Los Diez Mandamientos. I: Amarás a Dios sobre todas las cosas

(del Compendio del Catecismo de la Iglesia católica; tras el nº, los del Catecismo completo)

Colaborador

(del Compendio del Catecismo de la Iglesia católica; tras el , los del Catecismo completo)

445 (2010-2128.2138-2140) ¿Qué es lo que Dios prohíbe cuando manda: No tendrás otro Dios fuera de mí (Ex 20, 2)?

El politeísmo y la idolatría, que diviniza a una criatura, el poder, el dinero, incluso al demonio; la superstición, que es una desviación del culto debido al Dios verdadero, y que se expresa también bajo las formas de adivinación, magia, brujería y espiritismo; la irreligión, que se manifiesta en tentar a Dios con palabras o hechos; en el sacrilegio, que profana a las personas y las cosas sagradas, sobre todo la Eucaristía; en la simonía, que intenta comprar o vender realidades espirituales; el ateísmo, que rechaza la existencia de Dios, apoyándose frecuentemente en una falsa concepción de la autonomía humana; el agnosticismo, según el cual, nada se puede saber sobre Dios, y que abarca el indiferentismo y el ateísmo práctico.

446 (2129-2132.2141) El mandato de Dios: No te harás escultura alguna… (Ex 20, 3), ¿prohíbe el culto a las imágenes?

En el Antiguo Testamento, el mandato: «No te harás escultura alguna» prohibía representar a Dios, absolutamente trascendente. A partir de la encarnación del Verbo, el culto cristiano a las sagradas imágenes está justificado (como afirma el II Concilio de Nicea del año 787), porque se fundamenta en el misterio del Hijo de Dios hecho hombre, en el cual, el Dios trascendente se hace visible. No se trata de una adoración de la imagen, sino de una veneración de quien en ella se representa: Cristo, la Virgen, los ángeles y los santos.