Maisam: «O me casaba, o me mataban»

Maisam: «O me casaba, o me mataban»

La fundación La Merced Migraciones presenta su Memoria de actividades con un impactante testimonio de una joven venezolana de ascendencia siria

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Maisam tras la rueda de prensa. Foto: J.L.V.D.-M.
Maisam tras la rueda de prensa. Foto: J.L.V.D.-M.

Maisam nació en Venezuela en una familia de origen sirio y de tradición drusa. Su infancia y adolescencia han estado marcadas, según ha relatado este miércoles en la presentación de la última Memoria de la fundación La Merced Migraciones, por el aislamiento, los malos tratos y la presión familiar para casarse desde muy joven.  

«Mi familia tenía una mentalidad de que la mujer tiene que casarse a los 14 años», ha explicado. Durante ese periodo, ha contado que vivió prácticamente recluida y que fue creciendo «sola», aprendiendo a coser, dibujar y diseñar sin apenas contacto con el exterior. «Apenas sabía hablar. Éramos solo yo y Dios», ha resumido. 

Maisam ha relatado que desde los 14 años comenzaron a presentarle hombres para que contrajera matrimonio. Pero ella, sin embargo, tenía otros planes: quería convertirse en diseñadora de moda.  

Asustada y rezando 

La mandaron a Siria para encontrar pretendiente, pero ella se negaba rotundamente. Luego la enviaron a Islandia, donde vivía su padre, pero su situación se agravó cuando, después de trasladarse a Islandia, se enamoró de un hombre musulmán. Según su testimonio, su padre tuvo conocimiento de la relación sus familiares le dijeron: «Tienes que casarla, o matarla», ha asegurado. 

Un momento d ela rueda de prensa. Foto: J. L. V. D.-M.
Un momento d ela rueda de prensa. Foto: J. L. V. D.-M.

De vuelta a Venezuela, Maisam decidió huir. Ha contado que consiguió un billete y preparó un taxi para llegar al aeropuerto. «Me estaban persiguiendo. Yo estaba asustada y rezando, rezando, rezando…», ha relatado. Desde Venezuela emprendió finalmente un viaje que acabaría llevándola a España. 

En Barajas pasó varias horas llorando sin saber qué iba a ocurrir con ella: «Pensaba: “este es mi final. Voy a regresar a Venezuela y que me maten”», ha recordado. También ha contado que temía sufrir el mismo destino que un primo al que, según su relato, habían matado. 

Una nueva vida 

Una abogada le explicó entonces las posibilidades que tenía para permanecer en España y estudiar, y así comenzó una nueva etapa en nuestro país. Ahora, gracias a todo el apoyo recibido desde La Merced Migraciones, además de estudiar diseño de moda, ha realizado otros cursos de belleza y ha trabajado como profesora de arte, aprovechando los conocimientos que adquirió dibujando desde niña. 

Ahora vive entre nosotros una vida que apenas podía imaginar durante su adolescencia. Ha participado en pasarelas de moda y ha ido recuperando tanto la confianza como el contacto con otras personas, tras una infancia marcada por el aislamiento. Y sigue manteniendo intacto el sueño que tuvo desde niña: dedicarse al mundo del diseño y de la moda. 

Rostros detrás de los números

«Detrás de cada persona hay una historia. A veces tristes, otras más felices», ha señalado Luis Callejas, mercedario y director de la Fundación La Merced Migraciones, durante la presentación de la Memoria de la entidad correspondiente a 2025. «Son verdaderos valientes; nosotros no podríamos afrontar lo que ellos afrontan y, sin embargo, son rechazados y estigmatizados», ha subrayado. La Memoria ha querido poner el foco no tanto en los números como en «los rostros de quienes van pasando» por este recurso, porque «los números siempre tienen un rostro detrás». 

Durante 2025, la Fundación ha acompañado a 1.241 personas en itinerarios de empleo, de las que casi 500 han logrado incorporarse al mercado laboral. Además, ha gestionado 19 pisos de acogida en los que han residido 409 jóvenes de entre 18 y 25 años. En el ámbito jurídico, más de 800 personas han recibido asesoramiento ante las dificultades derivadas de su situación administrativa en España. «No son delincuentes, es una situación administrativa», ha recalcado Callejas, que ha destacado la importancia de acompañar también «sus incertidumbres».