
Más de 5.000 jóvenes madrileños y algunos del resto de España han viajado a Roma y, además de conocer esta ciudad –que es el corazón de la Iglesia– y otros lugares de Italia, lo más importante es que el Domingo de Ramos estuvieron en la Misa que celebró el Papa en la Plaza de San Pedro, del Vaticano. Después de esta Eucaristía, un grupo de jóvenes australianos, que organizaron la Jornada Mundial de la Juventud del año pasado, les entregaron a los españoles la Cruz de los jóvenes.
Esta cruz tiene una historia muy bonita: antes de que todos vosotros nacierais, hace 25 años, se pasó un año en la basílica de San Pedro para que todos los cristianos recordaran que, por ella, Jesús nos salvó. Después, el Papa se la regaló a los jóvenes, para que la llevaran por todo el mundo anunciando a los demás el amor de Dios. ¡Y desde entonces no ha parado, y ha pisado todos los continentes!
Ahora está ya en España, y va a viajar por todo el país hasta que llegue el verano de 2011, cuando muchísimos jóvenes de todo el mundo vengan a nuestro país para esa gran fiesta de los jóvenes católicos. Para entonces, muchos de vosotros ya tendréis edad suficiente para participar en la JMJ. Quizá os parezca que queda mucho tiempo, pero los preparativos ya están en marcha: este mismo fin de semana, también en Roma, representantes de muchos países han estado reunidos para ver cómo se puede hacer de la mejor forma posible. ¿Y qué puedes hacer tú hasta entonces? Por ejemplo, si eres de Madrid, acercarte con tus padres, el Viernes Santo, al centro. Se va a presentar la Cruz en los Oficios de la catedral, y luego va a recorrer las calles. El Papa ha dado a los jóvenes españoles algunas otras pistas:
• Responder al amor de Jesús con tu propio amor y con tu vida, empezando esta misma Semana Santa.
• Esforzarse por aprender todo lo posible sobre nuestra fe.
• Anunciar la Buena Noticia de Jesús a vuestros amigos.
• Participar en tu parroquia, grupo o asociación.
Son cosas que deberíamos hacer siempre, pero es que, en realidad, la JMJ es sólo una forma de que aprendamos a ser mejores cristianos.
Casi todos los españoles que había en Roma este domingo eran chicos más mayores que vosotros, o niños pequeños que venían con sus padres. Pero Rubén, con 12 años, se vino solo y, además de pasárselo genial, se ha hecho amigo de todo el mundo.
¿Por qué decidiste ir a Roma?
Porque quería ver al Papa y la ceremonia en la que nos daban la Cruz de la juventud, y también para visitar Roma. Me invitó Goyo, el encargado de Juventud de Madrid, que también es sacerdote de mi parroquia. Fui con Eva, que fue catequista mía hace tiempo.
¿Qué tal te lo has pasado?
Me lo he pasado muy bien, ha sido muy emocionante, y me ha gustado sobre todo estar todos juntos para conocer al Papa. Pero también se me ha hecho demasiado corto (sólo estuve dos días). Hemos visto el Coliseo, una parte del Acueducto, el Panteón y la Fontana de Trevi, que ha sido lo que más me ha gustado. Ahí tiré una monedita, porque la leyenda dice que si la tiras puedes volver a Roma, y yo quiero volver para conocerla más a fondo.
¿Cómo fue la Misa con el Papa?
Muy bonita. No estábamos en un buen sitio, pero lo vimos bien en una pantalla gigante. Algunas personas llevaban banderas, y cuando llegó el Papa gritamos: «¡Viva el Papa!». Era en distintos idiomas, pero me enteré de algunas cosas.
La alegría de los peregrinos españoles en Roma se ha visto empañada por la triste noticia del terremoto en L’Aquila, a 100 kilómetros de Roma, en el que han muerto más de 200 personas y se han destruido las casas de miles de supervivientes. El Papa ha enviado un mensaje de apoyo a todas las víctimas, y ha prometido que rezará por ellos. En Roma, donde estaban nuestros peregrinos, el terremoto también se notó, aunque no ha pasado nada. Como fue por la noche, algunos estaban tan dormidos que ni se enteraron.