La causa de la trinitaria alemana declarada venerable, impulsada desde Valencia - Alfa y Omega

La causa de la trinitaria alemana declarada venerable, impulsada desde Valencia

El Papa Francisco ha declarado venerable a la religiosa alemana Ángela María del Sagrado Corazón (1900-1944), que murió en el campo de concentración nazi en Auschwitz y que pertenecía al instituto religioso de la Santísima Trinidad, fundado en Valencia en 1885

Redacción

El Papa Francisco ha declarado venerable a la religiosa alemana Ángela María del Sagrado Corazón (1900-1944), que murió en el campo de concentración nazi en Auschwitz y que pertenecía al instituto religioso de la Santísima Trinidad, fundado en Valencia en 1885

Las religiosas trinitarias de la casa general de Valencia fueron las que iniciaron una campaña de información y oración para impulsar la causa de beatificación de la religiosa alemana. «Durante cuatro años y medio, Ángela vivió, mártir día a día, en el infierno de los campos de concentración, el carisma trinitario en grado heroico, con un corazón humano con su mirada puesta en Dios Trinidad y atenta a sus hermanas cautivas», cuentan desde la casa general de las trinitarias en Valencia.

María Cecilia Autsch nació en la aldea alemana de Röllecken, «creció en un ambiente familiar cristiano y fue una joven alegre, piadosa, amante de la Eucaristía y de la Virgen, y muy sensible a las necesidades de la gente», explican. En 1931 se trasladó a Heinsberg, Austria, «desde donde siguió el proceso político que llevará a Hitler al poder». La joven, aseguran las trinitarias, «estaba preocupada por el peligro que suponía el nazismo para la persona humana y para la fe».

A través del párroco de esa localidad conoció la existencia de una comunidad de religiosas trinitarias en la población austríaca de Môtz, y se sintió atraída por su carisma y espiritualidad. Ingresó en la comunidad en l933.

Detenida por un comentario en una tienda

Dos años después de la ocupación nazi de Austria, Ángela será detenida brutalmente, en agosto de 1940, por haber comentado en una tienda que «Hitler es el azote de Europa». Fue llevada a la prisión policial de Innsbruck, donde estuvo 17 días «siendo la fortaleza del resto de prisioneras, a las que decía: “Ánimo, estamos en manos de Dios”», recuerdan sus hermanas.

Después fue trasladada al campo de concentración alemán de Ravensbrück, «con más de 2.000 mujeres hacinadas en un bloque, siendo la capacidad para 360». En marzo de 1942, con 42 años, fue trasladada al campo de Auschwitz, donde su nombre era 512. Allí fue obligada a trabajar en el hospital de las SS «para atender a los militares y a los propios verdugos que la habían acusado, a los que curó heridas, perdonó e, incluso, llegó a amar».

En el campo de concentración también se encargaba de la enfermería y la distribución de ropa y alimentos de las reclusas, «ventaja que aprovechó para desvivirse por sus compañeras, sin distinción, y exponer su vida proporcionando clandestinamente alimentos, ropa y medicamentos para las reclusas más necesitadas». Igualmente, «rezaba por ellas, las escuchaba y reconfortaba». El día 23 de diciembre de 1944 un avión arrojó dos bombas, justamente cuando el grupo de prisioneras volvía del trabajo, y Ángela murió en el acto.

Alfa y Omega/AVAN