Lo que han dicho los Papas en la ONU. Voz de los sin voz - Alfa y Omega

Lo que han dicho los Papas en la ONU. Voz de los sin voz

El Papa Benedicto XVI visita mañana la sede de las Naciones Unidas, como parte de su viaje apostólico a Estados Unidos. Sus predecesores Pablo VI, en 1965, y Juan Pablo, en 1979 y 1995, ya estuvieron en ese foro dando voz a los sin voz, y recordando el compromiso de los hombres de política con sus hermanos

Redacción
Juan Pablo II en la sede de la ONU, en 1979.

Este edificio que levantáis no descansa sobre bases puramente materiales y terrestres, porque sería entonces un edificio construido sobre arena. Descansa ante todo en nuestras conciencias. Sí, ha llegado el momento de la conversión, de la transformación personal, de la renovación interior. Debemos habituarnos a pensar en el hambre en una forma nueva. Se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexión, casi de oración. Nunca como hoy, en una época de tanto progreso humano, ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre. Porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia. El verdadero peligro está en el hombre, que dispone de instrumentos capaces de llevar tanto a la ruina como a las más altas conquistas. En una palabra: el edificio de la civilización moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los únicos capaces no sólo de sostenerlo, sino también de iluminarlo.

Pablo VI (4-X-1965)

Pablo VI, durante su discurso, en 1965.

Cada uno de ustedes, señoras y señores, es representante de un Estado, de un sistema y de una estructura política; pero, sobre todo, ustedes son representantes de los hombres, prácticamente de casi todos los hombres del globo: hombres concretos, comunidades y pueblos, que viven la fase actual de su historia, y al mismo tiempo están insertos en la historia de toda la Humanidad. En esta relación encuentra su razón de ser toda la actividad política, nacional e internacional, la cual -en última instancia- procede del hombre, se ejerce mediante el hombre y es para el hombre. Si tal actividad es separada de esta fundamental relación y finalidad, se convierte, en cierto modo, en fin de sí misma y pierde gran parte de su razón de ser. En realidad, la razón de ser de toda política es el servicio al hombre, es la asunción, llena de solicitud y responsabilidad, de los problemas y tareas esenciales de su existencia terrena, en su dimensión y alcance social, de la cual depende a la vez el bien de cada persona.

Juan Pablo II (2-X-1979)

Es necesario que la Organización de las Naciones Unidas se eleve cada vez más de la fría condición de institución de tipo administrativo a la de centro moral, en el que todas las naciones del mundo se sientan como en su casa, desarrollando la conciencia común de ser, por así decir, una familia de naciones. En una auténtica familia no existe el dominio de los fuertes; al contrario, los miembros más débiles son, precisamente por su debilidad, doblemente acogidos y ayudados. La ONU tiene el cometido histórico de favorecer este salto de cualidad de la vida internacional, no sólo actuando como mediación eficaz para la solución de los conflictos, sino también promoviendo las actitudes, valores e iniciativas concretas que sean capaces de elevar las relaciones entre las naciones desde la simple existencia con, a la existencia para los otros, en un fecundo intercambio de dones, ventajoso sobre todo para las naciones más débiles, en definitiva favorecedor de bienestar para todos.

Juan Pablo II (5-X-1995)