El Papa asegura que «desechar comida es desechar a personas» - Alfa y Omega

El Papa asegura que «desechar comida es desechar a personas»

Ha enviado un mensaje a los participantes en la celebración del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, en el que ha instado a detener la especulación alimentaria

Redacción
Pakistaníes buscan ayuda alimentaria tras las fuertes lluvias durante la temporada del monzón en Sehwan, Pakistán, el 1 de septiembre de 2022. Foto: CNS / Yasir Rajput, Reuters.

«Cuando la comida no se aprovecha debidamente, sea porque se pierda o porque se despilfarre, estamos a merced de la “cultura del descarte”, que se traduce en una manifestación de desinterés por lo que tiene un valor fundamental o de apego a lo que adolece de importancia». Así se ha expresado el Papa Francisco en un mensaje enviado a los asistentes a la celebración del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se celebra este jueves, 29 de septiembre. También ha agradecido el espacio que se le brinda en el evento, cuyo objetivo es «resaltar la gravedad de un problema que no podemos dejar pasar de largo en este momento tan duro que estamos viviendo».

El Pontífice ha recalcado, según recogen medios vaticanos, que «ver tirados los alimentos en la basura o deteriorados por ausencia de los recursos necesarios para hacerlos llegar a sus destinatarios es realmente vergonzoso y preocupante». Y, en contraposición, «multitudes de seres humanos no pueden acceder a una alimentación adecuada o a los medios para procurársela, siendo este un derecho básico y prioritario de cada persona».

Francisco ha puntualizado que la pérdida y el desperdicio de alimentos «dividen a la humanidad entre los que tienen demasiado y los que carecen de lo esencial, porque aumentan las desigualdades, generan injusticias y niegan a los pobres lo que necesitan para vivir dignamente». Y ha aludido a los últimos datos del Informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en el Mundo, que revelan que el año pasado el número de personas que padecen hambre en nuestro planeta aumentó significativamente debido a las múltiples crisis que afronta la humanidad».

El Sucesor de Pedro ha repetido que «es necesario recoger para redistribuir, no producir para dispersar». «Ya lo he dicho en el pasado, y no me cansaré de insistir: ¡Desechar comida es desechar personas!». Y ha reivindicado que «en el mundo existe el alimento necesario para que nadie se vaya a la cama con el estómago vacío. Se producen recursos alimentarios más que suficientes para dar de comer a 8.000 millones de personas. La cuestión, sin embargo, se refiere a la justicia social, es decir, a la forma en que se regula la gestión de los recursos y la distribución de la riqueza».

La vida depende de los alimentos, ha recalcado el Papa, «y es un escándalo que los grandes productores alienten un consumo compulsivo para enriquecerse, sin siquiera considerar las auténticas necesidades de los seres humanos». «¡Hay que detener la especulación alimentaria!», ha exhortado el Santo Padre, quien considera que «debemos dejar de tratar los alimentos, que son un bien fundamental para todos, como moneda de cambio para unos pocos».

El impacto del desperdicio en la casa común

El Pontífice ha continuado su mensaje evidenciando que «el desperdicio de alimentos o la pérdida de los mismos contribuye significativamente al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, al cambio climático y a sus dañinas consecuencias».

«Es inaplazable tanto para los Estados como para las grandes empresas multinacionales, para las asociaciones como para los individuos, responder con eficacia y honestidad al grito desgarrador de los hambrientos que reclaman justicia», ha remarcado. «Cada uno de nosotros está llamado a reorientar su estilo de vida de manera consciente y responsable, para que ninguna persona quede postergada y a todas lleguen los alimentos que precisan, tanto en cantidad como en calidad. Se lo debemos a nuestros seres queridos, a las generaciones futuras y a quienes se encuentran golpeados por la miseria económica y existencial», ha concluido.