La guerra siria amenaza el refugio de miles de desplazados - Alfa y Omega

La guerra siria amenaza el refugio de miles de desplazados

Redacción

La guerra está a las puertas de las ciudades de Kamishly y Hassaké, al este de Siria, donde se refugian miles de personas huidas del conflicto. Los líderes cristianos -el 20% de la población de estas dos ciudades- han convocado a tres días de ayuno por la paz ante el peligro inminente de «catástrofe». La población local se niega a empuñar las armas

El conflicto sirio está a las puertas de las ciudades de Kamishly y Hassaké, junto a la frontera con Turquía, al este de Siria. En estos lugares viven miles de personas desplazadas, que han huido de la guerra, en otras partes del país. El arzobispo sirio-ortodoxo Eustathius Matta Roham, de la diócesis de Jazirah y Eufrates, describe a la agencia vaticana Fides la situación como «confusa». La gente está «llena de miedo», relata. «Hay más de 400.000 personas en cada una de estas dos ciudades importantes, donde los cristianos son casi el 20% en cada una de ellas. Además, miles de familias desplazadas han llegado a Kamishly y Hassaké después de salir de sus casas en ruinas en otras partes del país. Si un día, Dios no lo quiera, la guerra llega a estas dos ciudades, se producirá un desastre realmente grande para miles de familias y civiles inocentes».

Tres obispos de la región han lanzado, a través de Fides, un llamamiento urgente, a fin de evitar la catástrofe, y los cristianos de la zona han ayunado tres días para pedir a Dios el don de la paz. El arzobispo Jacques Behnan Hindo, titular de la archieparquía siro-católica de Hassaké-Nisibis, describe una situación al borde de la crisis: «En los últimos días, los salafistas han entrado en Ras al Ain. De donde han huido 30 mil personas, que se suman a los 400 mil refugiados de Deir el Zor, Homs y Alepo. Ahora ellos y el Ejército Sirio de Liberación, situados a lo largo de la frontera con Turquía, podrían apuntar a la provincia de Jazira, a los centros urbanos de Hassaké y Kamishly. Si lo hacen, el ejercito de Assad bombardeará, como ha ocurrido en Ras al Ain. Será una masacre, y habrá otras 800 mil personas obligadas a huir, sin saber a dónde ir».

El arzobispo, en coordinación con los otros obispos -el siro-ortodoxo y el asirio- y con los líderes locales de otras comunidades étnicas y religiosas, está trabajando fervientemente en iniciativas de mediación para prevenir nuevas tragedias. También ha lanzado un llamamiento urgente al Papa y a líderes de la comunidad internacional, pidiéndoles que hagan presión a los grupos armados para que no entren en nuestra región.

La población local, y en particular los cristianos, se niegan a participar en el conflicto, explica monseñor Hindo. «A mí también me han propuesto distribuir 700 armas en Hassake y mil en Kamishly. Me he negado rotundamente, al igual que todos los cristianos aquí».

Fides / Alfa y Omega