La pastoral juvenil en Madrid después del Sínodo

«El trabajo con los jóvenes es labor de toda la Iglesia. No es algo de lo que se deben encargar solo los jóvenes más motivados», asegura Luis Melchor, de la Delegación de Juventud de Madrid

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Foto: De San Bernardo

«El trabajo con los jóvenes es labor de toda la Iglesia. No es algo de lo que se deben encargar solo los jóvenes más motivados», asegura Luis Melchor, de la Delegación de Juventud de Madrid

«El Sínodo nos ha abierto retos y caminos que ahora tenemos que recorrer», afirma Luis Melchor, de la Delegación de Juventud de Madrid, que durante esta semana participa en la jornada La evangelización de los jóvenes en Madrid a la luz del reciente Sínodo de los Obispos, organizada por la Vicaría Episcopal para el Clero.

Para Melchor, la actividad de la pastoral juvenil ha de pasar por tres actividades: «el primer anuncio, el acompañamiento y la presencia entre los descartados». Para lo primero, la jornada cuenta el miércoles con el testimonio de la labor de evangelización callejera de Una luz en la noche; la faceta del acompañamiento está representada por el modelo de Acción Católica, un acompañamiento de tipo personal y comunitario en el que el centro es la persona del joven; y el trabajo con los jóvenes en exclusión vendrá de la mano de una trabajadora social de Cáritas.

¿Qué va a pasar en Madrid después del Sínodo sobre los jóvenes? ¿En qué dirección se van a dirigir los esfuerzos? Luis Melchor tiene claro que «el Sínodo hace hincapié en algo muy importante: la pastoral de juventud nos involucra a todos, porque es una experiencia comunitaria. La pastoral juvenil no es solo algo de jóvenes, porque los jóvenes necesitan referentes adultos. El grupo de jóvenes de la parroquia no debe ser algo aislado, o autónomo, sin relación con el resto, sino que es una pastoral de toda la Iglesia. No es algo de lo que se deben encargar solo los jóvenes más motivados. Por eso creo que hay que despertar una conciencia comunitaria de la pastoral juvenil».

Un segundo elemento relacionado con esto es la sinodalidad, «pero tenemos que entender bien esta palabra, porque no podemos establecer con los jóvenes una relación solamente de maestros, sino más bien una relación de acompañamiento. De hecho, el documento final del Sínodo está atravesado por el evangelio de Emaús, en el sentido de que hay que hacer camino: un camino del clero con los jóvenes, y un camino de las comunidades con los jóvenes».

¿Está la Iglesia de Madrid preparada para este proceso? «Yo creo que sí», asegura Luis Melchor, «es una conversión pastoral que tenemos que hacer. La pastoral juvenil después del Sínodo ha despertado un gran interés, pero hace falta un proceso, la conversión nunca es automática. Requiere un camino que hay que iniciar, pero creo que hay buena disposición para hacerlo».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo