Le mataron de un disparo y ha sido ya beatificado

Le mataron de un disparo y ha sido ya beatificado

El sacerdote Nazareno Lanciotti denunció en Brasil el narcotráfico, la prostitución y la explotación de menores. La Iglesia acaba de reconocer su martirio por «reavivar los valores del Evangelio»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Tapiz levantado para la beatificación de Nazareno Lanciotti. Foto: REPAM.
Tapiz levantado para la beatificación de Nazareno Lanciotti. Foto: REPAM.

La Iglesia cuenta ya con un nuevo modelo de santidad. Se trata del sacerdote misionero Nazareno Lanciotti, que dejó una vida cómoda en su país para entregar su vida a los más pobres. Su denuncia de las injusticias de las que fue testigo le costó la vida de un disparo, y eso le ha valido el reconocimiento oficial como mártir. Lanciotti fue beatificado el sábado en la ciudad brasileña de Jauru, en una ceremonia presidida por el cardenal João Braz de Aviz, prefecto emérito del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada. 

Nacido en Roma en 1940, Nazareno Lanciotti se ordenó sacerdote en 1966. Llegó a Brasil en 1971 y se estableció en Jauru, en la frontera con Bolivia. Durante casi tres décadas de misión, fundó la parroquia Nuestra Señora del Pilar, creó 57 comunidades eclesiales rurales, promovió la adoración eucarística diaria e impulsó obras sociales, escuelas, un seminario menor, un hogar para ancianos y un dispensario que se convirtió en un referente de atención médica en la región. 

Una labor incómoda 

Su dedicación a los más pobres estuvo acompañada de una firme denuncia de las injusticias sociales, el narcotráfico, la prostitución y la explotación de menores. Esa labor pastoral resultaba incómoda y, en la noche del 11 de febrero de 2001, mientras terminaba de cenar con algunos colaboradores, le dispararon por dos delincuentes encapuchados que irrumpieron en su casa. Falleció unos días más tarde, el 22 de febrero, a los 61 años. 

Exposición de su reliquia durante la ceremonia. Foto: REPAM.
Exposición de su reliquia durante la ceremonia. Foto: REPAM.

«La figura luminosa del beato, presbítero y mártir padre Nazareno Lanciotti es para nosotros ahora un estímulo elocuente para reavivar los valores del Evangelio», destacó en su beatificación Braz de Aviz. Su testimonio «recrea los valores humanos en este momento de la historia de la humanidad en el que la cultura dominante tiende a menoscabar por completo los valores cristianos, como si ya no necesitáramos la ayuda de lo alto, de la presencia de nuestro Dios que nos salvó», añadió.