«La gente de Myanmar tiene esperanza, siente que debemos ganar» - Alfa y Omega

«La gente de Myanmar tiene esperanza, siente que debemos ganar»

A pesar de ser minoritarios, los católicos de la antigua Birmania han hecho sentir su rechazo al golpe de Estado del 1 de febrero y su apoyo a las protestas populares a favor de Aung San Suu Kyi

María Martínez López
Las religiosas no suelen sumarse a las manifestaciones, «pero cada día ofrecemos a la gente comida y bebidas» como apoyo. Foto: Hermanas de San José de la Aparición

A sor Margarita, religiosa de San José de la Aparición, le fascina la creatividad del Movimiento de Desobediencia Civil de Myanmar. «Millones siguen saliendo a la calle», cada día de forma distinta: «Conducir muy despacio», parar los coches «fingiendo que se han estropeado» y cruzar en masa y sin parar los pasos de cebra para generar atascos, o dejar caer arroz y cebollas al suelo para luego recogerlas son algunas tretas para paralizar la antigua Birmania en protesta por el golpe de Estado evitando la represión, explica desde su convento de Rangún, la principal ciudad.

Además de muertes puntuales en las manifestaciones, como las dos del sábado en Mandalay, la represión sucede sobre todo de noche. Policías y soldados «van a los barrios y detienen a gente», casi a 569 personas al cierre de esta edición. Hay sitio en las cárceles, pues «hace dos semanas pusieron en libertad a 24.000 presos». Se sospecha que con órdenes de «provocar disturbios», añade otra religiosa local que prefiere mantener el anonimato. Esa noche «la pasamos entera vigilando de dos en dos, todo el barrio estaba en alerta».

Ahora «siguen haciendo de las suyas a escondidas, y también está desapareciendo y muriendo gente», continúa. Eso dicen, al menos, las noticias que circulan por las redes sociales y por el boca a boca, dado el control total de los medios. Los vecinos «han formado patrullas» y, al ser una zona muy oscura, han conectado luces a la electricidad de las casas. «Han tomado conciencia de que se tienen que cuidar entre ellos».

Myanmar
Gobierno:

Los militares controlan el 25 % de escaños y varios ministerios. Suu Kyi es consejera de Estado, pero no puede ser presidenta.

Adoración desde el golpe

Las hermanas de San José de la Aparición hacen adoración permanente desde el 1 de febrero. Un día de «llanto, tristeza y enfado», en el que los militares se hicieron con el poder alegando que las elecciones del 8 de noviembre fueron fraudulentas. «Nadie se cree» esa acusación, ni las usadas para detener a la líder de facto del país, Aung San Suu Kyi.

Varias congregaciones han organizado además sus propias marchas de oración, como la que el domingo recorrió varias embajadas o el rosario que sor Margarita y sus compañeras rezaron ante la embajada de China el 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes (muy popular en el país) y víspera del Año Nuevo Chino, para protestar por su supuesto apoyo al golpe. Buscan así el equilibrio entre apoyar a su gente y seguir las llamadas a la prudencia de la jerarquía de la Iglesia, sobre todo a través del cardenal Charles Maung Bo.

A pesar de algunas acusaciones de tibieza, el arzobispo de Rangún «está siendo muy valiente», opina la otra religiosa, consciente de que los líderes religiosos «están en el punto de mira» y es posible incluso que a alguno se le haya hecho llegar algún aviso. Los cristianos solo son un 6,2 % de la población. «No podemos permitirnos más» represalias como la nacionalización de los colegios en 1965, valora sor Margarita. Lo siguiente «podría ser prohibir el culto».

Manifestaciones multitudinarias y una huelga general desafiaron el lunes las amenazas militares ante la «pérdida de vidas». Foto: AFP / Ye Aung

Al filo de la espada

La religiosa opina que lo ocurrido demuestra que Suu Kyi «caminaba por el filo de una espada» durante los diez años de transición parcial en el país, y que por eso no ha forzado más cambios. Aunque esto y la crisis de los rohinyá en 2017 la han debilitado internacionalmente, «aquí la gente entendía sus limitaciones» y las elecciones «sacaron a la luz que sigue siendo un símbolo para el país», explica desde el anonimato la otra consagrada. Cree que los militares no lo esperaban y por eso han actuado.

A pesar del gigantesco paso atrás, de los cortes diarios de internet (y la posibilidad de que sean para implantar un sistema de control con ayuda de China) o de los cambios legislativos para restringir los derechos individuales, la reacción de los ciudadanos hace asomar el optimismo entre la preocupación de las religiosas. «El país ha cambiado mucho, los jóvenes se han abierto al mundo y la gente está concienciada», afirma una. «Tienen esperanza, sienten que debemos ganar esta revolución» y que «la dictadura militar debe desaparecer», añade sor Margarita. «Ya han abusado del poder más de 60 años».

60 años
  • 1962: El general Ne Win se hace con el poder e impone un régimen militar socialista.
  • 2008: Se aprueba la Constitución hacia una democracia tutelada por los militares.
  • 2010: Se convocan elecciones, pero la Liga Nacional para la Democracia, partido de Suu Kyi, se niega a presentarse por las restricciones.
  • 2015: La Liga gana las primeras elecciones libres desde 1990, con un 57 % de votos.
  • 2020: La Liga obtiene el 83 % de los votos en las elecciones.