La Iglesia ofrece edificios y espacios para combatir los efectos del COVID-19

Algunas diócesis y congregaciones religiosas han puesto a disposición de la Administración una serie de recursos habitacionales para que puedan ser atendidos enfermos de coronavirus o acogidas personas sin hogar

Fran Otero

La Iglesia católica en España está arrimando el hombro ante la pandemia del coronavirus. Solo hay que ver la labor que siguen desarrollando distintos agentes de pastoral a nivel de acompañamiento espiritual y, en el plano social, las Cáritas diocesanas, así como asociaciones, fundaciones y grupos católicos. Un apoyo que también se hace extensivo a los recursos habitacionales con los que cuenta la Iglesia y que se han ofrecido a la Administración, bien para atender a enfermos de COVID-19 o para dar alojamiento a personas sin hogar en un contexto de confinamiento.

Una de ellas ha sido la diócesis de Vitoria, que ha mantenido contactos con los Servicios Sociales forales para que el seminario acogiese a personas con coronavirus y fuesen atendidas por personal sanitario para evitar un posible colapso del sistema. Contactos que han desembocado en el ofrecimiento del Obispado de la única parte libre del seminario, aunque esta opción se ha desestimado pues esta ala del edificio está muy mal acondicionada y requeriría una reforma en profundidad.

Con todo, desde la diócesis alavesa reiteran su disponibilidad «en lo que puedan para evitar» el colapso de la red sanitaria y se ofrece a las administraciones para «explorar la posibilidad de instalar habitáculos sanitarios en esta u otra ubicación que cuente con unos mínimos requisitos para ello o que sean subsanados por las autoridades desplazadas para ese fin».

También en el País Vasco, la diócesis de San Sebastián ha cedido a las autoridades Villa Betania, un edificio en el que últimos 25 años se ha atendido al colectivo de enfermos terminales de sida sin familia y que había quedado libre hace unos meses. Según ha informado la propia diócesis, ya han sido trasladados hasta la casa varios residentes del Centro Socio Sanitario de la Cruz Roja, de modo que se liberen plazas en este último centro los afectados por coronavirus.

La archidiócesis de Valladolid también se ha sumado a este compromiso eclesial y ha decidido complementar la labor que llevan a cabo sus sacerdotes y voluntarios con el ofrecimientos de dos de sus edificios más emblemáticos: el centro diocesano de espiritualidad y el seminario diocesano.

En el primero de los casos, las 50 habitaciones con que cuenta el centro se han puesto a disposición de la Consejería de Sanidad para lo que sea necesario en los próximos días, mientras que su albergue lo gestionará Cáritas Diocesana para acoger a las familias que puedan ser objeto de desahucio o que hayan tenido que dejar sus pensiones u hoteles.

Además, Cáritas está habilitando las plantas segunda y tercera del Seminario para acoger a aquellos sintecho que sufren un mayor deterioro y presentan problemas añadidos como la drogadicción, el alcoholismo o la enfermedad mental.

Junto a hospitales

En los casos de Albacete y Sigüenza-Guadalajara, los ofrecimientos tienen más valor si cabe, pues las instalaciones –la Casa de Ejercicios y la Casa de Espiritualidad María Madre respectivamente– a están junto a hospitales de esa zona. Cada recurso cuenta con un total de 50 camas.

En Palencia, el obispo, Manuel Herrero, ha decidido poner a disposición de Cáritas el seminario menor diocesano para que sea utilizado como centro de acogida para personas que viven en la calle. Este nuevo servicio, que contará con el apoyo económico de instituciones públicas y ofrecerá 30 plazas, refuerza el programa de atención a personas sin hogar que se desarrolla de manera habitual en el centro Nuestra Señora del Otero.

En la Comunidad Valenciana, la diócesis de Segorbe-Castellón también se ha sumado a esta ola de solidaridad diocesana y ha puesto a disposición de las autoridades sanitarias y del Ayuntamiento de Castellón la parte residencial del seminario para atender a enfermos de COVID-19. Según ha explicado el rector, Pablo Vela, el edificio cuenta con un total de 49 habitaciones con 133 camas distribuidas en tres plantas. La archidiócesis de Valencia, por su parte, ha ofrecido «las casas de ejercicios y los templos que fuesen necesarios», además de donar material sanitario a través de la Universidad Católica de Valencia.

En Sevilla, la archidiócesis ha puesto a disposición de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía las instalaciones del seminario para acoger enfermos, al tiempo que ha hecho una donación de 300.000 euros en material sanitario. Un ejemplo que han seguido, entre otras diócesis de la zona, la de Córdoba –el cabildo de la Mezquita-Catedral ha donado 100.000 euros para la compra material– o la de Málaga, donde el cabildo catedralicio ha hecho llegar al ayuntamiento de la ciudad un total de 100.000 euros para atender a personas sin hogar, tal y como ha confirmado el alcalde, Francisco de la Torre.

En Urgel, el Seminario acoge ya a 18 mayores que se encontraban en el Fundació Sant Hospital para proteger al máximo a estas personas de la propagación del virus y para tener más camas disponibles en el complejo hospitalario y estar así mejor preparados para afrontar la pandemia. Un gesto que el propio centro ya ha agradecido a la diócesis a través de las redes sociales.

A estas diócesis se han sumado otras muchas como Cartagena (tres casas de espiritualidad), Calahorra y La Calzada-Logroño (Casa de Espiritualidad el Seminario), Orense (Casa de Ejercicios), Coria-Cáceres (Casa de Ejercicios y un edificio). Y otras que, aunque ya han ofrecido algunas de sus dependencias, todavía no lo han hecho público.

Los amigonianos ofrecen al Gobierno 189 camas

Por su parte, la provincia Luis Amigó de la congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos, más conocidos como amigonianos, ha puesto a disposición del Gobierno un total de 189 camas en sus casas de Málaga, Navarra y Valencia para que enfermos de COVID-19 puedan recibir atención sanitaria.

En Málaga se ha ofrecido la casa de Villa Betania, en Benagalbón, donde hay nueve camas. En Navarra, la residencia Lagún Etxea, en Mutilva Baja, con 20 camas. Y en Valencia, en el seminario de San José de Godella, 160 camas, repartidas entre la casa de espiritualidad (68) y el albergue (92)

Según ha informado la propia congregación, el superior provincial, Jesús María Etxetxiquía, ya ha enviado toda la información al Gobierno para que pueda disponer de ellas.