León XIV denuncia en el PMA que «los conflictos se alimentan con más facilidad» que la gente

León XIV denuncia en el PMA que «los conflictos se alimentan con más facilidad» que la gente

El Papa ha visitado la sede en Roma del Programa Mundial de Alimentos. Allí ha criticado que se obstaculicen los proyectos de desarrollo «por decisiones políticas complejas e incomprensibles»

María Martínez López
Aplauso al Pontífice tras su intervención en la sede del PMA. Foto: AFP / Andreas Solaro.
Aplauso al Pontífice tras su intervención en la sede del PMA. Foto: AFP / Andreas Solaro.

El Papa León XIV ha lamentado que «los conflictos se alimentan con más facilidad que la nutrición de las personas». En su visita este lunes a la sede en Roma del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), ha denunciado además que «las formas de ayuda y los proyectos de desarrollo se ven obstaculizados por decisiones políticas complejas e incomprensibles». 

En un duro mensaje, el Santo Padre ha constatado que vivimos tiempos de «conflictos prolongados, inseguridad alimentaria crónica, volatilidad económica y creciente vulnerabilidad». Ha destacado que el problema es que «el sistema produce constantemente los mismos problemas que luego se ve obligado a corregir».

Ha reiterado asimismo su preocupación ante la crisis del multilateralismo. En concreto, que «las instituciones establecidas para salvaguardar el concepto de un futuro común para todos los pueblos y un bien común global parecen haberse debilitado».

Se ha pasado «del multilateralismo a un multipolarismo desordenado y plagado de conflictos, con una sensación generalizada de desconfianza». Esto ha hecho que «los Estados han destinado cada vez más sus recursos a la seguridad nacional, el crecimiento económico y la estabilidad interna, sin tener en cuenta el estrecho vínculo entre estas cuestiones y la cooperación multilateral».

El Pontífice ha advertido de que «esta tendencia revela una paradoja sorprendente: existe una capacidad productiva global sin precedentes junto con la expansión de zonas de extrema vulnerabilidad». En este sentido, «las mismas fuerzas que impulsan el crecimiento económico a menudo exacerban la exclusión y la marginación».

¿Por qué queda relegada la ayuda humanitaria?

En este contexto, las «preocupaciones humanitarias corren cada vez más el riesgo de quedar relegadas a un segundo plano entre las prioridades internacionales», ha aseverado, informa EFE.

El Papa ha denunciado además «la progresiva burocratización de la solidaridad» junto con la silenciosa mercantilización de la vida humana. Ha afirmado que «el acceso a bienes esenciales, incluidos los alimentos, se ve influenciado con demasiada frecuencia por consideraciones económicas o estratégicas».

«Las formas de ayuda y los proyectos de desarrollo se ven obstaculizados por decisiones políticas complejas e incomprensibles, visiones ideológicas sesgadas y barreras aduaneras impenetrables». Y, sin embargo, el armamento no está sujeto a estas restricciones, ha dicho, citando las palabras del Papa Francisco ante el Consejo Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, el 13 de junio de 2016.

El Santo Padre ha constatado que «el hambre erosiona la cohesión social», aumenta el riesgo de conflicto e impulsa la migración forzada. Por ello, «la acción humanitaria no es ajena al orden internacional».

«Es esencial un compromiso renovado»

«Por esta razón, es esencial un compromiso renovado con la cooperación multilateral. En un mundo cada vez más fragmentado y multipolar, ningún Estado puede afrontar los desafíos globales por sí solo», ha agregado.

Ha realizado un fuerte llamamiento a los Gobiernos y pueblos del mundo «para que renueven y fortalezcan su compromiso, incrementen los recursos destinados a combatir el hambre y sus causas profundas, y eliminen los obstáculos que impiden que la ayuda llegue a quienes la necesitan».

Ha instado por ello «a reducir la burocracia innecesaria, de modo que la transparencia y la rendición de cuentas estén al servicio de las personas en lugar de obstaculizar la asistencia». Por otro lado, ha subrayado que «los socios locales de confianza se vuelven indispensables» en situaciones «donde los Gobiernos carecen de un control territorial efectivo o el acceso humanitario está restringido».

Ha destacado que es igualmente importante «resistir la mercantilización de las necesidades humanas básicas». «Los alimentos, el agua y la atención médica no pueden subordinarse a consideraciones de mercado ni a intereses geopolíticos».

También ha realizado un llamamiento al PMA donde está en juego no solo la eficacia de una agencia sino también la credibilidad de la cooperación internacional. Ha pedido «determinación de simplificar lo que se ha vuelto excesivamente complejo, dar prioridad a lo esencial y garantizar que nadie quede olvidado».

El PMA está bajo dirección interina mientras Estados Unidos busca colocar a otro estadounidense al frente de la agencia, tras la dimisión de Cindy McCain por motivos de salud. Estados Unidos es el mayor donante del PMA, pero su contribución se redujo a menos de la mitad entre 2024 y 2025. Se situó en torno a los 2.000 millones de dólares tras el cierre de la agencia de Estados Unidos para el Desarrollo por parte de Donald Trump.