Los obispos alemanes eligen como presidente a un joven reformador

Georg Bätzing, obispo de Limburgo, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal alemana

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Foto: AFP/Torsten Silz

Georg Bätzing, obispo de Limburgo, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal alemana

Es considerado entre los obispos alemanes como un «reformador» y llega a la presidencia de la Conferencia Episcopal germana a la edad de 58 años. Cuando el obispo de Limburgo, Georg Bätzing, sucedió a Franz-Peter Tebartz-van Elst en 2014, hubo de recomponer una diócesis castigada por los escándalos. Los costes de 31 millones de euros para la renovación de la residencia episcopal, con todo un abanico de lujosos accesorios, y las mal avenencias entre el personal de la diócesis se habían convertido en un dolor de muelas para la Conferencia Episcopal, que veía cómo la Iglesia era puesta en cuestión por la deriva autoritaria y excéntrica de Limburgo.

Bätzing acertó desde el primer día con el discurso: «ser obispo no es vivir como príncipe ni reinar como un monarca», abriendo una serie de procesos de diálogo en los que hizo de la palabra «escuchar» la clave de su agenda y en los que comenzó a utilizar un nuevo lenguaje. Su estilo gustó tanto al resto de obispos y demostró ser tan efectivo, tanto en la Comisión para el Ecumenismo como en su papel de moderador de la primera Asamblea del Camino Sinodal en Frankfurt, que la Conferencia Episcopal Alemana ha elegido a Bätzing como el sucesor del cardenal de Múnich, Reinhard Marx, para presidir el gremio eclesiástico.

En los últimos años, Bätzing se ha posicionado claramente a favor de levantar la obligatoriedad del celibato sacerdotal. «No creo que perjudique a la Iglesia si  los sacerdotes son libres de decidir si quieren vivir el matrimonio o si quieren vivir el celibato –dijo en una entrevista con la radio hr-info de Hesse– «al mismo tiempo, es importante rescatar la importancia del celibato que, vivido libremente tiene muchísimo valor, porque así vivió Jesús»”.

En esa misma entrevista defendió el Camino Sinodal diciendo que «ya no hay vuelta atrás», aunque descartando que se trate de un «levantamiento» o que tenga ninguna intención de secesión en la Iglesia. También ha criticado la exclusión actual de las mujeres de las oficinas de ordenación católicas, incluidos diáconos, sacerdotes y obispos. «Debemos tomar en serio que la exclusión de las mujeres de las oficinas de consagración es injusta, así como la confianza en un entorno social que durante mucho tiempo ha igualado los derechos de mujeres y hombres». Precisamente de camino a la votación de los obispos, se topó con la manifestación de mujeres católicas que protestaba a las puertas de la Asamblea. «Haré como hice en Limburg, me acercaré con verdadero interés porque quiero entender a esas personas, comprender cada una de las frases que aparecen en esas pancartas», ha declarado ya después de la votación.

El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal alemana asegura que «no contaba con esta elección, lo digo con toda claridad, así que me tomo la votación como un momento espiritual. Dios ha jugado un papel en esto, no se trata solamente de una elección democrática, sino la forma en que Dios nos muestra que desea de nosotros una toma de postura y que nos entendamos entre nosotros… No es ningún secreto que las opiniones se han disparado entre nosotros en diferentes direcciones y que falta la capacidad para hablar, para entender lo que dice cada uno. Y esa será ahora nuestra principal tarea en la estructura y en los formatos, para responder a la responsabilidad que tenemos ante la sociedad en la que vivimos, para difundir el Evangelio tal y como se nos ha entregado y para fortalecer a la Iglesia en Alemania».

Uno de los retos que aguardan a Bätzing es la reconstrucción de las relaciones entre la Iglesia alemana y el Vaticano. «Sin duda la comunicación es una tarea muy importante, restablecer esa comunicación de manera que sea efectiva y que no cree malentendidos. Disparidades y conflictos los seguirá habiendo entre nosotros, hemos de contar con eso, pero hemos de mirar todos al otro con motivación religiosa y aceptarnos como interlocutores», ha dicho inmediatamente antes de su primera reunión con el Nuncio, «y respecto a la comunicación con el Vaticano, eso lo he dejado claro ya a los hermanos obispos, yo no puedo hacerlo todo, no hablo italiano, no soy especialmente cercano a la curia y espero contar con el apoyo de otros obispos alemanes que conocen mejor ese terreno para poder hablar allí con las personas que de verdad tienen influencia, porque de lo contrario tendremos menos oportunidades de que hacernos oír y creo de verdad que enriquecerá a la Iglesia universal escuchar lo que se está diciendo aquí en la plataforma de discusión».

Bätzing ha adelantado que pastoreará el Camino Sinodal alemán «tal como ha quedado fijado en los estatutos» y también ha dejado claro que «hemos empezado porque de verdad queremos ver cambios», pero también ha reiterado que «estamos poniendo en diálogo la cultura y el Evangelio, que es lo que recomienda el Papa» y que Francisco, en el documento de la Amazonia «no ha tomado posición concreta sobre algunos asuntos, lo que no quiere decir que no la podamos tomar nosotros».

Nativo de Westerwald y fue ordenado sacerdote 1987. Entre 1996 y 2010 fue jefe del seminario de Trieste y desde 2012 Vicario General en el área de administración. Allí también obtuvo experiencia en el manejo de conflictos. Desde abril de 2019 obispo de Limburg, ha respondido allí a las demandas por abusos sexuales a menores en el siglo pasado con una investigación externa que se ha extendido también a los responsables de encubrimiento.

Rosalía Sánchez/ABC