Las peticiones de los inmigrantes a La Pilarica

Que se favorezca en España la reagrupación familiar, que no muera nadie más en el Mediterráneo, que los menores migrantes no queden desamparados. Estas fueron algunas de las peticiones puestas a los pies de la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, por el medio millar de inmigrantes

Alfa y Omega
Foto: Comisión Episcopal de Migraciones

Que se favorezca en España la reagrupación familiar, que no muera nadie más en el Mediterráneo, que los menores migrantes no queden desamparados. Estas fueron algunas de las peticiones puestas a los pies de la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, por el medio millar de inmigrantes que peregrinaron el pasado domingo hasta la basílica zaragozana, acompañados por el equipo de la Comisión Episcopal de Migraciones

Con el lema… Fui forastero y me acogisteis, esta peregrinación ha tenido lugar por segundo año consecutivo tras el éxito, el año pasado, de la marcha hasta Guadalupe con motivo del Año Santo Guadalupense y del Jubileo de la Misericordia. Este año se ha elegido la Basílica del Pilar como lugar de peregrinaje mariano en el que han convivido durante un día migrantes de distintas nacionalidades junto con los responsables de migraciones en las diócesis españolas.

El arzobispo diocesano, monseñor Jiménez Zamora, recordó a los presentes durante la Misa que «los inmigrantes fortalecen las comunidades católicas. Nos interpelan y constituyen para nosotros un momento de gracia para vivir la catolicidad, para la misión ad gentes y el diálogo ecuménico, para la acción caritativa y social de la Iglesia». La frase se hizo evidente tras ver el reguero de chinos, latinoamericanos o rumanos que cruzaban el Ebro con el pañuelo baturro al cuello. Isabel, colombiana, lo tenía claro: «Debemos salir a la calle y manifestar con palabras y hechos lo mucho que podemos aportar y recibir de esta integración».

A los pies de la Virgen, los migrantes pidieron «que no haya más muertes en el Mediterráneo»; que «se favorezca la reubicación y la reagrupación familiar»; que haya «una atención debida y en justicia para visibilizar a los menores migrantes, invisibles y sin voz, de los que la Iglesia quiere ser su portavoz porque la Iglesia es servidora de los pobres»; también para que «la Iglesia sea voz de aquellos que son víctimas de la crisis que ellos no han causado y que tanto y tanto enriquecen nuestra sociedad, nuestra iglesia y nuestra cultura», relata José Luis Pinilla, director del secretariado de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, que participó en la peregrinación.

«También quedaron recogidas las peticiones para no estigmatizar a los emigrantes y refugiados por las conductas de unos pocos y para borrar de una vez por todas los estereotipos populistas y simples que sobre ellos se aplica», labor, añadió Pinilla, «que debemos continuar dentro y fuera de la Iglesia».

Alfa y Omega