La Iglesia, garantía de paz

Las cámaras de televisión de todo el mundo han estado enfocando la Plaza de la Independencia, en Kiev, durante semanas. Lo que está sucediendo en Ucrania es lo más parecido a ver cómo se hace Historia en directo. Hemos visto mucha violencia, demasiada. Lo que, en cambio, los medios de comunicación no han difundido ha sido la presencia de la Iglesia en las concentraciones

Raquel Martín

Las cámaras de televisión de todo el mundo han estado enfocando la Plaza de la Independencia, en Kiev, durante semanas. Lo que está sucediendo en Ucrania es lo más parecido a ver cómo se hace Historia en directo. Hemos visto mucha violencia, demasiada. Lo que, en cambio, los medios de comunicación no han difundido ha sido la presencia de la Iglesia en las concentraciones

Desde diciembre, los manifestantes ucranianos tomaron la Plaza de la Independencia, de Kiev, como epicentro de sus protestas contra el poder del ex-Presidente filorruso Yanukovic. Entre ellos, había una nutrida presencia de católicos y de ortodoxos del Patriarcado de Kiev. A menudo, se vio también a obispos en la plaza, en la que se instalaron varias tiendas-capilla. En estos templos improvisados, ha habido cada día confesiones y la celebración de la Eucaristía, y miles de cristianos han orado por la paz en Ucrania, cuenta a Ayuda a la Iglesia Necesitada el obispo auxiliar de rito latino Stanislav Szyrokorakiuk, de la diócesis de Kyiv-Zhytomyr. «Todos los días, a las tres de la tarde, los manifestantes se juntan para rezar el Rosario», resalta.

Entre los ruidos de los enfrentamientos violentos en la plaza principal de Kiev, también se escucharon cantos y oraciones por la paz.

«Es reconfortante ver la gran solidaridad entre la gente, sin distinciones entre cristianos de distintos credos. Todos comparten lo que tienen: mantas, comida, ropa… Se animan unos a otros y se ayudan espiritualmente», decía el obispo.

«En la Plaza de la Independencia había un ambiente de solidaridad, sin importar la denominación, rito y origen étnico. Todos eran uno, todos estaban unidos», resaltaba también a Ayuda a la Iglesia Necesitada monseñor Mieczslaw Mokrzycki, arzobispo de Leópolis y Presidente de la Conferencia Episcopal de Ucrania, una Iglesia que no deja de crecer. En 1989, la Iglesia grecocatólica (despectivamente llamada uniata) tenía 300 sacerdotes, y hoy ya son 3.000 y, además, cerca de 800 seminaristas. Es una Iglesia con grandes signos de esperanza.

Ortodoxos y católicos, asistidos por sus sacerdotes, han sido una garantía de paz, en estas horas cruciales para el futuro de Ucrania. Ellos y sus obispos han pedido a toda la Iglesia oraciones por la paz. «Por favor, rezad con nosotros por la paz en Ucrania», pedía casi a gritos el obispo Petro Herkulan Malchuk. Y así ha sido. Oraciones por la paz desde la Plaza de la Independencia hasta la Plaza de San Pedro, imploradas por el Papa Francisco para «cesar toda acción violenta y buscar la reconciliación del país».

Las iglesias, convertidas en hospitales

Los conventos y las iglesias del centro de Kiev, en las inmediaciones del foco del campamento base de los manifestantes, se convirtieron a su vez en improvisados hospitales y quirófanos para intervenciones urgentes. «La catedral de San Alejandro es una iglesia, un hospital y un quirófano al mismo tiempo», aseguraba monseñor Szyrokorakiuk. Igual que el monasterio de San Miguel, situado a tres manzanas de la Plaza de la Independencia.

Tanto iglesias católicas como ortodoxas abrieron sus puertas de par en par para acoger a todos los manifestantes heridos. Han sido un refugio y también un lugar de curación. Entre los bancos y los altares se extrajeron balas, se curaron heridas y se atendió espiritualmente el alma de muchos ucranianos aterrorizados por tanta violencia.

«Después de los acontecimientos de estos días, Ucrania va a ser diferente a lo que era antes. La gente ha desarrollado un profundo sentido de la responsabilidad como ciudadanos, una conciencia más profunda de deber cívico», afirma monseñor Mieczslaw Mokrzycki.

Raquel Martín