Los colegios optan por los testimonios en persona - Alfa y Omega

Los colegios optan por los testimonios en persona

El «entusiasmo y cariño» de los misioneros «se perdería en redes». Por eso, para sorpresa de la Delegación de Misiones de Pamplona, los colegios están declinando su oferta de videconferencias

María Martínez López
La vocación misionera de Anette suscita curiosidad a los niños. Conoció su congregación en el Camino de Santiago. Foto: Anette Simon

La escena se repite la semana anterior al Domund en cientos de colegios de España: un misionero como Anette Simón, misionera de Cristo Jesús de origen belga y residente en Javier (Navarra), entra en la clase y comparte con los niños los 50 años que pasó en República Democrática del Congo. Sobre todo, las cuatro décadas que dedicó a la pastoral juvenil.

El año pasado, recién regresada, se estrenó en escuelas españolas. «Con los chicos de Primaria intento ponerme a su altura». Con los de Secundaria, trata de aterrizar desde su experiencia el tema que le proponga el centro. «Al final, todo desemboca en que ellos también son misioneros». No tardan en llegar las preguntas. «Es curioso, siempre suelen querer saber qué comen allí y cosas así, pero a mí sobre eso rara vez me preguntan; más bien quieren saber de la fe y la vocación». El tiempo vuela y «al terminar la hora todavía hay muchos dedos en el aire».

La pandemia de COVID-19 parecía haber trastocado las visitas este otoño. Por eso, desde la Delegación de Misiones de Pamplona y Tudela ofrecieron a los colegios conectar por videoconferencia con un misionero retornado de su equipo de animación. Hacerlo con misioneros en activo fuera de España era inviable, pues «suelen estar en zonas remotas con mala conexión», explica Manuel Díaz Guerrero, el delegado. Cuál ha sido su sorpresa cuando, de las peticiones recibidas, la mayoría piden explícitamente una visita presencial. «A nivel pedagógico me parece mejor y más cercano para los niños que venga un misionero a que lo cuente por una pantalla», explica Miguel Mendizábal, profesor de Religión en el colegio público Mendillorri. Los misioneros «transmiten su experiencia con mucho entusiasmo y cariño, y eso en las redes se perdería», ratifica Díaz.

Grupos más pequeños

De hecho, los colegios han pedido más sesiones que otros años, «suponemos que para que los grupos sean más pequeños», apunta el delegado. Así que, durante las semanas previas al Domund, su equipo se ha visto obligado a cambiar de planes y preparar una apretadísima agenda a sus cinco misioneros fijos. También tiene algún otro en reserva al que recurrir si hace falta, porque «el año pasado echaron horas y horas en los colegios», siendo mayores. Pero «ellos, felices». Si el equipo de la delegación, que es el que los transporta de un sitio a otro, tuviera que hacer cuarentena, tienen previsto reclutar conductores voluntarios. Lo importante es que ningún colegio que lo pida se quede sin su misionero. «Si nos piden ir a un extremo de la comunidad para hablar con seis niños, lo hacemos».

Si fallan las huchas…

Las limitaciones impuestas por la pandemia para las cuestaciones y las colectas han obligado a Obras Misionales Pontificias a agudizar el ingenio. Además de una nueva página web (domund.es), se ha creado una cuenta de Bizum, que se suma al PayPal y a los donativos por transferencia.

Incluso se ha buscado una alternativa a la visibilidad que supone la presencia de las huchas en la calle. Este fin de semana niños, jóvenes y adultos las sustituirán por las deportivas y el dorsal de la I Carrera Solidaria Virtual. Quienes deseen participar pueden inscribirse en la web del Domund y luego salir a correr, siempre por su cuenta. O, como M.ª Cruz y Abdón, de 80 y 87 años, a pasear por Náquera (Valencia). «Estoy operada de la espalda, pero haremos lo que podamos. Lo importante es colaborar», cuenta ella, fan de los programas de misioneros.

También algunas delegaciones diocesanas le han echado imaginación. Es el caso de Zaragoza, que ha invitado a través de las redes sociales a suplir la ofrenda floral a la Pilarica, que no ha tenido lugar presencialmente, con un ramo convertido en donativo para las misiones. Una forma de responder a la plataforma floral que el año pasado, en el Mes Misionero Extraordinario, ofreció la delegación en nombre de los misioneros. «Su labor está muy interiorizada en la sociedad», explica Pilar Blas, jefa de adminsistración y coordinadora del voluntariado, y los primeros ramos llegaron en menos de 24 horas.