La situación de los migrantes en la frontera hispano-marroquí, moralmente inaceptable, según los jesuitas

Alfa y Omega

Una comisión del Servicio Jesuita a Migrantes-España (SJM-E) ha entregado a la Defensora del Pueblo, doña Soledad Becerril, el Informe Vidas en la Frontera Sur: Migrantes forzosos y refugiados en Marruecos y acceso a territorio español. El informe alerta de las situaciones inhumanas que viven los afectados y denuncia las heridas que produce la valla fronteriza

Basado en dos viajes que miembros del SJM-España y del Servicio Jesuita a Refugiados-Europa (SJR-E) han realizado a la zona fronteriza entre Marruecos y España, concretamente a Nador y Melilla, acompañados por la Delegación Diocesana de Migraciones de Tánger (en Nador).

El informe presentado alerta del «incremento de personas atascadas en Marruecos durante un largo periodo de tiempo, que puede prolongarse hasta un año o dos», y señala que «esta situación ha creado también dinámicas complicadas, tanto para los migrantes como para la población local que los aloja, en una situación en la que Marruecos deja de ser un país de tránsito, para convertirse en un lugar de larga estancia».

Impactados

Tras su viaje, los miembros del SJM-España y JRS-Europa dicen sentirse «impactados por las durísimas condiciones de vida de la población migrante y refugiada en tránsito o bloqueada en Marruecos como efecto de las políticas españolas y europeas de control migratorio». En este sentido, el Servicio Jesuita señala que «las adversidades y los riesgos a los que se enfrentan rara vez se tienen en cuenta a la hora de diseñar políticas que les afectan directamente».

Especialmente duras son las condiciones de vida en los asentamientos de Nador, el Bosque Gurugú y las montañas de Selouane, donde los migrantes se instalan mientras intentan reunir dinero o buscar una nueva oportunidad para saltar la valla. El informe relata los problemas alimentarios y sanitarios, la vulnerabilidad de las mujeres víctimas de redes de trata y el hostigamiento de las fuerzas auxiliares marroquís.

Sobreocupación del CETI de Melilla

En su paso por Melilla, el SJM-España visitó el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), una visita que constató la sobreocupación del centro. Si en marzo había 1.200 personas acogidas en un centro cuya capacidad es de 480, en julio ya ascendían a unas 1.600, entre ellas 415 menores que, de no ser trasladados a la península, tendrán que ser escolarizados en Melilla.

Por ello, el Servicio Jesuita señala que «el CETI carece de la infraestructura, instalaciones y equipamiento mínimos para la población que alberga. Es evidente la situación de saturación y hacinamiento. Nos resulta incomprensible por qué el Ministerio del Interior no traslada a personas a la península para aliviar la situación del CETI, al menos a aquellas personas necesitadas de protección (refugiados, menores, posibles víctimas de trata, personas vulnerables…)».

Control Fronterizo

Después de su viaje, el SJM-España y el SJR-Europa valoran que el sistema fronterizo español «está violando la normativa española, europea e internacional vigente. Además, las prácticas que se están llevando a cabo por parte de los cuerpos de seguridad españoles y marroquíes ponen en grave peligro la vida e integridad física de las personas que intentan acceder a la Unión Europea. Estas vulneraciones afectan tanto a personas que tratan de acceder a la Unión Europea huyendo de la pobreza y en busca de un futuro, como a aquellas necesitadas de protección internacional por distintos motivos».

Según las conclusiones del informe «el control migratorio no puede ejercitarse a cualquier coste, es evidente que tiene que haber unas líneas rojas, unos límites que señalan lo moralmente inaceptable. La situación actual en la Frontera Sur hispano-marroquí nos sitúa en esas líneas rojas moralmente inaceptables». Y, por tanto, el SJM-España expresa su rechazo de las llamadas expulsiones en caliente y del concepto operativo de frontera.

EL SJM y el SJR han sido testigos de los peligros que entraña hoy el salto de la valla, y que es una de las vías que suscita más preocupación entre las organizaciones humanitarias, ya que está causando graves lesiones a las personas que intentan llevarlo a cabo. En su informe describen cómo la Delegación Diocesana de Migraciones de Tánger dedica grandes esfuerzos al auxilio a los heridos en el intento de salto de la valla, llevándolos al hospital con heridas en el cráneo, lesiones en la columna vertebral, huesos fracturados y, hasta los trágicos sucesos de la playa del Tarajal (Ceuta) el 6 de febrero de 2014, «ojos desencajados perdidos por el impacto de las pelotas de goma».

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