Lo que el Papa pide para Adviento: oración, atención a los necesitados y testimonio «con entusiasmo» - Alfa y Omega

Lo que el Papa pide para Adviento: oración, atención a los necesitados y testimonio «con entusiasmo»

En su primera audiencia del Adviento, el Papa Francisco ha pedido a los fieles que aprovechen este tiempo para reforzar su oración «personal y comunitaria», para dar «testimoniar con más entusiasmo y convicción nuestra fe» y para tener «mayor atención a los necesitados». Además, ha recordado su viaje a África

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En su primera audiencia del Adviento, el Papa Francisco ha pedido a los fieles que aprovechen este tiempo para reforzar su oración «personal y comunitaria», para dar «testimoniar con más entusiasmo y convicción nuestra fe» y para tener «mayor atención a los necesitados». Además, ha recordado su viaje a África

En su audiencia general de este miércoles, el Papa Francisco ha hecho hincapié en que el tiempo de Adviento que acaba de comenzar «es un tiempo de esperanza, que el Señor nos propone vivir para disponeros mejor a acogerlo en nuestra vida y en nuestro mundo».

Invocando la alegría y la paz del Señor sobre los peregrinos de las diversas partes del mundo y sobre sus familias, el Santo Padre ha señalado que su viaje a África, concluido el pasado lunes y que ha tenido lugar en vísperas del Año Santo extraordinario de la Misericordia «es una invitación para todos nosotros a renovar nuestro compromiso misionero de seguir a Jesucristo, nuestra esperanza y nuestra paz, el Rostro de Dios misericordioso».

Y al recordar que «el pasado domingo hemos comenzado el tiempo de Adviento», ha exhortado a todos «a vivir este tiempo de preparación al nacimiento de Jesús, Rostro del Padre misericordioso, en el contexto extraordinario del Jubileo, con espíritu de caridad, mayor atención a los necesitados, y con momentos de oración personal y comunitaria», propuso.

«Un compromiso para todos los cristianos»

El Papa quiso saludar a los peregrinos de lengua árabe, en particular a los provenientes de Oriente Medio, para reiterar su llamamiento a testimoniar en el mundo el amor de Dios: «Queridos hermanos y hermanas, el Jubileo de la Misericordia es un nuevo compromiso para nosotros los cristianos, para testimoniar con más entusiasmo y convicción nuestra fe y para ser en el mundo el signo vivo del amor del Padre».

Asimismo, ha invitado a todos los católicos a vivir el Adviento como un «tiempo de oración, de particular vigilancia y de apertura de los corazones a Jesús Misericordioso», y en particular se ha dirigido a los jóvenes para animarlos a ser «promotores de diálogo y comprensión»; a los enfermos «para que Dios os ayude a mirar a la cruz de Cristo, para aprender a afrontar con serenidad el sufrimiento»; y a los recién casados para que el Señor «favorezca, en vosotros el crecimiento de la paz y del amor en su nueva familia».

Gratitud por el viaje «a la bella África»

El Papa ha expresado también la alegría que ha experimentado al llevar la palabra de esperanza de Jesús Resucitado «a la bella Africa», en el viaje apostólico que concluyó el pasado lunes. En su catequesis, el Papa ha recordado que animó a los africanos a cuidar sus riquezas naturales y espirituales, donde aparece claro el desafío global de nuestra época: «tutelar la creación reformando el modelo de desarrollo, para que sea equitativo, inclusivo y sostenible». «La conviviencia de riqueza y miseria en Nairobi, como en cualquier parte del mundo, es un escándalo, es una verguenza para la humanidad», ha afirmado Francisco.

«Jesús está con nosotros en la barca y nos guía»

Además, el Santo Padre manifestó que a través de la memoria de los mártires de Uganda pudo constatar «el testimonio de esperanza y el servicio en la caridad de tantos discípulos-misioneros que, no obstante las dificultades buscan vivir según el Evangelio». Y que en la República Centroafricana, corazón geográfico del continente, ha querido abrir «en la catedral de Bangui la primera Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia, en donde hemos experimentado que el Señor está con nosotros en la barca, es Él quien la guía y a Él hemos renovado el compromiso de seguirle. Él es nuestra esperanza, nuestra paz, el rostro de la divina Misericordia».

Francisco ha dado las gracias a las Autoridades civiles y a los obispos de estas naciones por su acogida, así como «a todos los que de diversos modos han colaborado», al tiempo que pidió a todos los fieles que diesen gracias al Señor por este primer viaje apostólico a África, y «para que dé abundantes frutos».

Alfa y Omega/RV