierra que registró las huellas de Jesús .

Rosa Cuervas-Mons