El arzobispo más involucrado contra los abusos «aconseja a los obispos ir a ver Spotlight» - Alfa y Omega

El arzobispo más involucrado contra los abusos «aconseja a los obispos ir a ver Spotlight»

Hans Zollner, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, ha sido entrevistado en Radio Vaticano sobre la actuación de la Iglesia en el caso de abusos a menores a raíz de la película Spotlight. El sacerdote explica que «algunos obispos, como monseñor Charles Scicluna, que durante 10 años ha sido la persona más involucrada en la persecución de estos crímenes cometidos por sacerdotes, recomiendan a sus hermanos ver esta película y es una importante invitación para reflexionar y tomar en serio su mensaje central: que la Iglesia católica puede y debe ser transparente, justa y comprometida en la lucha contra los abusos y que se compromete a que nunca vuelva a ocurrir»

Redacción

Hans Zollner, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, ha sido entrevistado en Radio Vaticano sobre la actuación de la Iglesia en el caso de abusos a menores a raíz de la película Spotlight. El sacerdote explica que «algunos obispos, como monseñor Charles Scicluna, que durante 10 años ha sido la persona más involucrada en la persecución de estos crímenes cometidos por sacerdotes, recomiendan a sus hermanos ver esta película y es una importante invitación para reflexionar y tomar en serio su mensaje central: que la Iglesia católica puede y debe ser transparente, justa y comprometida en la lucha contra los abusos y que se compromete a que nunca vuelva a ocurrir»

«Papa Francisco, es hora de proteger a los niños y restaurar la fe». Este fue el mensaje que Michael Sugar, productor de Spotlight, dirigió al Santo Padre en el momento de recoger el premio Oscar a la Mejor Película de 2016.

La película está dedicada a los periodistas del periódico Boston Globe, que hace 14 años dieron a conocer en portada los numerosos casos de abusos cometidos por sacerdotes contra menores de edad.

Fabio Colagrande ha entrevistado en Radio Vaticano al jesuita Hans Zollner, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores y presidente del Centro para la Protección de los Niños de la Pontificia Universidad Gregoriana.

Zollner: El productor Michael Sugar y sus colaboradores han estado trabajando para transmitir este mensaje: «Papa Francisco, es hora de proteger a los niños y restaurar la fe», que es el mismo que se desprende de la película, y que es justo lo que ha hecho la Iglesia desde el año 2002.

Desde finales de los años 90, el cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se dio cuenta de que la Iglesia ya no podía tolerar estos abusos o la cobertura por parte de los obispos. Joseph Ratzinger, ya convertido en Papa, dio grandes pasos para hacer de la Iglesia una institución transparente y comprometida en la lucha contra los abusos.

Después, el Papa Francisco ha continuado en la línea de Benedicto XVI, lo que refuerza aún más la legislación de la Iglesia, mediante la institución de la Comisión Pontificia para la protección de los menores. El Papa ya ha puesto en práctica algunas medidas y esperamos que se siga avanzando en esta misma línea, dejando un mensaje claro de que la Iglesia Católica, en su liderazgo, se da cuenta de la gravedad de la situación y quiere y necesita continuar la lucha por la justicia y para que no haya más víctimas de abusos.

Fabio: Entonces, ¿podemos decir que a día de hoy la Santa Sede y las Iglesias locales de todo el mundo han hecho mucho para la protección de los menores?

Zollner: Sí. Lo que ha hecho la Santa Sede está muy claro: Tenemos otras reglas, tenemos leyes más estrictas, tenemos las cartas circulares de la Congregación que piden a todas las Conferencias Episcopales enviar borradores para sus directrices sobre cómo atender a las víctimas, lo que se puede hacer con los abusadores, así como las medidas para prevenir estos actos.

Mucho se ha hecho por parte de la Santa Sede y por parte de algunas iglesias locales. Por lo que, una película de este tipo e incluso las palabras pronunciadas en la ceremonia de los premios, sin duda le dará un nuevo impulso a nuestro trabajo. Por ejemplo, en el años 2012 iniciamos en la Universidad Gregoriana una conferencia internacional, el Simposio Hacia la curación y la renovación, que contó con la participación de 110 obispos de todas las Conferencias Episcopales del mundo y que fue un primer paso, incluso para áreas de África y América Latina, donde aún no había llegado el problema en ese momento.

Con la institución de nuestro Centro para la protección de los menores, en la Pontificia Universidad Gregoriana, queremos trabajar para construir poco a poco una competencia local, es decir, personas que sepan cómo atender a las víctimas, cómo crear espacios seguros para los niños…

Fabio: ¿Cuál fue la acogida que esta película ha recibido por parte de los eclesiásticos que han estado y están combatiendo los abusos sexuales?

Zollner: Una voz muy autorizada que se ha pronunciado es la del arzobispo de Malta, monseñor Charles Scicluna, que durante 10 años ha sido el promotor de justicia y la persona más involucrada en la persecución de estos crímenes cometidos por sacerdotes. Él, hace unos días, dijo públicamente que recomendaría a todo el mundo, incluso a los obispos, ver esta película. Lo mismo ha dicho también un obispo australiano…Así que hay un gran aprecio por la película y un reconocimiento a su mensaje y a la forma en que se transmite ese mensaje.

Estos obispos recomiendan a sus hermanos ver esta película y es una importante invitación para reflexionar y tomar en serio su mensaje central: que la Iglesia católica puede y debe ser transparente, justa y comprometida en la lucha contra los abusos y que se compromete a que nunca vuelva a ocurrir.

Es importante entender que tenemos que cambiar nuestra actitud, que en italiano se puede expresar en las famosas palabras: «omertà». El no hablar, es querer resolverlo todo barriéndolo debajo de la alfombra, ocultándolo y pensando que todo va a pasar. Debemos entender que no. Ahora hay que darse cuenta de que con mucho valor y con la capacidad de hacer frente a las cosas, mirándolas a la cara, un día, tarde o temprano, nos veremos obligados a hacerlo. Y esto creo que es uno de los mensajes centrales de esta película.

RV/Alfa y Omega