La publicista italiana implicada en Vatileaks culpa de todo al sacerdote Vallejo Balda - Alfa y Omega

La publicista italiana implicada en Vatileaks culpa de todo al sacerdote Vallejo Balda

Revela «comportamientos extraños» y exhibe fotos del sacerdote en uniforme de camuflaje o ligeramente bebido

Juan Vicente Boo

Francesca Chaouqui, la publicista italiana bajo proceso en el Tribunal del Vaticano por el caso Vatileaks, ha acusado al sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda de ser el único culpable de las filtraciones, absolviéndose por completo a sí misma y a los otros tres italianos acusados en el proceso: un ayudante de Vallejo y los dos periodistas que publicaros los informes confidenciales de las auditorías sobre la organización económica del Vaticano.

El presidente del Tribunal Vaticano no permitió a Francesca Chaouqui leer el «memorial» que había preparado sobre Vallejo Balda, pero la publicista fue dosificando su contenido en las respuestas al fiscal y a los cinco abogados defensores a lo largo de toda la jornada del miércoles.

Era su contraataque a las acusaciones contra ella formuladas por el sacerdote español el pasado 14 de marzo cuando admitió en el aula haber entregado los documentos confidenciales a los dos periodistas, pero insistiendo en que lo había hecho bajo amenazas y presión psicológica sobre todo de la publicista, que amenazaba con «destruirle» en los medios de comunicación.

Francesca Chaouqui manifestó a los jueces que el comportamiento de Vallejo Balda cambió radicalmente en marzo de 2014. Según ella, «el elemento desencadenante» fue el no haber sido nombrado «número dos» de la nueva secretaria de Economía, encomendada al cardenal australiano George Pell, que pasaba a controlar y coordinar todos los organismos económicos previamente dispersos.

«Comportamientos extraños»

Chaouqui afirmó que, «hasta aquel momento era una persona lúcida, orientada y fiel al Papa, completamente distinta de la que hoy se ve en el aula». A partir de entonces comenzaron los «comportamientos extraños», que llevaron poco a poco «al término de nuestra relación».

Como ejemplo, exhibió fotos del sacerdote en uniforme de camuflaje o ligeramente bebido, pero no más llamativas que las docenas que se han ido colgando en varios digitales de cotilleo después de las fiestas o actos sociales que ella organizaba. En la misma línea mencionó una supuesta relación estrecha de Vallejo Balda con el astrólogo televisivo italiano Mauro Iacoboni y un compañero suyo.

Tal como había anunciado en las redes sociales, Chaouqui desmintió la versión de su ex amigo asegurando que «no he tenido relaciones carnales con monseñor Balda», y manifestó que en una excursión a Florencia en la que participó también la madre del sacerdote, que entonces vivía con él en Roma, «escuché algunas confesiones personales de Balda sobre su esfera sexual, nada que tuviese que ver con una presunta relación sexual entre yo y Balda».

Explicó que no daba detalles «por respeto a su status de sacerdote», pero lleva tiempo contando en las redes sociales y en algunas de sus frecuentes entrevistas que «no tiene interés por las mujeres».

Las «bromas» de Chaouqui a Balda

Francesca Chaouqui aseguró al tribunal que los mensajes en los que le proponía tener relaciones sexuales con su prima se deben a que «de aquella confesión nació entre nosotros una relación de complicidad y bromas, yo le tomaba el pelo con las mujeres, eran bromas de estudiantes».

Según Chaouqui, también era una broma haberle enviado el texto de una carta para que lo imprimiese en folios con membrete del banco del Vaticano (IOR): «Era solo una tontería. Quería poner a prueba a Vallejo, que afirmaba tener papel de escribir de todos los organismos de la Santa Sede».

Al tiempo que aseguraba no haber utilizado ese documento falso en un programa televisivo de la RAI, reveló que «Balda decidió participar, con el rostro cubierto, en una de las transmisiones», en la que ella reconoció haber «colaborado a organizar el escenario». Después de que fue emitido, «decidí advertir al cardenal Abril y Castelló», responsable de la comisión supervisora del IOR.

Francesa Chaouqui aseguró no haber entregado ningún documento a ningún periodista y rechazó frontalmente que Vallejo Balda lo hubiese hecho por presiones suyas: «¿Qué es lo que hay que presionar, si aunque viniese Micky Mouse le hubiese dado los documentos? La única persona destruida en la prensa he sido yo. Él estaba obsesionado por el deseo de difamarme».

Como profesional de las relaciones publicas, Chaouqui lleva dos años convirtiendo en un «show» de promoción personal tanto sus diez meses de un trabajo secundario en el Vaticano como las fiestas que organizaba en ese ambiente y, sobre todo, el proceso, su embarazo de siete meses, etc.

Robo de documentos

La siguiente audiencia tendrá lugar el próximo lunes pero, a estas alturas, el cuadro es ya bastante claro y las revelaciones escandalosas están prácticamente agotadas. Vallejo Balda confesó haber entregado los documentos, pero presentado el atenuante de haberlo hecho bajo amenazas y presiones de la publicista y los dos periodistas italianos.

Ella dice que las suyas eran bromas y las de los periodistas no se han visto por ninguna parte. Emiliano Fittipaldi no ejerció ninguna, y el modo de actuar de Gianluigi Nuzzi –mezcla de halagos y amenazas- es el típico enredo de los periodistas de escándalo italianos.

No se les juzga por haber publicado los documentos en Italia sino por haberlos sustraído mediante robo, pues Vallejo Balda entregó docenas de claves informáticas a Nuzzi para sacarlos de los ordenadores del Vaticano.

Según el fiscal, hacerlo constituye robo en el Estado del Vaticano, aunque se cometa desde fuera de su territorio. Algo así como el que roba fruta de una finca utilizando una pértiga desde fuera de la muralla.

Juan Vicente Boo / ABC