Centro de Estudios Judeo-Cristianos: «La relación con los judíos es buenísima» - Alfa y Omega

Centro de Estudios Judeo-Cristianos: «La relación con los judíos es buenísima»

En 1947 judíos y cristianos se reunieron para evitar la repetición del Holocausto. Son los orígenes del Centro de Estudios Judeo-Cristianos, que cumple 50 años

José Calderero de Aldecoa
Primera oración conjunta en Santa Rita en 1967. Foto: Centro de Estudios Judeo-Cristianos.

El Centro de Estudios Judeo-Cristianos fue erigido por el Arzobispado de Madrid hace ahora medio siglo, pero sus orígenes se sitúan unos cuantos años antes. «Tras la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, un grupo de judíos y cristianos de 19 países se reunieron en Seelisberg (Suiza), en 1947, y decidieron hacer algo juntos para que aquel horror no se volviera a repetir», explica Mayte Rodríguez, directora del Centro de Estudios Judeo-Cristianos de la capital española. A partir de ahí surgió la Amistad Judeo-Cristiana, asociación para fortalecer y profundizar en las relaciones entre ambas religiones, que se implantó en numerosos países.

A España, sin embargo, no llegó hasta más tarde. «En 1959 desembarcó en nuestro país la Congregación de Nuestra Señora de Sión, que tiene el carisma del amor y el diálogo con el pueblo hebreo, y tras contactar con la comunidad judía —que los recibió con los brazos abiertos— implantaron una de estas amistades», detalla Rodríguez. Desde entonces, se empezaron a organizar actos conjuntos. El primero de ellos, un rato de oración, tuvo lugar en la parroquia de Santa Rita, en Madrid, en 1967. Muy poco antes, el Concilio Vaticano II había sacado la declaración Nostra aetate sobre la relación con las religiones no cristianas, y entonces el cardenal Tarancón, en aquel tiempo arzobispo de Madrid, se dio cuenta de la importancia de la asociación y maniobró para que se integrara de forma oficial en la Iglesia. Surgió así, en 1972, el Centro de Estudios Judeo-Cristianos. El objetivo, invariable desde entonces, es el de «fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos, que se consigue, sobre todo, por medio de los estudios bíblicos y con el diálogo fraterno», asegura la directora.

«Lo más importante de cara al futuro es que el centro siga siendo un lugar de encuentro para judíos y cristianos»
Mayte Rodríguez
Directora

En la práctica, el centro ha desarrollado infinidad de iniciativas en estos 50 años. «A lo largo de nuestra historia se ha llevado a cabo una importantísima revisión de los libros de texto para eliminar el antisemitismo que pudiera haber en ellos», repasa Rodríguez. También «hemos honrado la memoria de los asesinados visitando los campos de exterminio». Ahora, por ejemplo, «tenemos clases de hebreo y los miércoles hay un ciclo de conferencias sobre distintos temas, que, además, otorga tres créditos a los alumnos de la Universidad San Dámaso que asistan».

Una labor que ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones. «La reina [ahora emérita] Sofía nos entregó», el 28 de abril de 1989, «el premio Sir Sigmund Sternberg por nuestra labor en las relaciones judeocristianas». Asimismo, el centro ha sido reconocido por la Embajada de Israel en España, la agrupación de hebreos de Madrid o la comunidad judía internacional. La antecesora de Mayte Rodríguez al frente de la entidad, sor Ionel Mihailovici, incluso fue condecorada en 2012 con la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, concedida por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Pero «todos estos premios no hacen más que confirmar todo el trabajo hecho, que, a su vez, ha generado unos vínculos institucionales y personales fortísimos», asegura Rodríguez, que colabora en el centro desde 1986 y fue nombrada directora en 2005.

Repaso de los temas populares

El pasado 27 de octubre la Sala Capitular de la catedral de la Almudena acogió la celebración del 50 aniversario del Centro de Estudios Judeo-Cristianos (CEJC), un acto que contó con la asistencia del nuncio, Bernardito Auza, y de la embajadora de Israel, Rodica Radian-Gordon, entre otras muchas personalidades. El evento se abrió con la lectura conjunta de un salmo por parte del cardenal Osoro y el presidente de la Conferencia Rabínica de España, Rab Moshé Bendahan. En su alocución, el arzobispo de Madrid habló de fraternidad y pidió a «judíos y cristianos comportarnos como verdaderos hermanos». Por su parte, el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, Isaac Benzaquén, destacó la gran labor de unión del CEJC, «que se ha manifestado en un acercamiento real y frecuente».

Más allá de esta celebración, el centro ha programado un ciclo de conferencias a lo largo de todo el año en el que se repasarán los temas que más interés han suscitado a lo largo de su historia. Además, se rendirá homenaje a dos colaboradores ya ausentes: el profesor David Flusser y el catedrático de Judaísmo Medieval Carlos Carrete.

Bajo su batuta, en el Centro de Estudios Judeo-Cristianos «hemos tratado de que haya un mayor nivel académico», así como «aumentar la formación de las personas que se inscriben en nuestros cursos, fomentando estudios complementarios», apunta, y reconoce, sin embargo, que «nosotros estamos recogiendo los frutos de la labor de los que nos han precedido. Ellos han hecho lo más difícil, que fue poner una institución en pie y echarla a caminar». Y en ese camino, «lo más importante de cara al futuro es que el centro siga siendo un lugar de encuentro para judíos y cristianos y que se puedan confrontar nuestras ideas en armonía y respeto».