La Universidad de Al Azhar creará un nuevo centro para renovar el islam - Alfa y Omega

La Universidad de Al Azhar creará un nuevo centro para renovar el islam

En un congreso sobre renovación del pensamiento islámico celebrado esta semana, el presidente Abdel Fattah al Sisi ha subrayado que no permitir esta renovación es facilitar que se lave «el cerebro de los jóvenes para que adopten creencias equivocadas» y caigan en el extremismo

María Martínez López
Foto: aawsat.com

En un congreso sobre renovación del pensamiento islámico celebrado esta semana, el presidente Abdel Fattah al Sisi ha subrayado que no permitir esta renovación es facilitar que se lave «el cerebro de los jóvenes para que adopten creencias equivocadas» y caigan en el extremismo

La universidad egipcia de Al Azhar creará un centro religioso para reformar algunos aspectos del islam. Lo anunció Ahmed al Tayeb, su gran imán, durante el Congreso Internacional para la Renovación del Pensamiento Islámico organizado por esta universidad, la principal institución académica del islam suní. El nuevo centro –añadió– contará con investigadores musulmanes tanto egipcios como de otros países.

El congreso, celebrado el lunes 27 de enero, es un paso más en los esfuerzos de Al Azhar por combatir el islamismo desde dentro. Contó con la presencia de representantes de los consejos islámicos de 41 países musulmanes. También lo apoyó el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi.

En un discurso en su nombre que pronunció el primer ministro, Mostafa Madbouli, Al Sisi exhortó a «acelerar los esfuerzos para renovar el discurso religioso». Cualquier retraso en esta labor «dará una oportunidad» a los que se aprovechan de su conocimiento «para lavar el cerebro de los jóvenes y que adopten creencias equivocadas y concepciones erróneas de la religión», lo que puede llevarlos a radicalizarse.

«Las fatwas cambian»

La renovación –matizó– no tocará a los elementos constantes y fundamentales del islam. «No hay ningún musulmán creyente que pida que se permitan actos prohibidos o grandes pecados», tranquilizó. Pero, en cambio, sí pueden y deben revisarse ciertos comportamientos.

«Muchas disposiciones de la jurisprudencia han cambiado a lo largo de un período de al menos diez siglos», dependiendo de las evoluciones históricas. «Las fatwas [decisiones sobre cuestiones específicas emitidas por especialistas en la ley islámica, N. d. R.] cambian de país a país, de época a época y de persona a persona», añadió el primer ministro en nombre del presidente Al Sisi. «¿Por qué privar a nuestra generación de estas estipulaciones que facilitan la vida, con los desafíos a los que nos enfrentamos y que cambian cada día?».

En el congreso, se abordaron cuestiones como cómo desmantelar las concepciones erróneas, cuestiones relacionadas con la mujer y la familia, y el papel de las instituciones religiosas y académicas en la creación de pensamiento religioso. Durante su intervención, Al Tayeb esbozó la falsa dicotomía a la que se enfrentan muchos musulmanes: por un lado, el extremismo religioso, que no representa al islam. Por otro, aquellos que pretenden occidentalizar esta religión, distorsionando su simbolismo y burlándose de su patrimonio –recoge el periódico Egypt Today–. Esto obliga a muchos jóvenes a elegir entre la cerrazón, la intolerancia, el odio y el rechazo del otro, por un lado; y el vacío y el «suicidio cultural» por otro.

Un paso más en el camino a la reforma

Desde que accedió a su cargo en 2014, Al Sisi ha querido suscitar dentro del islam un proceso de reflexión sobre su doctrina, que permita combatir desde dentro a quienes quieren manipular el discurso religioso para promover la violencia. Su principal aliado en este proceso ha sido la Universidad de Al Azhar, estrechamente vinculada al Gobierno.

Desde entonces, esta institución ha convocado varios encuentros para analizar el fenómeno de la violencia en nombre de esta religión. Estos encuentros han comenzado superando las divisiones entre suníes y chiíes, al invitar a representantes de ambas ramas del islam.

La apertura se amplió luego a no musulmanes. En 2017, el centro universitario acogió a una delegación del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. Pocos días después, organizó en colaboración con el Consejo de Ancianos Musulmanes el congreso Libertad y ciudadanía, diversidad y complementariedad. La cita terminó con la Declaración de Al Azhar, en la que se afirma que las sociedades musulmanas deben tener como «primer factor de cohesión» un «Estado nacional constitucional fundado sobre los principios de ciudadanía, igualdad» entre musulmanes y no musulmanes «y Estado de Derecho».

A finales de ese mismo año, Al Tayeb pidió que los musulmanes celebraran la Navidad con sus «hermanos» cristianos, después del ataque del Daesh contra una iglesia al sur de El Cairo. Ante estos ataques, la respuesta debe ser «el amor y la amistad que unen a musulmanes y cristianos».

Su camino siempre ha contado con el firme apoyo del Papa Francisco, que se ha reunido con Al Tayeb en varias ocasiones. Las dos más paradigmáticas fueron la visita del Pontífice a Egipto en 2017 y la firma conjunta durante su viaje a Emiratos Árabes Unidos en febrero del año pasado, del Documento sobre la Fraternidad Humana.

María Martínez López