León XIV denuncia en Pompeya una economía que «prefiere el comercio de armas» a la vida

León XIV denuncia en Pompeya una economía que «prefiere el comercio de armas» a la vida

«Tenía que venir aquí» para encomendar su ministerio a la Virgen, ha confesado el Santo Padre al celebrarse un año de su elección

María Martínez López
León XIV bajo la Virgen del Rosario de Pompeya, durante la Misa. Foto: Reuters / Guglielmo Mangiapane.
León XIV bajo la Virgen del Rosario de Pompeya, durante la Misa. Foto: Reuters / Guglielmo Mangiapane.

En el día en que se cumple su primer año como Papa, León XIV ha criticado una vez más «una economía que prefiere el comercio de armas al respeto por la vida humana». Ha sido este viernes en la homilía durante la Misa en el santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, en el sur de Italia. 

El 8 de mayo es el día que se recita la Súplica a la Reina del Santísimo Rosario de Pompeya, una famosa oración escrita en 1883 por el beato Bartolo Longo, fundador del santuario. Se hace en la fecha en la que se conmemora el aniversario del inicio de la construcción de la basílica, hace justo 150 años.

San Bartolo Longo quiso construir un santuario «en el lugar donde la erupción del Vesubio del 79 d. C. había enterrado bajo las cenizas los signos de una gran civilización». Con ello «sentó las bases no solo de un templo, sino de toda una ciudad mariana», ha afirmado el Pontífice.

El Pontífice lee la súplica a la Virgen de Pompeya. Foto: Vatican Media.
El Pontífice lee la súplica a la Virgen de Pompeya. Foto: Vatican Media.

En la Misa, ha recordado también su elección hace un año, «¡este hermoso día!». Por ello, ha confesado que «tenía que venir aquí, para poner mi servicio bajo la protección de la Virgen Santa». 

«No podemos resignarnos»

En sus palabras, el Santo Padre ha asegurado que hay dos «intenciones que siguen siendo de urgente relevancia» por las que pedir durante el rezo del rosario. La primera es «la familia, que sufre el debilitamiento del vínculo matrimonial». La otra, «la paz, amenazada por las tensiones internacionales y una economía que prefiere el comercio de armas al respeto por la vida humana».

Ha explicado asimismo que cuando san Juan Pablo II proclamó el Año del Rosario (2002-2003), quiso situarlo especialmente bajo la mirada de la Virgen de Pompeya. «Los tiempos no han mejorado desde entonces», ha lamentado. «Las guerras que aún se libran en muchas regiones del mundo requieren un compromiso renovado, no solo económico y político, sino también espiritual y religioso».

Ha recordado asimismo cómo desde la gran oración por la paz convocada por el Santo Padre polaco en Asís en 1986, este gesto lo han seguido todos sus sucesores. «Tanto el Papa Francisco como yo hemos pedido a los fieles de todo el mundo que recen por esta intención» en numerosas ocasiones. La última fue el sábado 11 de abril. 

«No podemos resignarnos a las imágenes de muerte que las noticias nos presentan a diario», ha destacado. «Ningún poder terrenal salvará el mundo, sino solo el poder divino del amor, que Jesús, el Señor, nos ha dado», ha aseverado.

El Papa ha dedicado su homilía al rosario. Foto: Reuters / Guglielmo Mangiapane.
El Papa ha dedicado su homilía al rosario. Foto: Reuters / Guglielmo Mangiapane.

Así, ha subrayado la importancia de la misericordia. Esta «toca los corazones, apacigua el resentimiento y el odio fratricida, e ilumina a quienes tienen responsabilidades especiales en el gobierno».

¿Qué ha dicho sobre el rosario?

Durante la homilía, el Santo Padre también ha ofrecido una reflexión sobre el rezo del rosario, al que también dedicó parte de su magisterio León XIII. «Generaciones de creyentes han sido moldeadas y guardadas por esta oración». De ella, ha señalado que es por un lado «simple y popular, y al mismo tiempo capaz de altezas místicas y cofre de la más esencial teología cristiana».

Aunque desarrollada en el segundo milenio, esta oración «hunde sus raíces en la historia de la salvación», en el saludo del arcángel Gabriel a la Virgen, «ave María». El eco de estas palabras «atraviesa los siglos y guía la mirada del creyente a Jesús, visto con los ojos y el corazón de la Madre». 

Vista de la plaza delante del santuario, donde se ha celebrado la Misa. Foto: Reuters / Guglielmo Mangiapane.
Vista de la plaza delante del santuario, donde se ha celebrado la Misa. Foto: Reuters / Guglielmo Mangiapane

La repetición del avemaría «es un acto de amor» que «nos remonta a Jesús y nos lleva a la Eucaristía». «¿No es realmente amor repetir sin cansarse: «Te quiero»?». Por último, ha destacado que cuando se vive así, el rosario es «por consecuencia natural, fuente de caridad» a Dios y al prójimo. 

En este sentido, ha recordado cómo san Bartolo Longo fue apóstol del rosario y la caridad. «En esta ciudad mariana acogió a huérfanos e hijos de presos», una labor que continúa hoy y que el Pontífice visitó nada más llegar a la ciudad.

Por la tarde el Papa se trasladará a Nápoles donde recorrerá varias calles del centro y celebrará un acto en la catedral. Allí se reunirá con el clero y las personas consagradas y pronunciará un discurso. Después saludará a cerca 30.000 personas en la plaza del Plebiscito. Este es el primero de una lista de viajes dentro de Italia que lo llevarán en los próximos meses a tierras controladas por el crimen organizado, Lampedusa, Asís, Rímini.