La hija de Asia Bibi: «No puedo esperar a abrazar a mi madre» - Alfa y Omega

La hija de Asia Bibi: «No puedo esperar a abrazar a mi madre»

El marido y una de las hijas de Asia Bibi han calificado la noticia de su absolución este miércoles como «el momento más maravilloso» que han vivido y han dado gracias a Dios por escuchar sus oraciones

Redacción
Foto: ACN

El marido y una de las hijas de Asia Bibi han calificado la noticia de su absolución este miércoles como «el momento más maravilloso» que han vivido y han dado gracias a Dios por escuchar sus oraciones

Eisham Ashiq, hija de Asia Bibi, ha declarado a Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN por sus siglas en inglés) que está «muy contenta» por la noticia de que el Tribunal Supremo ha absuelto este miércoles a su madre. «Quiero dar gracias a Dios».

La joven, de 18 años, añadió a la filial de la fundación pontificia en el Reino Unido, país que está visitando con su padre, que «es el momento más maravilloso. No puedo esperar a abrazar a mi madre y celebrarlo con mi familia». En 2010, Asia Bibi fue la primera mujer condenada a muerte por blasfemia en el país.

Ashiq Masih, marido de Asia, añadió: «Es una noticia maravillosa. Damos muchas gracias a Dios por haber escuchado nuestras oraciones y las oraciones de tanta gente que ha deseado la liberación de Asia durante todos estos años de sufrimiento y angustia».

Joseph Nadeem, un amigo íntimo de la familia, ha contado que al conocer la noticia la familia empezó a «bailar de alegría. Hubo muchas lágrimas, lágrimas de un gozo indescriptible».

«Una bandera de todos los acusados injustamente»

En España, el director nacional de ACN ha compartido la alegría de la familia. «Lo mismo que Asia Bibi ha sido una bandera de todos los casos de acusaciones injustas por las leyes antiblasfemia, su liberación representa también un paso importantísimo –ha declarado a Alfa y Omega Javier Menéndez Ros–. Nos representa a los que creemos en la justicia, aunque sea con tardanza porque los nueve años de sufrimiento en prisión no se los va a quitar nadie. Y da esperanza a todos los afectados, y a los cristianos de su país».

La decisión del Tribunal Supremo del miércoles anula la sentencia que Asia Bibi recibió en 2010 por insultar al profeta Mahoma, un crimen castigado con la muerte según el artículo 295 C del Código Penal de Pakistán, que forma parte de las llamadas leyes antiblasfemia.

Los cargos contra Asia Bibi se presentaron después de un altercado con compañeras de trabajo musulmanas que dijeron que ella, por ser cristiana, había contaminado un vaso que compartían al beber agua de él.

¿Y ahora, qué?

El padre Emmanuel Yousaf, director de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, que apoya a personas acusadas de blasfemia, mostró su alegría por la decisión final del alto tribunal. Pero añadió que «tal como se está desarrollando la situación y las protestas de grupos extremistas, que el Señor bendiga y proteja a Asia y su familia y guarde a nuestros hermanos cristianos aquí en Pakistán».

Las concentraciones que se desarrollaron durante la última apelación y la lectura de la sentencia, con manifestantes gritando y sosteniendo pancartas que pedían el ahorcamiento de Asia, han obligado a reforzar la seguridad en torno a la sede del Supremo.

Y hacen temer que los próximos días podría haber represalias contra los cristianos en el país. En una entrevista hace unos días concedida a AFP, Ashiq reconoció que en caso de que fuera absuelta, «Asia no puede permanecer en el país».

Destino: un país occidental

Menéndez Ros ha explicado que «Asia y su familia estarían sometidos a una presión brutal, o incluso al asesinato. Su destino tiene que ser un país occidental que los acoja, y donde posiblemente también tengan que guardar cierto anonimato». Unas medidas que, quizá, haya que extender incluso a su abogado y a los magistrados que han anulado la condena.

Otra víctima célebre de las leyes antiblasfemia, Rimsha Masih –una adolescente con discapacidad intelectual acusada de quemar páginas del Corán– tuvo que huir a Canadá con toda su familia después de ser puesta en libertad.

Con todo, al director de ACN en España también le preocupan las posibles repercusiones de la sentencia «sobre la comunidad cristiana de Pakistán. Si más de un millón de personas salieron a pedir su cabeza cuando algunos defendieron a Asia, imaginad lo que pueden hacer contra una comunidad a la que ya han atacado gratuitamente otras veces».

ACN/Alfa y Omega