Los mayores están cada vez más aislados, advierten desde la Fundación FOESSA

El resquebrajamiento de las redes sociales de la tercera edad y el reto que supone para las administraciones y la sociedad el envejecimiento de la población fueron algunos de los temas que se abordaron en la inauguración del congreso de Lares, la entidad que agrupa a las residencias de ancianos de congregaciones religiosas y empresas de economía social

María Martínez López
Foto: AdobeStock

El resquebrajamiento de las redes sociales de la tercera edad y el reto que supone para las administraciones y la sociedad el envejecimiento de la población fueron algunos de los temas que se abordaron en la inauguración del congreso de Lares, la entidad que agrupa a las residencias de ancianos de congregaciones religiosas y empresas de economía social

Las personas mayores en España están cada vez más aisladas. Esta será previsiblemente una de las ideas principales del próximo Informe FOESSA, que se presentará en 2019. Lo adelantó el jueves Jon Subinas Garralda, técnico de investigación de la fundación, durante el XIII Congreso Lares. «No estamos hablando solamente de que estén solos, sino de que sus redes próximas de apoyo (la familia, los vecinos…) se han debilitado demasiado y cada vez los apoyan menos –explicó Subinas–. Los mayores lideran con bastante ventaja dos de los tres indicadores de aislamiento social».

Estos apoyos han constituido un elemento fundamental del bienestar en España y el sur de Europa –continuó el investigador de esta fundación vinculada a Cáritas–. Que se estén resquebrajando, por tanto, exige una respuesta «en términos económicos, sociales y comunitarios, para ver cómo podemos fortalecer nuestro tejido de apoyo, nuestras redes vecinales, lo que nos constituía como sociedad».

En nuestro país, más de dos millones de personas mayores viven solas, y en la mayoría de casos no por elección. A este sector, que representa el 23 % de los mayores, se le suma el 40 % que viven con otra persona, probablemente de su misma edad y con problemas de salud y autonomía similares.

Son algunos de los datos que Subinas y otros ponentes desgranaron, en lo que se presenta como «el mayor encuentro del sector solidario de atención a la dependencia». La cita, que tiene como lema Comprometidos con el buen hacer, está organizada por Lares, entidad que agrupa a residencias de ancianos y dependientes de congregaciones religiosas y economía solidaria.

Más longevos, pero no más autónomos

El envejecimiento de la población ha sido otra de las cuestiones tratadas en la sesión inaugural, después de un primer día dedicado a talleres formativos específicos. Isaura Leal, comisionada del Gobierno frente al reto demográfico, explicó que su equipo lleva desde 2017 trabajando en una estrategia nacional que prevé que esté lista la próxima primavera. Esta estrategia abordará, junto al envejecimiento, el fenómeno relacionado de la despoblación y un tercero: la población flotante –de turistas y trabajadores agrarios– en algunas regiones.

En más de 3.000 municipios españoles –citó Leal– hay personas centenarias. Y, según un reciente estudio de la Universidad de Washington (Seattle), España podría estar a la cabeza de la esperanza de vida en 2040. Sin embargo, como ha recordado José Antonio López Trigo, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología–, esta prolongación de los años no siempre va acompañada de una mejor calidad de vida. De hecho, la esperanza de vida libre de dependencia no se ha alargado, por lo que cada vez son más los años que se viven sin autonomía.

«Lo que nos falta son niños»

Una mayor longevidad, por otro lado, no es la única causa del envejecimiento de la población. «Si hablamos de mayores –continuó la comisionada– también hemos de hablar de natalidad. Hasta ahora habíamos venido gestionando el relevo generacional sin grandes dificultades, y ahora comienza a haberlas. Pero no porque los mayores sean un problema, sino porque lo que nos faltan son niños».

Se trata –continuó– de un reto que los gobiernos y administraciones públicas deben gestionar. «Es importante para la viabilidad de nuestro modelo territorial, de convivencia, de cohesión social, y de defensa del estado de bienestar. Y solo se podrá sacar adelante con un proyecto de futuro para España».

El enfoque debe ser, además, multisectorial. Afecta a la sanidad, a las ayudas a la dependencia y a las prestaciones sociales. Pero también –insistió Leal– «al ocio, la cultura y la educación». Por ejemplo, las universidades de mayores acogen ya a unos 300.000 alumnos. «No solamente se trata de los cuidados. Es también dar una calidad de vida y un desarrollo integral». Por ello, por mucho que hagan las administraciones, la estrategia nacional «será un fracaso si no conseguimos implicar también a las asociaciones, profesionales, expertos y todas las personas».

Mayores… y cuidadores

Otros datos aportados por Subinas, de FOESSA, contribuyeron a dibujar la radiografía de las personas mayores en España. Son, por ejemplo, el grupo de población más implicado en los cuidados: el 9 % cuida de otros mayores dependientes, y el 22 % de niños –normalmente sus nietos–. Ambas, por encima de la media europea en dos y doce puntos respectivamente.

El investigador explicó también que, aunque en el próximo informe FOESSA se verá que las situaciones de vulnerabilidad económica han mejorado bastante entre los mayores, este dato se debe sobre todo al empeoramiento de otros grupos, que hace que los pensionistas estén, comparativamente, mejor.

«Si en esos años el umbral de la pobreza ha bajado un 10 %, los mayores, que tenían ingresos fijos, han podido mantenerse. Pero en cuanto los salarios mejoraron un poco entre 2015 y 2017, la tasa de pobreza relativa de los mayores ha vuelto a crecer un 3 %». Estos datos no son importantes solo por su propio bienestar, sino también por el factor de protección que para muchas familias suponen las pensiones de sus abuelos, como quedó de manifiesto durante la crisis.

María Martínez López