Llenar de sentido la cultura digital

La semana pasada se presentaron los estatutos de la Secretaría de Comunicación vaticana, que articulará en un solo espacio la creación de contenidos en distintos soportes y formatos para su distribución a través de un nuevo portal

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El Papa entrega a monseñor Viganò el estatuto, en presencia de los directores de las áreas de la comunicación vaticana. Foto: L’Osservatore Romano

La semana pasada se presentaron los estatutos de la Secretaría de Comunicación vaticana, que articulará en un solo espacio la creación de contenidos en distintos soportes y formatos para su distribución a través de un nuevo portal

El contexto

Este proceso de cambio hay que situarlo en el contexto de la reforma de la Curia romana que el Papa Francisco ha emprendido con la comisión de nueve cardenales, y que responde a una solicitud surgida durante las reuniones previas al cónclave que finalmente lo eligió. La reforma de la Curia era una necesidad sentida desde hace años y expresada en el seno del Colegio Cardenalicio en varias oportunidades. Su objeto: aligerar estructuras, agilizar procedimientos y reducir gastos.

Esto suponía también acometer el amplio sector de los medios vaticanos, que se llevan una parte sustanciosa del presupuesto anual. Tras un año de estudio y dos comisiones sucesivas, el Papa Francisco creó la nueva Secretaría para la Comunicación el 27 de junio de 2015, para integrar y armonizar la actividad comunicativa de la Santa Sede. Aparte del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales –encargado de la reflexión y el acompañamiento de los obispos en la pastoral de la comunicación–, el Vaticano contaba con varios medios que nacieron cada uno en un momento concreto de la historia y que recorrieron un largo camino por cuenta propia hasta que desembocaron en la cultura digital.

La historia

En 1587 Sixto V instituyó la Tipografía Vaticana, para aprovechar al servicio de la Iglesia y del Evangelio el invento de Guttenberg. Tres siglos más tarde, en 1861, nace L’Osservatore Romano como periódico para defender a la Iglesia y al Papa en una sociedad convulsa. En 1929, al día siguiente de los Pactos Lateranenses que dieron lugar al Estado de la Ciudad del Vaticano, el Papa Pío XI encargó a Guillermo Marconi una radio al servicio de la Iglesia. El 12 de febrero de 1931 nace la Radio Vaticana. El Papa Pío XII funda en 1948 la Pontificia Comisión para el Cine didáctico y religioso, germen de lo que sería el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales. Con el Concilio nace lo que llegaría a ser la Sala de Prensa de la Santa Sede. En 1985 Juan Pablo II crea el Centro Televisivo Vaticano, y diez años después el Departamento de Internet de la Santa Sede. Culmina así la creación de una serie de medios de comunicación que siguen el paso de los tiempos.

Pero a partir del año 2000, la tecnología digital (por los dígitos 0 y 1 en que se codifica cualquier mensaje) provocó que los distintos medios fueran convergiendo, casi sin querer, en un soporte común que les permitía fusionar el audio, el vídeo, el texto y la imagen, en una integración inédita hasta entonces. Cada uno de los medios vaticanos empieza a pensar en clave digital; todos generan sus sitios web y, una década después, empiezan a tener una presencia en redes sociales. Más aún cuando el 12 de diciembre de 2012, Benedicto XVI abre una cuenta en Twitter. [Cuando se escriben estas líneas, las cuentas de @Pontifex sobrepasan ya los 20 millones de seguidores]. La entrada del Papa Francisco en Instagram es solo un paso más en este camino misionero. No era pensable, pues, que las estructuras de gestión de los medios de comunicación vaticanos siguieran separadas entre sí.

La Secretaría para la Comunicación

Monseñor Dario Viganò, prefecto, y monseñor Lucio Ruiz, secretario, tienen el encargo del Papa para ejecutar la propuesta de la comisión presidida por Lord Patten, modulada y detallada por la siguiente comisión, presidida por el propio monseñor Viganò. Una reforma que contemplaba desde el principio el integrar a todos los periodistas y empleados de estos medios sin excluir a nadie, pero sí potenciando sus capacidades a través de la formación adecuada para nuevas tareas y con dinamismos más ágiles. Y generar un trabajo en red, colaborativo e integrado, centrado en el servicio a unos usuarios cada vez más participativos.

Para ello la Secretaría cuenta con cinco departamentos y directores: Asuntos generales (Paolo Nusiner), Sala de Prensa (Greg Burke/Paloma García-Ovejero), Teológico-Pastoral (Natasa Govekar), Tecnología (Francesco Masci) y Editorial (pendiente). Y articulará en un solo espacio, en el Palazzo Pio XII, la creación de contenidos en distintos soportes y formatos para su distribución a través del nuevo portal que sustituirá a los actuales news.va, Radio Vaticana, Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y CTV. L´Osservatore Romano seguirá como está hasta el próximo año, cuando iniciará su proceso de integración. Y vatican.va seguirá siendo la referencia oficial de la Santa Sede en su conjunto y depósito histórico de documentos del Magisterio.

Así, la Secretaría para la Comunicación facilitará al Sucesor de Pedro y a sus colaboradores comunicar eficazmente en el siglo XXI y ser «agentes de sentido» en la cultura digital, haciendo una presencia cotidiana en la vida de las personas y ofreciendo en la aldea global una referencia de comportamiento, testigos que señalan siempre a Jesucristo como Maestro y Salvador del mundo.

Leticia Soberón Mainero
Miembro de la Secretaría de Comunicación del Vaticano