La Iglesia española pide generosidad para paliar la «emergencia humanitaria» en Ucrania

Parece «impensable» que dentro de Europa se esté dando un conflicto como el de Ucrania, que ya ha costado más de 10.000 muertos, 1,6 millones de desplazados y casi tres millones sin acceso regular a agua potable. «Hay problema para ir a escuelas. Todo está destruido». Muchas personas «mayores no tienen protección y sufren muchísimo». La Conferencia Episcopal Española ha unido fuerzas con las principales entidades sociales y caritativas para promover la campaña Con el Papa por Ucrania

María Martínez López

En Ucrania «no hay paz, cada día muere alguien, hay disparos y la gente vive con miedo. Es un horror grande». Así ha descrito el padre Ivan Lypka, capellán grecocatólico ucraniano en Madrid, la situación en su país. El padre Lypka ha intervenido este viernes en la rueda de prensa en la que la Iglesia en España ha presentado la campaña Con el Papa por Ucrania, para pedir una participación generosa en la colecta a favor de este país convocada por el Santo Padre para el domingo 24 de abril.

En la rueda de prensa han participado José Mª Gil Tamayo, secretario de la CEE; Julia García Monge, secretaria general de CONFER; Rafael del Río, presidente de Cáritas Española; Ricardo Loy, secretario general de Manos Unidas; y Javier Menéndez Ros, director en España de Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Una llamada de «toda la Iglesia»

Con la presencia de estas entidades –ha explicado Gil Tamayo–, la Conferencia Episcopal ha querido «reforzar y visibilizar que toda la Iglesia en España está con esta iniciativa». Ucrania vive una situación de «especial emergencia humanitaria» dentro de territorio europeo. Estas «periferias pueden pasar desapercibidas en un mundo complejo como el nuestro».

Sin embargo, el Papa, con «un sexto sentido para estas situaciones», ha puesto a su servicio «su liderazgo moral», y quiere llevar hasta ellas «ese signo de mayor credibilidad» de la Iglesia, que «es la misericordia». «La posición de la Iglesia no se mueve en claves políticas» ni en «una geopolítica de intereses humanos», sino con el objetivo de ayudar «por encima de las divisiones que levantan las ideologías u opciones políticas partidistas».

El también portavoz de la CEE ha explicado que la colecta especial se realizará en todas las parroquias de España y de Europa el domingo 24 de abril. En España, además, se han creado dos cuentas para recoger otras formas de donativo: Banco Popular: ES82 0075 0001 8506 0900 0106; Banco de Santander: ES27 0049 5814 4423 1632 0788. Lo recaudado se enviará a la Santa Sede, que centralizará la ayuda a través de Cor Unum.

Los participantes en la presentación. Foto: CEE

1,6 millones de desplazados

El conflicto en Ucrania ha ocasionado más de 10.000 muertos y 20.000 heridos, además de 1,6 millones de desplazados internos. Se estima que casi cuatro millones de personas viven en zonas afectadas directamente por el conflicto; 1,1 millón sufre inseguridad alimentaria y casi tres millones no tienen acceso regular a agua potable. Además, 1,5 millones de niños no puede acceder a la educación de manera regular, medio millón está en riesgo de sufrir polio y 140.000 padecen nutrición.

El padre Lypka ha aportado color a estos datos explicando que muchas personas han huido con sus familias pero ahora tienen que salir adelante con muy pocos medios. Además, en el Donbass –la región en conflicto– «todavía queda mucha gente joven, niños. Hay problema para ir a escuelas porque todo está destruido. No hay forma de conseguir dinero para comprar productos de primera necesidad o pagar gastos», en una zona donde el invierno es muy frío.

«Algunas mujeres tienen fuerzas» para salir de la zona controlada por los separatistas prorrusos e «ir a la parte bajo control del Gobierno, donde sí funcionan los bancos, a recoger su pensión. Luego caminan de vuelta hasta sus pueblos». Pero «otras no pueden moverse», y muchas personas «mayores no tienen protección y sufren muchísimo». Puede «impensable» –ha reconocido– que se esté dando un conflicto así en un país que «es parte de Europa»; pero es así.

El Papa quiere «animar y levantar a la gente»

La situación se agrava –ha continuado– porque «en la provincia de Donetsk no permiten entrar a las organizaciones humanitarias». En cuanto a los representantes de la Iglesia, solo se permite el acceso «a los sacerdotes de rito latino, y son ellos los que pueden llevar alimentos y medicinas». La Iglesia puede ofrecer esta ayuda a todos –«católicos o no, creyentes o no»– «porque no pertenece a ningún partido». «Lo único que quiere el Santo Padre es que llegue la paz». Por eso, con la colecta, además de enviar ayuda, pretende «animar y levantar a la gente a todos los niveles para que podamos cambiar la situación».

Los representantes de las instituciones presentes han explicado cuál ha sido hasta ahora su labor en Ucrania, que se verá reforzada a partir del llamamiento del Papa. La entidad con más experiencia es Ayuda a la Iglesia Necesitada que –como ha explicado Menéndez Ros– nació para ayudar a los refugiados en el Este de Europa. En 2014, Ucrania fue el país que recibió más ayudas de esta entidad, y en 2015 se han destinado más de seis millones de euros a 200 proyectos, sobre todo pastorales.

Cáritas colabora con Cáritas Ucrania –la entidad caritativa de la Iglesia grecocatólica ucraniana– desde 2008, a través de Cáritas Europa e Internationalis, en proyectos de ayuda humanitaria, lucha contra el tráfico de personas, y ayuda a la infancia y a discapacitados. CONFER apoya un proyecto interreligioso en Kiev para ayudar a los hijos de familias en riesgo de exclusión.

No «revestir de legalidad» el rechazo a los refugiados

En su intervención, Gil Tamayo subrayó que esta iniciativa del Papa a favor de Ucrania se realizará solo una semana después de su visita a la isla griega de Lesbos, prevista para este sábado. En ella, Francisco hará un «llamamiento a abrir el corazón» a una Europa que parece haber optado por «el egoísmo y de la cerrazón, incluso físicos». Ha denunciado que Europa se cierra a quienes huyen de una situación de guerra, de conflicto, a quienes tienen el estatus de refugiados, que es una «conquista en el logro de los derechos humanos». «No podemos revestir de legalidad lo que es una clara injusticia frente a quien, en la situación de las más perentoria necesidad como es la defensa de la propia vida o de la de su familia, viene buscando el amparo de Europa», ha advertido.