«La gente pregunta por qué dieron la vida los mártires»

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Foto: Museo de los 26 mártires de Japón

El Museo de los 26 Mártires, en la colina de Nishizaka, recibe anualmente a unos 30.000 visitantes. Algunos forman parte de grupos de peregrinos, que después de visitar el museo celebran Misa en la iglesia anexa. Pero también «vienen muchos no cristianos –explica el padre Domenico Vitali, responsable de esta obra de la Compañía de Jesús–, porque es una parte importante de la historia de Japón. Hace una semana, por ejemplo, estuvieron aquí 150 chicos de un instituto». Ocurre lo mismo con la basílica de los 26 mártires en Oura, primer edificio de estilo occidental en ser designado parte del Tesoro Nacional, en 1933.

El padre Vitali, que sigue la costumbre nipona de presentarse con el apellido delante del nombre, explica que estas visitas suponen una oportunidad para que los turistas se acerquen al cristianismo. «Hacen preguntas e, incluso cuando no las hacen, intentamos enlazar las explicaciones sobre los mártires con la Iglesia de hoy. Algunos quieren saber por qué los mártires prefirieron morir a renunciar a su fe. Yo respondo que creían en Dios y en que Él nos ha dado la vida. Pero a los japoneses les resulta difícil comprenderlo».