La Cofradía más antigua traspasa las rejas de la cárcel más antigua - Alfa y Omega

La Cofradía más antigua traspasa las rejas de la cárcel más antigua

La Santa Caridad de Toledo colabora en Ocaña I con un proyecto que transforma el arte en encuentro. «Una persona es más que su delito. Reconocerlo no elimina la responsabilidad, pero sí nos obliga a no reducir toda una vida a un capítulo», explica a Alfa y Omega el responsable de la iniciativa y Mayordomo de Finados de la Cofradía

Ángeles Conde Mir
Una de las salidas programadas fue la visita al Museo del Prado. Foto: Antigua, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Caridad de Toledo
Una de las salidas programadas fue la visita al Museo del Prado. Foto: Antigua, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Caridad de Toledo

La cofradía más antigua de España es la Antigua, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Caridad de Toledo. Fue fundada, nada más y nada menos, que en el año 1085 durante el cerco al que el rey Alfonso VI sometió a la ciudad de Toledo para reconquistarla. Eran tantos los civiles y soldados que morían que, después de haber vencido, los gobernantes establecieron la Cofradía de la Santa Caridad para cuidar de los heridos, abandonados y condenados y dar cristiana sepultura a los muertos. Casi mil años más tarde, esa vocación de atender al samaritano apaleado en el camino no se ha perdido.

«Esa historia, más que orgullo, supone una responsabilidad: preguntarnos dónde necesita hoy ser cuidada de manera especial la dignidad humana», comenta a Alfa y Omega Fernando Redondo Benito, Mayordomo de Finados de la Cofradía de la Santa Caridad.

El arte, la música o la pintura como camino
Haciéndose esa pregunta, la Cofradía ha encontrado la respuesta en la cárcel de Ocaña I, considerada la más antigua de España. Tras años de colaboraciones puntuales, la Santa Caridad ha atravesado los muros de la prisión para llevar luz en forma de cultura y, sobre todo, de presencia. Así, han dado vida a un proyecto que se llama, precisamente, Luz entre Muros. A través de la música, pintura, literatura, teatro o incluso de las salidas culturales han entablado una relación con los internos que es transformadora para todos.

«Si tuviera que definir Luz entre Muros con una palabra, sería diálogo. El arte, la pintura, la música o la historia son caminos para conversar, escuchar y compartir vida. Una obra puede llevar a alguien a hablar de su madre, de un hijo, de una ausencia, de una culpa o de algo que llevaba mucho tiempo guardado. Entonces el arte deja de ser contenido y se convierte en encuentro. Por eso, nunca he querido que sea una clase. Entro para compartir y muchas veces termino aprendiendo más de lo que llevaba preparado», asegura el Mayordomo de Finados de la Cofradía.

El grupo de teatro en Ocaña I. Foto: Antigua, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Caridad de Toledo

Sentarse y escuchar
Integrada en la pastoral penitenciaria de la archidiócesis, la Cofradía no ha interrumpido esta actividad con las vacaciones, porque la caridad y la esperanza no cierran en verano. Para el nuevo curso preparan distintas actividades con música trabajando con bandas y orquestas. A la Cofradía acaban de llegar instrumentos musicales donados, así como libros.

En cualquier caso, son actividades para reforzar lo verdaderamente importante y es acompañar en un lugar «donde el tiempo pesa de otra manera», explica Fernando. Para el Mayordomo, esta diaconía hecha voluntariado en la cárcel significa «decir que volverás y volver, recordar un nombre, preguntar por aquello que alguien te contó y sentarte a escuchar sin prisas».

«Una persona siempre es más que su delito, su condena o su peor decisión. Reconocerlo no elimina la responsabilidad, pero sí nos obliga a no reducir toda una vida a un solo capítulo», asegura. Reivindica que la inserción es posible «sin minimizar el daño causado ni olvidar a las víctimas», pero hay personas que necesitan una oportunidad. Por eso, precisa que la inserción también interpela a la sociedad porque «no podemos pedir a alguien que cambie y después cerrarle todas las puertas».

Durante la visita a la catedral de Toledo. Foto: Antigua, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Caridad de Toledo
Durante la visita a la catedral de Toledo. Foto: Antigua, Ilustre y Real Cofradía de la Santa Caridad de Toledo

La visita al Museo del Prado
Con Luz entre Muros, la Cofradía intenta empezar a abrir un poco esas puertas que se cierran a cal y canto con el ingreso en prisión. Una de las primeras obras con las que trabajaron en este taller fue la Caridad Romana, la obra que refleja a Pero amamantando en secreto a su padre Cimón, en prisión condenado a la inanición. «Cuando hicimos la salida programada al Museo del Prado, comenzamos precisamente a los pies de la escultura de la Caridad Romana. Me conmovió profundamente ver delante de nosotros aquello sobre lo que tantas veces habíamos hablado dentro», cuenta Fernando.

El Mayordomo de Finados, celebró hace poco el día de su cumpleaños en Ocaña I. Los presos le hicieron varios regalos, entre ellos, una reproducción en hilo de esta obra. «No vi una manualidad: vi todo un camino compartido. Aquel cumpleaños me enseñó, de una manera muy sencilla, que muchas veces uno sale de prisión habiendo recibido mucho más de lo que llevó», cuenta a Alfa y Omega.

Recomendado para otras Cofradías
Por experiencias como estas, Fernando y la Santa Caridad animan a otras cofradías a acercarse a la realidad de las cárceles para empezar, con la oración ya que «cuando una realidad entra en nuestra oración deja de resultarnos ajena». Y después quizá con el servicio.

«Las cofradías llevamos siglos acompañando imágenes de Cristo por nuestras calles. Quizá el Evangelio nos esté preguntando también si somos capaces de reconocerlo detrás de un muro. Mateo 25 no está escrito solamente para quienes hacemos Pastoral Penitenciaria», conclye el Mayordomo de Finados de la cofradía más antigua de España.