Laura Manuela: «La expresión artística de la mujer rural ciertamente fue la costura»
Esta diseñadora de moda confecciona prendas inspiradas en los trajes regionales de Extremadura desde Orellana la Vieja, un pueblo de 2.580 habitantes. Ganadora de varios concursos de jóvenes diseñadores, en su momento los periodistas le preguntaban quién llevaría sus prendas por la calle. Tras popularizarse, «hoy nadie preguntaría algo así».
—¿Dónde vive y qué hace allí?
—En Orellana la Vieja, provincia de Badajoz, es un pueblo de 2.580 habitantes. Hago investigación histórica y me sirve de inspiración para realizar vestuario escénico y colecciones de moda. No trabajo como la mayoría de diseñadores, que hacen una o dos colecciones al año. Lo hago como una disciplina artística y realizo una obra cada vez que siento que tengo algo que decir. Cada vez voy teniendo más encargos de clientes particulares y del mundo del teatro.

—¿Encuentra clientes desde el pueblo?
—Soy autónoma desde hace siete años y encontrar clientes es lo que me parece menos difícil. Cuando empecé estudiaba un máster en Madrid y luego trabajé en Yo Dona. Cuando se me acabó el contrato, volví aquí y me dije: «Voy a trabajar desde Extremadura pero para el mundo». Hay gente que compra desde distintos puntos de España, pero la mayor parte son de Extremadura. Vienen aquí a probarse las prendas y, por el boca y boca y las redes sociales, muchos repiten.
—¿Entonces cuál es el obstáculo difícil?
—La dificultad son los recursos. En Extremadura estamos muy abandonados. ¿Cómo me muevo? O tienes coche o prácticamente no puedes hacer ninguna cosa. En Madrid puedes coger el metro para ir a por telas. Las conexiones en tren o los autobuses que hay aquí muchas veces no llegan. Hay veces que he tenido que llevar a mi abuelo al médico porque no hay ambulancias para todos.
Otras veces se va la luz y estamos sin línea. Yo me compré una antena Starlink para tener conexión, pero no puedes contactar con los clientes ni puedes ir a la farmacia porque no funcionan los TPV, ni enviar un paquete. No puedes pedir un tejido ni acceder a tiendas textiles. Eso está a la orden del día. El cliente suele venir, el problema es logístico.
—Recuperar la moda en el olvido es otra forma de custodiar el patrimonio.
—De hecho, hay algo curioso. Puse la marca en marcha en 2019. En 2018 me presenté a un concurso regional de diseño y a otro nacional de jóvenes diseñadores. Fui con una colección inspirada en los trajes tradicionales de Extremadura, con parte de Galicia y la Ruta de la Plata. A raíz de eso ha habido una ebullición de llevar el traje regional en el día a día. Cuando gané, en las primeras entrevistas me decían que esto valdría para la pasarela, pero que quién lo llevaría por la calle. Hoy nadie preguntaría algo así. Hemos hecho algo de revolución porque era un nicho que no se exploraba
Llevo toda la vida volviéndome loca por el traje de extremeña. Para mi Comunión pedí el de Orellana. Lo que realmente me gusta es que el traje regional sigue representando lo que han hecho las mujeres en distintas épocas. Anónimo suele ser sinónimo de mujer y el trabajo de expresión artística de la mujer rural ciertamente fue la costura.
—¿Qué reivindicaría para realizar su actividad mejor y que el pueblo reviva?
—Ayuda a autónomos en varios sentidos. Hay poco acompañamiento cuando te das de alta. Yo pude orientarme porque mis padres viven en Almendralejo, que es una ciudad más grande y sí tiene ese servicio. Emprender es como hacer un máster y tienes que aprender un montón de cosas que nadie te dice. Además, en España se ha perdido mucho el mundo textil por culpa de empresas que lo han llevado fuera y Diseño de Moda es la única carrera de diseño que no está en Extremadura, porque sí hay gráfico o de producto.
Y a nivel económico, los autónomos en España no deberíamos pagar IVA hasta facturar 85.000 euros al año. A mí el cliente nunca me ha puesto pegas por el precio y siempre he buscado la forma justa de hacer mi trabajo porque, si no cobras lo suficiente, no tiene sentido. Pero en un traje caro, como uno de boda, el IVA puede acabar echando atrás al cliente.