Los obispos de EE. UU. se preparan para una relación «difícil» con Biden - Alfa y Omega

Los obispos de EE. UU. se preparan para una relación «difícil» con Biden

El programa del presidente electo contiene propuestas contrarias a «valores fundamentales» para los católicos, como la defensa de la vida humana desde la concepción. La Conferencia Episcopal Estadounidense ha creado un grupo de trabajo sobre los posibles puntos de conflicto

Redacción
Foto: CNS

Los obispos de Estados Unidos han reconocido abiertamente que les preocupan algunas de las posturas del presidente electo Joe Biden, en particular las relacionadas con la vida humana. Al final de su Asamblea Plenaria, el martes, el presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, José H. Gómez, subrayó que la victoria del líder demócrata presenta «desafíos» y «oportunidades». Por un lado, «nos ha dado razones para pensar que apoyará algunas políticas buenas», con una visión más acorde a la visión de la Iglesia sobre migraciones, justicia racial, pena de muerte y cambio climático.

Pero otras de sus promesas están «en contra de algunos valores fundamentales» para los católicos. Sus propuestas a favor del aborto, ámbito en el que Biden ha anunciado que acabará con las limitaciones establecidas por Donald Trump, «minan nuestra prioridad» de avanzar hacia su «eliminación». Se trata de propuestas como restablecer la financiación pública a ONG que promueven el aborto en terceros países, que constituyen «una seria amenaza al bien común».

Estas medidas generan una situación «difícil y compleja» para la Iglesia, al estar detrás de ellas el segundo presidente católico del país. «Cuando políticos que profesan la fe católica las apoyan, se genera confusión entre los fieles sobre lo que de verdad enseña la Iglesia», lamentó el también arzobispo de Los Ángeles.

Grupo de trabajo

Por ello, la conferencia episcopal ha puesto en marcha un grupo de trabajo sobre cómo abordar la relación con las instituciones públicas en los ámbitos en los que pueden esperarse más conflicto. Al frente de este equipo (que no tendrá estructura oficial) estará monseñor Allen H. Vigneron, arzobispo de Detroit y vicepresidente del episcopado. Monseñor Gómez explicó que también tras la victoria de Trump en 2016 se puso en marcha una iniciativa similar, para abordar otras «cuestiones críticas», además de «enfatizar nuestras prioridades y promover la colaboración».

Junto al aborto, a los obispos les preocupa que durante una administración demócrata se puedan dar casos de discriminación de los colegios católicos y que se restablezca el mandato sanitario que obligaba a todos los empleadores a contratar para sus trabajadores seguros médicos que incluyan la contracepción y sustancias potencialmente abortivas.

Aunque este mandato recogía excepciones para los lugares de culto y permitía que las entidades religiosas pidieran a terceros que se hicieran cargo de esta cobertura, la Iglesia y muchas de sus instituciones, así como empresas privadas, lo consideraron insuficiente o no quedaban cubiertas. Así, la cadena Hobby Lobby y las Hermanitas de los Pobres llevaron sus reclamaciones al Tribunal Supremo, que terminó dándoles la razón.

La era Obama

Es de suponer que en el grupo de trabajo tengan un especial protagonismo los responsables de las áreas más afectadas; entre ellos, algunos que han sido elegidos durante esta última plenaria. Resulta especialmente llamativa la elección para el Comité para la Libertad Religiosa del cardenal Timothy Dolan, que fue presidente de la conferencia episcopal entre 2010 y 2013 (bajo la administración Obama) y estuvo detrás de la decisión de crear dicho comité. También que al frente del Comité de Actividades Provida vaya a estar monseñor William Lori, que fue el obispo que dio forma al Comité para la Libertad Religiosa. Completarán el grupo los responsables de Comunicaciones y Doctrina.

Durante la Plenaria se ha elegido además al nuevo secretario general del episcopado. Será monseñor Jeffrey Burill, obispo de La Crosse (Wisconsin) y hasta ahora adjunto a la Secretaría General. Otra decisión con importantes implicaciones sociales ha sido el voto casi unánime (194 obispos a favor, tres en contra y una abstención) para renovar por tres año más la misión del Comité Ad Hoc contra el Racismo, creado en 2017.

Avances frente al racismo

En la sesión del martes, algunos obispos compartieron el trabajo que se está haciendo en sus diócesis para combatir este pecado, sobre todo mediante sesiones de escucha. El mismo monseñor Lori, recién elegido responsable de defensa de la vida y también arzobispo de Baltimore, reconoció que estos encuentros «pueden ser difíciles, dolorosos. Mucha gente no cree que los necesiten porque no son nada racistas. Pero la realidad es muy diferente».

Una de las iniciativas de Baltimore, añadió, es construir un nuevo colegio en uno de los barrios más pobres de la ciudad, que son los de mayor población negra. «El trabajo es duro, el trabajo es lento, pero se está haciendo», reconoció monseñor Shelton Fabre, responsable del comité. «En mi diócesis están cambiando los corazones».

Nuevas ejecuciones

Durante el encuentro de la conferencia episcopal se ha prestado también atención al reinicio en verano, después de 17 años, de las ejecuciones federales de condenados a muerte. Este jueves estaba prevista otra, y dos más en diciembre.

Con ese motivo, los obispos responsables de Justicia Nacional y Desarrollo Humano y el todavía presidente del Comité de Actividades Provida (monseñor Lori tomará posesión dentro de un año) han subrayado que las diez penas capitales ejecutadas por el Estado este año «más que doblan el récord anual anterior, de cuatro en 1938». «La pena de muerte no es necesaria para proteger a la sociedad. No es necesaria para que la gente dé cuenta de sus delitos», concluían.