León XIV advierte en Saurimo contra los «motivos equivocados para buscar a Cristo»

León XIV advierte en Saurimo contra los «motivos equivocados para buscar a Cristo»

En su último acto multitudinario en el país, en Saurimo, el Papa criticó que algunos ven a Jesús «como un proveedor de servicios», un «gurú o un amuleto de la suerte»

María Martínez López
El Papa saluda a una familia que presenta las ofrendas durante la Misa en Saurimo. Foto: Vatican Media.
El Papa saluda a una familia que presenta las ofrendas durante la Misa en Saurimo. Foto: Vatican Media.

«Hoy vemos que muchos deseos de la gente son frustrados por los violentos, explotados por los prepotentes y engañados por la riqueza. Cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se convierte en posesión de unos pocos». Pero, ante estos males, «Cristo escucha el clamor de los pueblos y renueva nuestra historia; de cada caída nos levanta, en cada sufrimiento nos consuela y en la misión nos alienta», ha dicho el Papa durante su Misa de este lunes en Saurimo.

Durante su tercer día en Angola, el Santo Padre ha viajado a Saurimo, ciudad conocida por las minas de diamantes. Después de su visita a una residencia de ancianos, el Santo Padre se trasladó al lugar de la Eucaristía, pasando por la catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Allí tuvo un momento de oración. Desde el papamóvil, saludó a todas las personas que esperaban con alegría su llegada.

Ante los miles fieles presentes, unos 40.000 en la explanada habilitada para ello en Saurimo y unos 20.000 en las áreas inmediatamente circundantes, el Pontífice reflexionó sobre el pasaje evangélico de día. En él, la multitud «ve a Jesús como un instrumento para lograr algo más, como un proveedor de servicios». 

El Santo Padre recorre la explanada de la Misa en el papamóvil. Foto: Vatican Media.
El Santo Padre recorre la explanada de la Misa en el papamóvil. Foto: Vatican Media.

Esto ocurre —advirtió el Pontífice— cuando la fe auténtica se sustituye por un comercio supersticioso, en el cual Dios se convierte en un ídolo al que solo se recurre cuando y mientras nos conviene. Y advirtió de que incluso los dones más hermosos del Señor pueden convertirse en «una exigencia, un premio o un chantaje, y son malinterpretados precisamente por quienes los reciben». Así, señaló que «existen motivos equivocados para buscar a Cristo, sobre todo cuando se le considera un gurú o un amuleto de la suerte».

No ser esclavos, advertencia desde Saurimo

La actitud de Jesús hacia nosotros es muy diferente. «Él no rechaza esta búsqueda insincera, sino que anima a la conversión. No aleja a la multitud, sino que invita a todos a examinar lo que late en nuestro corazón», subrayó el Papa. 

Y prosiguió recordando que Jesús no nos da un alimento que perece, «sino un pan que hace que no perezcamos, porque es alimento de vida eterna». El Pontífice afirmó también que «no hemos venido al mundo para morir» ni «para convertirnos en esclavos ni de la corrupción de la carne, ni de la del alma». 

Al respecto, el Santo Padre aseveró que «toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad». Para acoger este don, es necesario creer «en aquel que Él ha enviado».

«Es el Señor quien traza el camino para este recorrido, no nuestras urgencias ni las modas del momento», subrayó. Y retomó las palabras de su predecesor san Juan Pablo II en la exhortación apostólica Ecclesia in Africa, en la que afirmaba que, al seguir a Jesús, el camino eclesial es siempre un «sínodo de la resurrección y de la esperanza». 

Invitó a seguir en esa dirección: «Con el Evangelio en el corazón, tendrán valor ante las dificultades y las decepciones; el camino que Dios ha abierto para nosotros nunca falla». Cristo mismo —añadió el Papa León XIV— da orientación y fuerza al camino, un camino que queremos aprender a vivir cada vez más como debe ser, es decir, sinodal.

En esta misma línea, en la homilía el Pontífice recordó que al compartir la Eucaristía «estamos llamados a servir a nuestro pueblo con una dedicación que levanta de toda caída, que reconstruye lo que la violencia destruye y comparte con alegría los lazos fraternos».

Esperanza, reconciliación y paz

Finalmente, el Papa aseguró en Saurimo que el testimonio de los mártires y de los santos «nos alienta y nos impulsa a un camino de esperanza, de reconciliación y de paz», a lo largo del cual «el don de Dios se convierte en el compromiso del hombre en la familia, en la comunidad cristiana y en la sociedad civil». 

Los fieles celebran la llegada del Pontífice. Foto: Vatican Media.
Los fieles celebran la llegada del Pontífice. Foto: Vatican Media.

Recorriéndolo juntos, a la luz del Evangelio, la Iglesia en Angola «crece según esa fecundidad espiritual que comienza en la Eucaristía y continúa en el cuidado integral de cada persona y de todo el pueblo». Y concluyó afirmando que la vitalidad de las vocaciones que se experimenta en este país «es signo de la correspondencia al don del Señor, siempre abundante para quien lo acoge con corazón puro».

Al finalizar la Misa, el Pontífice dirigió unas palabras de gratitud a todos los presentes: «Agradezco a los obispos, y con ellos a los sacerdotes y a los diáconos, así como a los consagrados y a los fieles laicos, por haber preparado mi visita. Expreso viva gratitud a las autoridades civiles angoleñas por el gran esfuerzo organizativo». El Papa León XIV pidió a Angola que se mantenga fiel a sus «raíces cristianas». Así —aseguró— podrá seguir ofreciendo su ayuda cada vez mejor para la construcción de la justicia y la paz en África y en el mundo entero.