Los obispos, sobre la eutanasia: «Es una mala noticia»

Los obispos, sobre la ley de eutanasia: «Es una mala noticia»

La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal afirma que «la vida humana no es un bien a disposición de nadie» y que la legislación «no puede proponer la muerte como solución a los problemas»

Fran Otero
Foto: Efe / Sáshenka Gutiérrez

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha reaccionado este lunes al avance de la tramitación de la ley de eutanasia en el Congreso de los Diputados, que el pasado jueves dio un paso más tras se rechazadas las enmiendas a la totalidad de PP y Vox. Para los obispos, el avance de esta legislación «es una mala noticia» y recuerda que la vida humana «no es un bien a disposición de nadie».

A través de la Comisión Ejecutiva, la CEE recuerda que en noviembre de 2019 ya publicó un documento bajo el título de Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida humana, donde «se examinan los argumentos de quienes desean favorecer la eutanasia y el suicidio asistido, poniendo en evidencia su inconsistencia al partir de premisas ideológicas más que de la realidad de los enfermos en situación terminal».

Según el Episcopado español, insistir en el derecho a la eutanasia «es propio de una visión individualista y reduccionista del ser humano y de una libertad desvinculada de la responsabilidad». «Se afirma una radical autonomía individual y, al mismo tiempo, se reclama una intervención compasiva de la sociedad a través de la medicina, originándose una incoherencia antropológica. Por un lado, se niega la dimensión social del ser humano, diciendo mi vida es mía y sólo mía y me la puedo quitar y, por otro lado, se pide que sea otro quien legitime la decisión o la sustituya y elimine el sufrimiento o el sinsentido, eliminando la vida», añade el texto.

En este sentido, los obispos señalan que la epidemia que padecemos «nos ha hecho caer en la cuenta de que somos responsables unos de ortos y ha relativizado las propuestas de autonomía individualista». Y añaden: «La muerte en soledad de tantos enfermos y la situación de las personas mayores nos interpelan. Todos hemos elogiado a la profesión médica que, desde el juramento hipocrático hasta hoy, se compromete en el cuidado y defensa de la vida humana».

Suicidio

Del mismo modo, señalan que el aumento de los suicidios en nuestra sociedad reclaman una reflexión así como prácticas sociales y sanitarias de prevención y cuidado y añaden que la legalización del suicidio asistido «no ayudará a la hora de insistir a quienes están tentado por el suicidio que la muerte no es la salida adecuada». «La ley no puede proponer la muerte como solución a los problemas», afirman.

Asimismo, hacen una reivindicación de la medicina paliativa, fundamentalmente cuando su labor tiene que ver con cuidar, aliviar y consolar al final de la vida: «Se propone humanizar el proceso de la muerte y acompañar hasta el final. No hay enfermos incuidables, aunque sean incurables. Abogamos, pues, por una adecuada legislación de los cuidados paliativos que responda a las necesidades actuales que no están plenamente atendidas».

No hay enfermos incuidables, aunque sean incurables. Abogamos, pues, por una adecuada legislación de los cuidados paliativos
Comisión Ejecutiva de la CEE

Y concluyen: «Una sociedad no puede pensar en la eliminación total del sufrimiento y, cuando no lo consigue, proponer salir del escenario de la vida; por el contrario, ha de acompañar, paliar y ayudar a vivir ese sufrimiento. […] El sí a la dignidad de la persona, más aún en sus momentos de mayor indefensión y fragilidad, nos obliga a oponernos a esta esta ley que, en nombre de una presunta muerte digna, niega en su raíz la dignidad de toda vida humana».

Reacciones en la sociedad civil: «No hay demanda social»

La tramitación de la Ley orgánica sobre la regulación de la eutanasia está generando controversia en diferentes asociaciones y representantes de la sociedad civil. Así, la Sociedad Española de Cuidados Paliativos afirma no tener posicionamiento sobre esta práctica, pero sí afirma que «echamos de menos un mayor desarrollo de los cuidados paliativos en España», dice su vicepresidente, Alberto Meléndez. «Los distintos Gobiernos que hemos tenido nos han prometido que se iba a legislar y hasta ahora no se ha hecho», añade­. Para Meléndez, legislar ahora sobre la eutanasia «es como hacer una normativa de trafico cuando aún no tienes carreteras. Creemos que para que todas las alternativas estén disponibles hay que regular antes y con urgencia los cuidados paliativos. No hacerlo es injusto e inequitativo». Por último, «nos extraña que se avance la normativa para un grupo de personas muy reducido –las que piden acabar antes–, y no se desarrollen prácticas paliativas con todas las posibilidades que la ciencia nos permite en este momento», informa Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo.

En conversación con Alfa y Omega, un responsable de una asociación de voluntarios de cuidados paliativos que no quiere dar su nombre afirma que «es una tontería y es precipitado hablar de eutanasia pudiendo hablar de cuidados paliativos. Una cosa es que te mueras tranquilamente, y otras es que te maten tranquilamente. Lo uno es una barbaridad, y lo otro es lo que piden la mayoría de los enfermos».

Desde asociaciones familiares también ha habido pronunciamientos como el de The Family Watch, cuya directora general, María José Olesti, señala que «es preocupante la celeridad con la que algunos grupos desean la aprobación de esta ley, más por una cuestión ideológica que por una cuestión de demanda social». Más allá de eso, alerta de que «la eutanasia pase a convertirse en un deber, en vez de una posibilidad», y defiende los cuidados paliativos como «la mejor garantía de que las personas, en su paso de la vida a la muerte, lo hagan de la mejor manera posible en los casos que se requiera aliviar su sufrimiento». Además, «en situaciones como las actuales, en las que miles de personas están falleciendo por COVID, hablar de que lo principal para la sociedad es poder decidir en qué momento quiere morir nos parece innecesario».

A este debate se ha sumado este fin de semana el cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia, para quien la eutanasia es «la gran derrota de España y de la sociedad española», lamentado además que «en plena pandemia parece que se quiere implantar la cultura de la muerte», cuando en realidad «el Parlamento español debería defender el interés y los derechos de la sociedad a la que representa».