La Iglesia de Estados Unidos critica el plan de deportaciones masivas de Trump

A pesar de que el Gobierno de Estados Unidos se ha dado un par de semanas para iniciar una serie de redadas contra los inmigrantes ilegales en las grandes ciudades, la Iglesia ha denunciado que esta medida «va a desatar el pánico» entre las familias

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Foto: CNS

A pesar de que el Gobierno de Estados Unidos se ha dado un par de semanas para iniciar una serie de redadas contra los inmigrantes ilegales en las grandes ciudades, la Iglesia ha denunciado que esta medida «va a desatar el pánico» entre las familias

El plan del Gobierno de Estados Unidos para iniciar una serie de deportaciones masivas en estos días solo «va a desatar el pánico en nuestras comunidades y no servirá como una medida disuasoria efectiva contra la migración ilegal». Así lo ha denunciado el presidente del Comité de Migraciones de la Conferencia Episcopal del país, monseñor Joe Vásquez.

Su comunicado es la respuesta de la Iglesia del país a un tuit de Donald Trump, publicado el 18 de junio, en el que afirmaba que «la próxima semana las Fuerzas de Inmigración y Aduanas [ICE por sus siglas en inglés, N. d. R.] comenzarán el proceso de expulsar a los millones de inmigrantes ilegales que han encontrado la forma de entrar ilícitamente en Estados Unidos. Serán expulsados con la misma rapidez con la que entran».

Sin embargo, desde entonces la Administración ha congelado temporalmente este plan. El sábado, el mismo día que monseñor Vásquez hizo público su comunicado, el presidente escribió en un nuevo tuit que las redadas masivas se retrasarían dos semanas con la esperanza de que demócratas y republicanos encuentren juntos «una solución a los problemas de asilo y de vacíos legales en la frontera sur».

De no ser así, «¡empezarán las deportaciones!», subrayaba. Y lo harían el fin de semana del 6 de julio, dos días después de la fiesta nacional del país.

Aunque el primer mensaje de Trump mencionaba a millones de indocumentados, las informaciones que se publicaron la semana pasada informaban de que una primera fase podrían ser redadas para arrestar a unos 2.000 inmigrantes que han recibido una orden de deportación en firme. Entre ellos, se encuentran familias. Se hablaba también de una intervención simultánea en varias de las grandes ciudades del país.

En su comunicado, el presidente del Comité de Migraciones reconoce «el derecho de las naciones a controlar sus fronteras de una forma justa y proporcionada». El también obispo de Austin sugería que en vez de medidas policiales «deberíamos centrarnos en las causas profundas que han impulsado a tantos centroamericanos a dejar sus hogares para buscar la seguridad, y en reformar nuestro sistema de inmigración con una perspectiva orientada hacia la justicia y el bien común». Siguiendo con este tono conciliador, el comunicado afirma que si el Gobierno opta por este enfoque «estamos listos para colaborar».

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