La Iglesia ante la redada mortal en Río de Janeiro: «La vida siempre debe ser preservada»
La operación para detener a 100 miembros de un grupo criminal se convirtió en una redada mortal con 132 muertos y 81 detenidos
La Iglesia en Brasil ha mostrado su dolor por la redada mortal lanzada el martes en Río de Janeiro contra un grupo criminal en las favelas. Con 132 muertos —entre ellos cuatro agentes— el operativo ha sido el más letal de la historia de la ciudad, informa EFE.
La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB por su siglas en portugués) manifestó el miércoles «su profunda comunión y solidaridad» con el arzobispo de Río de Janeiro, Orani João Cardeal Tempesta, «ante los graves episodios de violencia ocurridos en la ciudad de Río de Janeiro». Estos «se cobraron vidas y hirieron profundamente el corazón del pueblo carioca», asegura en un comunicado.
La Defensoría Pública regional divulgó el miércoles el nuevo balance de fallecidos, después de que los habitantes de los barrios afectados se lanzaran a buscar a sus familiares desaparecidos y empezaran a juntar decenas de cuerpos en una plaza. Asimismo, este organismo está recabando testimonios para «contribuir a la necesaria respuesta institucional ante la violencia estatal nunca vista».

La operación policial buscaba ejecutar 100 órdenes de prisión contra miembros del Comando Vermelho en dos complejos de favelas, las de la Penha y del Alemão. Se trata de una de las dos facciones criminales más poderosas de Brasil.
En la redada mortal, 2.500 agentes detuvieron a 81 sospechosos y se requisaron 93 fusiles y media tonelada de drogas. Este miércoles, la mayoría de comercios y escuelas de los barrios afectados se mantienen cerrados.
El corazón de la ciudad, herido
El episcopado se une «en oración a las comunidades afectadas y a todos los que sufren las consecuencias de este triste acontecimiento». Además, subraya que «la paz siempre debe ser buscada y promovida por todos». Y pide que el Príncipe de la Paz «inspire a las autoridades a trabajar por la justicia, la reconciliación y la superación de la violencia».
Los obispos hacen suyas asimismo las palabras de Tempesta. El martes, el arzobispo afirmó: «No puedo dejar de expresar mi dolor por tanto sufrimiento y reafirmar que la vida y la dignidad humana son valores absolutos». Por tanto aquella «siempre debe ser defendida y preservada».
Tempesta calificó ese día como «muy difícil», pues «trágicos acontecimientos» llevaron a la pérdida de «tantas vidas». «La violencia y el miedo han herido el corazón de nuestra ciudad y han robado la paz a muchos hogares».

Reconciliación frente al odio
Ante esta realidad, aseguró que en la Iglesia «estamos llamados a ser constructores de paz, a vencer el odio, la venganza y la indiferencia que corroen el tejido social. Es urgente que unamos nuestras fuerzas por la reconciliación, el respeto mutuo y, sobre todo, por la protección de la vida, la promoción de la justicia y la construcción de una sociedad pacífica que promueva la dignidad de cada persona, especialmente de las más pobres y vulnerables».
El arzobispo compartía sus oraciones para que se «restaure la esperanza» y la «certeza de que el amor es más fuerte que la muerte». Pedía además que Dios «transforme el dolor en fe y la añoranza en semillas de vida nueva».