Karen se tiró de un tercer piso. Tenía 24 años

La argentina Alicia Peressutti, amiga del Papa Francisco y experta en trata de personas, presenta mañana en el salón de actos de Alfa y Omega la asociación Liberata, un proyecto puesto en marcha por mujeres españolas para luchar contra la esclavitud del siglo XXI. Peressutti es consultora de la Academia Pontificia de Ciencias del Vaticano y presidenta de la ONG Vínculos en Red

Cristina Sánchez Aguilar
Foto: Semanario El Regional

Pocos sabían lo que era la trata de personas cuando, hace 20 años, Alicia Peressutti se metió en los prostíbulos que pueblan la conocida como ruta de la soja, que atraviesa su Córdoba natal. «Esta provincia argentina es un escenario muy comprometido. Es lugar de tránsito y destino, pero también es proveedora de víctimas», señala.

Esta inmersión hizo que la mujer pusiera nombre y rostro a las víctimas. Conoció a Karen, una joven que a los 20 años fue captada por el hombre del que se había enamorado. La obligó a ser esclava sexual en lupanares de lujo, donde cada cliente pagaba 2.500 pesos la hora (unos 160 euros). Karen, cuando nadie la veía y tenía acceso a un teléfono, llamaba a la argentina para compartir su desesperación. «Me duele, me duele, Ali», le decía. Un día como este, de un mes de marzo, se tiró de un tercer piso. Tenía 24 años.

Los inicios no fueron fáciles para Alicia Peressutti. Los tratantes no veían con buenos ojos su intrusismo. y una noche de trabajo se encontró «en una situación muy comprometida». «Corría incluso riesgo de que me mataran, y la vida pasó ante mis ojos. De repente, recordé que tenía mi rosario en el bolsillo. Metí la mano y mientras lo apretaba pedí a la Virgen que me salvara de esa situación». Ocurrió el milagro. «A los pocos segundos apareció la Policía. Y, a partir de ahí, mi vida cambió. Supe que en esta lucha no estaba sola…»

Con el apoyo de Bergoglio

Foto: La Voz

Al poco tiempo, la activista creó Vínculos en Red, una organización que, entre otras cosas, funciona como nexo entre víctimas y familias cristianas que las alojan para que recuperen su vida. Fue en este tiempo cuando conoció al entonces cardenal Bergoglio. «Él apostó por ayudarnos desde el principio. Lo hizo porque vio el compromiso de todas las personas que fuimos formando la organización. Nunca nos ha abandonado», explica.

Además de la asistencia directa, la incidencia política es otra de las grandes tareas de la ONG de Peressutti. «Logramos, entre otras cosas, la consecución a nivel nacional de una ley sobre trata. Trabajamos mucho todas las organizaciones juntas para que saliera. Avanzamos en materia de derechos, y ahora estamos intentado luchar por la persecución penal y la asistencia», señala. Otro de los avances logrados por la intercesión de la ONG fue la creación «en la provincia de Córdoba de una secretaría anti-trata. Y en los colegios se ha incorporado esta temática dentro del espacio curricular de Ciudadanía».

Fuera de su país, la argentina trabaja como consultora de la Academia Pontificia de las Ciencias y es la impulsora de diversos simposios en materia de trata. A nivel internacional, considera, «es fundamental que Naciones Unidas reconozca la trata como crimen de lesa humanidad. Esto permitiría a todas las víctimas recibir asistencia en cualquier lugar del mundo». Pero en el caso de aprobarlo, «los estados tendrían un rol dentro del delito. Eso significa que serían responsables directos y que las víctimas podrían demandar y exigir la reparación de derechos». Por eso, aclara, «no hay mucho interés en reconocer el crimen».