León XIV: «África es una reserva de alegría y esperanza para el mundo»
El Papa aterriza en Angola pidiendo a la sociedad civil promover la paz y la estabilidad
El primer acto público de la visita del Papa a Angola consistió en un encuentro del Papa León XIV con las autoridades del país, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Presidencial de Luanda el sábado por la tarde.
Dirigiéndose al presidente João Lourenço y a los allí reunidos, el Papa comenzó expresando su gratitud por la invitación y destacó: «Vengo a vosotros para encontrarme con vuestro pueblo, como un peregrino que busca las huellas del paso de Dios en esta tierra amada por Él».
La resiliencia de los angoleños
En su discurso, el Papa León destacó lo que describió como los recursos más importantes del país, no materiales sino humanos, afirmando que «vuestro pueblo posee tesoros que no se pueden vender ni robar». Entre ellos, destacó una resiliencia arraigada en la experiencia. «Hay en ellos una alegría que ni siquiera las circunstancias más adversas han podido extinguir», dijo.
Al mismo tiempo, el Papa advirtió contra los patrones de explotación económica arraigados desde hace tiempo. «Con demasiada frecuencia vuestras regiones han sido, y siguen siendo, consideradas con el fin de dar —o, más a menudo, de quitar algo», dijo, pidiendo que se rompa «esta cadena de intereses, que reduce la realidad y la vida misma a una mercancía».
África de alegría y esperanza
El Papa León pasó luego a hablar de África en términos más generales. Describió el continente como «una reserva de alegría y esperanza» para el mundo, señalando en particular a sus generaciones más jóvenes. «Sus jóvenes y sus pobres siguen soñando, siguen esperando, no se conforman con lo que ya existe», dijo. Esto, continuó, representa una fuerza de cambio más profunda que los programas políticos por sí solos.
El Papa también abordó el impacto de los modelos económicos extractivos, que, según él, han provocado «sufrimiento, muertes y desastres sociales y medioambientales». Advirtió de que tales sistemas siguen promoviendo «un modelo de desarrollo que discrimina y excluye, pero que aún así pretende imponerse como el único posible».
La vida florece solo en el encuentro
Al referirse a los retos políticos y sociales a los que se enfrentan muchas naciones africanas, el Papa León destacó la importancia del diálogo. «La vida florece solo en el encuentro. En el principio está el diálogo», dijo, al tiempo que reconoció que el desacuerdo puede degenerar en conflicto.
A continuación, se dirigió directamente a quienes ocupan puestos de responsabilidad en Angola, animándoles a adoptar un enfoque inclusivo de la gobernanza e instándoles a no «temer el desacuerdo; no apaguen las aspiraciones de los jóvenes ni los sueños de los ancianos». A continuación, les instó a «anteponer el bien común a los intereses particulares, sin confundir nunca la propia parte con el todo».
El Papa describió la dimensión política de la esperanza y la alegría. Estas, dijo, no son meros sentimientos privados, sino fuerzas que dan forma a la sociedad. Además, son «una fuerza intensa y expansiva que contrarresta la resignación y la tentación de encerrarse en sí mismo».
Advirtió contra las estrategias políticas que se basan en la división y el desánimo. De nuevo, se refirió al Papa Francisco, quien señaló que «la mejor manera de dominar… es sembrar la desesperanza y la desconfianza constante». Tales enfoques, había subrayado el pontífice argentino, conducen a la «polarización» y debilitan la cohesión social.
En cambio, el Papa León animó a la «verdadera alegría», describiéndola como una fuente de renovación. La vinculó a la fe cristiana, diciendo que «el fruto del Espíritu… es amor, alegría, paz». Subrayó que la vida social depende de relaciones basadas en la dignidad y el reconocimiento mutuo, ya que «sin alegría no hay renovación; sin encuentro no hay política; sin el otro no hay justicia».