Jóvenes y religiosos: «amigos que vienen a vernos» - Alfa y Omega

Jóvenes y religiosos: «amigos que vienen a vernos»

Un total de 26 institutos y congregaciones religiosas de Madrid, tanto de vida activa como de vida contemplativa, abrieron sus puertas a numerosos jóvenes de la archidiócesis que participaron…

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Un grupo de jóvenes de los Salesianos, antes de la vigilia de jóvenes en la catedral de la Almudena. Foto: Xavier Camino

Un total de 26 institutos y congregaciones religiosas de Madrid, tanto de vida activa como de vida contemplativa, abrieron sus puertas a numerosos jóvenes de la archidiócesis que participaron en la iniciativa Luces en la ciudad, organizada por la Delegación de Pastoral Vocacional, la Delegación de Infancia y Juventud y la Vicaría para la Vida Consagrada, durante la tarde del viernes 6 de mayo. Antes de participar en la vigilia de oración con los jóvenes que preside monseñor Carlos Osoro la noche del primer viernes de cada mes, numerosos jóvenes de parroquias, movimientos y realidades diocesanas tuvieron la oportunidad de visitar a los religiosos y religiosas que entregan su vida al Señor en colegios, monasterios, hospitales, conventos y comunidades de misioneros de Madrid, y así conocer de cerca su vida y su carisma.

Una de estas comunidades fue la de las Siervas de Jesús, dedicadas en Madrid a la atención de enfermos por las noches y a un comedor social que regentan en el barrio de Vallecas, en el que ofrecen más de 500 comidas cada día. La hermana Carmen cuenta a Alfa y Omega que «como nuestra casa queda un poco lejos de la catedral, donde iba a tener lugar la vigilia después, no sabíamos si iba a venir a visitarnos algún joven. Por eso nos alegramos mucho cuando vimos que llamaba a nuestra puerta un grupo de unos pocos jóvenes».

Las sorpresas de Dios

«Fue una tarde muy bonita –afirma– porque fue una oportunidad de acercar a los jóvenes a Dios y darles la ocasión de que tengan una experiencia fuerte de Dios; y a nosotros los consagrados nos sirvió para darnos cuenta de que no estamos solos, que somos una Iglesia grande con deseos de darse a los demás, y que hay muchos jóvenes con deseos impresionantes y buenos de descubrir algo nuevo y distinto. Hay muchos lugares en Madrid que son presencia de Dios vivo, pequeños focos de luz que muchos jóvenes ni siquiera imaginan».

En la casa de las Siervas de Jesús, los jóvenes y las religiosas pudieron compartir un rato de oración y de cantos, para el que las siervas habían preparado una cita de la Escritura para cada joven. Al final todos hablaron y tuvieron la oportunidad de compartir lo que Dios les había dicho en ese rato de oración.

«Fue precioso –continúa la hermana Carmen–. Nos abrimos a las sorpresas de Dios. Les acogimos con todo nuestro cariño, les contamos lo que hacemos y compartimos nuestra oración. Sintieron que Dios les había hablado en ese rato. Y cenaron con nosotros también. Nos sentimos como si fueran de nuestra familia, o unos amigos que venían a vernos».

La misma experiencia tuvieron las monjas Jerónimas, las Carboneras, de la plaza del Conde de Miranda, que precisamente el domingo que viene celebran, junto a las 500 personas contemplativas que hay en Madrid, la jornada Pro Orantibus. «Vinieron a la hora de nuestro recreo –dice la madre Mercedes–. Eran 17 chicos con sus catequistas, y les recibimos en nuestro locutorio. Les contamos todo lo que hacemos en nuestro día a día, cómo vivimos un día normal en nuestra casa, nos preguntaron por qué vivimos así. Les ofrecimos unas pastas que hacemos y un poco de vino, y se fueron tan contentos después a la vigilia».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo